martes, 7 de febrero de 2023

El satanismo: ¿libertad religiosa y obra de arte?

 

“Sean sobrios y vigilen, porque su enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Resístanles firmes en la fe” (1 Pe 5,8).

  Ha causado mucho revuelo en las redes sociales lo que sucedió hace un par de días en la celebración de la premiación de los Grammy, que es el evento anual que premia a los artistas por sus aportes a la industria de la música anglosajona, como también el aporte de artistas de otros países. el acto en cuestión es relacionado a la presentación de un artista llamado Sam Smith, que intervino en la premiación con una actuación donde ensalza el satanismo y dicha actuación fue patrocinada por la farmacéutica Pfizer, que sale en la pantalla. No podemos ser ingenuos y afirmar que esa actuación no tiene nada que ver con el ensalzamiento de lo satánico.

  Hay que señalar además que, los grandes premios del espectáculo que se transmiten desde los estados unidos, como son los premios de la Academia del cine estadounidense Oscar, estos mismos de los Grammys, como también el recién pasado concurso de Miss Universo -, desde hace tiempo atrás dejaron de ser lo que fue su origen, su esencia; para dar paso a convertirse nada mas y nada menos que en actos de proselitismo político-ideológicos. Estos eventos que, de por sí aun concitan una gran audiencia, no son mas que plataformas para que sus exponentes, cuando suben al pódium a recibir su premio aprovechan la ocasión para despotricar contra el sistema político e ideológico del momento y alabar el que tiene que venir. Y es que los movimientos financiados por los progresistas no desaprovechan la más mínima oportunidad para meter sus manos y transmitir su ideología progre que muchos o todos los asistentes aplauden como focas. Pareciera mas bien que estos exponentes tuvieran un contrato firmado con estos progresistas y que tienen que dejar clara su apoyo a la misma, y si no lo hicieron, pues se la cobrarían.

  Desde hace tiempo que gran parte de la humanidad ha venido mostrando su complicidad con esta mentalidad moderna y progre que ensalza y alaba lo satánico. Le han dado las espaldas a Dios para arrodillarse a su enemigo, el Diablo. Por esto es por lo que hemos mencionado, como encabezado de nuestro artículo, ese texto de la carta del apóstol Santiago.

  Nos podemos dar cuenta que este camino hacia lo satánico se ha venido acelerando. Ya estos grupos no lo esconden ni lo disimulan. Todo lo están haciendo a la clara, a una con los poderes oscuros. Y es que un gran manto de tiniebla esta arropando a gran parte de la humanidad. Ya lo dijo le mismo Cristo que su Reino no es de este mundo. Estamos enfrascados en una guerra de poderes espirituales entre el bien y el mal, el Reino de Dios contra el reino del mundo. Satanás o Diablo ha acelerado su ataque, su estrategia de conquista de gran parte de la humanidad y está golpeando a Dios por donde más le duele: conquistando el corazón de muchos de sus hijos. Vemos que se viene cumpliendo la profecía de que el diablo está suelto, pero no debemos olvidar que también será nuevamente atado, encadenado para que ya no siga haciendo sus estragos. Todo esto esta sirviendo para ver quienes son los fieles del Señor y de purificación para la humanidad.

  Volviendo a nuestro punto anterior sobre esta actuación en los Grammys alabando el satanismo, hay que ver cómo se han desbordado los comentarios, tanto a favor como en contra. Una cosa cierta es que, estamos en un enfrentamiento claro contra Dios y su plan salvador. Sabemos que Dios quiere salvarnos a todos, pero no todos quieren ser salvados.

  Imaginémonos que en un espectáculo como ese se hubiera mostrado o escenificado una actuación de alabanza a Dios; que la escenografía hubiera sido acorde a ensalzar lo bueno, lo divino, lo sano y lo santo. De seguro que las reacciones en el momento no se hubieran hecho esperar y se acusaría el evento de intolerante, discriminatorio, ideológico religioso, nada que ver con la libertad religiosa, etc. Pero, como fue todo lo contrario, pues el evento no ha concitado por parte de la prensa progre el repudio ni rechazo; sino más bien ha sido aplaudido, ensalzado, señalado como una manifestación de una verdadera obra de arte y todos los asistentes aplaudiendo como focas; porque eso es ser progresistas y modernistas, ser inclusivos y tolerantes.

  Estos espectáculos son vistos por una gran cantidad de público a nivel mundial. Y estos grupos progresistas eso es lo que aprovechan para transmitir en los mismos estas acciones como algo normal y a lo que tenemos y debemos de irnos adaptando. Es la normalización de lo anormal; llamar a lo bueno malo, y viceversa.

  Esto nos tiene que poner en alerta, no sólo a los que creemos en Dios sino a toda persona de buena voluntad y que tenga conciencia de lo que se viene fraguando contra la humanidad. Para estos grupos, el “enemigo” a vencer es Dios, su mensaje salvador, su familia espiritual, - la iglesia -, y sus discípulos. Se repite esta actitud soberbia del hombre que está plasmada en el libro del Génesis sobre la torre de babel: el hombre quiere ser dios o más que Dios.  Es el hombre convertido en ley, batuta y constitución de su propio destino, de su existencia. Pero esto no es más que cavar su propia destrucción.

  Debemos cuidar las futuras generaciones: los niños y jóvenes de ahora, que son los que están imbuidos de esta destructora estrategia. Es un llamado a los padres para que cuiden a sus hijos de estos espectáculos e influencia ideológica que destruye a la persona desde su interior. Son los padres, los primeros, que deben de velar por la transmisión de los valores y principios de sus hijos en el hogar y no permitir, bajo ninguna circunstancia, que en las escuelas y colegios les inculquen ideologías nocivas a sus hijos.

  En ninguna circunstancia, los que tenemos un dedo de frente y conciencia debemos aplaudir estas aberraciones. Nos quieren idiotas porque así se les hace mucho más fácil esclavizarnos y eliminarnos. La única guerra que se pierde es la que no se lucha. Tenemos que resistir para triunfar, y poder lograr la causa mayor que es el triunfo del bien, de lo bueno, de lo sano, de lo justo, de la libertad. Ya lo dijo Lenin que, “la revolución estaba constituida por un 99% de idiotas y sólo un 1% de verdaderos marxistas”. Por lo tanto, sin idiotas, el progresismo no avanza. Y estos espectáculos son seguidos por muchos de ellos. Estos espectáculos lo que hacen es contagiar e ideologizar a otros que voluntariamente se dejan infectar. Y el filósofo italiano Michele Federico Sciacca dijo “no nacemos estúpidos; pero desde el nacimiento hasta la muerte la estupidez está al acecho de cada uno de nosotros, es nuestra permanente tentación; ni llegamos a serlo por casualidad o solamente por circunstancias desafortunadas”.

  En conclusión. No caigamos ni nos dejemos envolver por teorías modernistas ni progresistas. Recordemos que el progresismo no quiere decir progreso. No nos dejemos llevar a la idiotez ni a la estupidez. Seamos críticos y aportemos a la solución de nuestros más aquejantes problemas. Pongamos en práctica nuestra capacidad de pensar y razonar. No permitamos que nos devore el enemigo de Dios, que es también nuestro enemigo: satanás. No empeñemos ni claudiquemos en nuestra libertad: es la Verdad la que nos hará libres. No es cierto que, mientras más libres seamos, seremos más verdaderos. No permitamos que otros piensen ni decidan por nosotros.

domingo, 1 de enero de 2023

Solemnidad de Santa María: Madre de Dios y Reina de la paz

 

  Hemos iniciado este nuevo año. Como siempre, nuestra Iglesia católica nos invita a reflexionar en la figura de la Virgen María, Madre de Dios; y también, Madre nuestra y Madre de la Iglesia.

  En estos días del tiempo de Navidad que han transcurrido, hemos venido reflexionando de manera particular en varios aspectos que caracterizan a la Madre del Hijo de Dios: su virginidad pura y santa, su vocación, su generosidad y espíritu de servicio, el Magníficat, que es su oración de alabanza y glorificación a Dios, donde plasma su humildad; su misión materna en el conjunto de la familia, etc. Pues en esta ocasión quiero reflexionar, y compartir con ustedes, otro aspecto de la Virgen Madre donde se nos presenta también como la “Mujer de la paz”, como diría el papa san Juan Pablo II: “Si Jesús es la paz, María es la Madre de la paz, Madre del Príncipe de la paz”.

  El evangelista san Lucas nos señala que “María guardaba todas estas cosas ponderándolas, - es decir reflexionándolas y examinándolas -, en su corazón” ¿Qué significa esta afirmación? Si estamos celebrando el que el Hijo de Dios ha nacido en el pesebre de nuestro corazón, es porque es el lugar privilegiado donde él quiere habitar de manera permanente; es en nuestro corazón donde quiere hacer y establecer su morada en nosotros. Ya nos dirá en su predicación que: “Cuando queramos hablar con Dios, nuestro Padre, entremos a nuestra habitación, cerremos la puerta, para allí tener un diálogo con nuestro Padre y él, que ve en lo secreto, nos recompensará”. Por lo tanto, el corazón humano es el lugar del encuentro con Dios: un encuentro de fe, de amor y confianza, que se da en el diálogo mutuo de saber que yo le hablo a Dios y él me escucha; pero también, donde él me habla y yo le escucho: “El que me escucha a mí, escucha al que me ha enviado”.

  La presencia de Dios en nuestra vida, en nuestro corazón, nos trae los dones, las gracias y bendiciones espirituales que son la promesa del Dios Todopoderoso para todo aquel que cree en él, y deposita su amor y confianza en él. Uno de esos dones es precisamente el don de la paz.

Ya habremos de escuchar de boca del mismo Cristo, en el Sermón de la montaña que, todo el que luche por la paz, será bienaventurado y será llamado hijo de Dios. También este será el saludo característico del apóstol, del discípulo de Cristo: “Cuando entren en una casa, digan primero: paz a esta casa, y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz, si no, volverá a ustedes”. Y es que la paz es uno de los grandes anhelos del ser humano. Jesucristo vino al mundo también como Rey de la paz. Jesucristo fue un revolucionario, pero no en el sentido meramente humano del término; sino más bien, su mensaje ha sido toda una revolución del corazón humano. Esta ha sido la revolución que vivió la Virgen Madre desde el principio. Supo mantener la paz interior, del corazón, en medio de las dificultades, los conflictos y las pruebas.

  Vivimos en la actualidad una espiral de violencia, generada por el mal que nos arropa. Violencia que no nos permite vivir la paz que anhelamos y deseamos, porque a lo mejor no la hemos buscado por el camino correcto. Esta violencia, lo cierto es que no ha aparecido de repente, sino más bien, es consecuencia de nuestra libre decisión. La violencia es incompatible con el seguimiento de aquel que murió en la cruz perdonando a sus asesinos; así como también lo hizo el primer mártir cristiano, el diácono san Esteban. Es una violencia agresiva y destructora, primeramente, contra los bienes creados con su afán de dominio, de querer adueñarse de lo que no es suyo, de querer transformar lo que no ha creado. Una violencia que conduce al ser humano a no cuidar ni proteger la creación; destrozando de esta manera la imagen y voluntad de Dios en su ser. Pero también, somete y domina al mismo ser humano con injusticias, agresiones y marginaciones en las que se ven obligados a vivir. Pues todo esto va en contra de la lucha de quienes quieren defender sus derechos, tener una vida digna y vivir de manera libre de las injusticias.

  Pero esta agresividad y destrucción la ejercen muchos contra sí mismos, porque ven la vida como fruto o consecuencia de la casualidad y no como un don, un regalo de Dios; y que, por lo tanto, su responsabilidad es administrarla y cuidarla de acuerdo con la voluntad del Dios vivo. Vemos cómo muchos, desgraciadamente, dañan su cuerpo y su alma, hundiéndose en los placeres mundanos y desordenados, dando lugar a la concupiscencia y a una vida sin sentido y de pérdida de la trascendencia. Caminamos en la cultura de la muerte, la dictadura del relativismo y el desastre de lo que podemos llamar la “demencia de la teoría de género”, impuesta por políticos sin escrúpulos que disponen de grandes sumas de dinero público para financiar los antojos y deseos de personas que tienen una percepción errónea con su cuerpo. Para éstos, su dios es su estómago. Y es que el hombre, a pesar de estar hecho a imagen y semejanza de Dios, lleva la huella del pecado original y la suma de sus propios pecados personales.

  En medio de este panorama, hoy también celebramos la Jornada Mundial de la Paz. La Virgen María es la Reina de la paz. La paz que es un don de Dios y, al mismo tiempo, es tarea y conquista nuestra. Una tarea que tenemos que ir resolviendo en el día a día, y poder así, ir logrando nuestra realización humana. Es la paz que no quiere decir ausencia de guerras, pleitos, conflictos, dolor, sufrimiento, odios, rencores, etc. Es la paz que tenemos que aprender a vivir y testimoniar en medio de la tormenta. Es la paz que nace en nuestro interior, en nuestro corazón; es la paz que brota de un corazón puro, noble, humilde y generoso. Un corazón como el de la Madre de Dios. A esto nos invita el papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año: “es tiempo de retornar a la humildad” ¡Y es que la paz verdadera sólo puede ser un regalo de Dios! Y ésta no se puede establecer ni consolidarse si no se respeta el orden establecido por Dios.

  La paz es un camino, no una meta. Ya nos decía Mahatma Gandhi “No hay camino para la paz; la paz es el camino”. Nosotros solos, por nuestras propias fuerzas no podemos establecer la paz. Tenemos que educarnos para la paz. Decía el psicólogo suizo Jean Piaget que “La educación confiere autonomía intelectual y moral para distinguir el bien del mal y poder llegar a ser una persona buena”. Y, para san Agustín “el deseo de felicidad es la fuerza impulsora de toda acción humana, y nadie puede ser feliz si no tiene paz”.

  La paz depende de una voluntad buena, una voluntad que esté impulsada por un amor ordenado. Y sí, recordemos que todo lo que Dios creó, lo creó bueno, nos dice el libro del Génesis. Nosotros hemos sido creados buenos por Dios, por el Dios de la bondad. Pero ¿qué ha pasado con esa bondad con la que Dios nos ha creado? ¿Por qué no la manifestamos? ¿A qué le tenemos miedo? ¿Por qué hemos dejado salir y manifestar el mal que hay en nosotros, y que no viene de Dios, para hacernos daño y hacerle daño a los demás? Seguimos fomentando la espiral de la violencia. Estamos perdiendo la capacidad de manifestar la bondad de Dios. A muchos solo les interesa “ser el mejor”, ser “el diferente al otro”. Esta educación en la paz no termina, por lo menos en esta vida.

  La paz, como don de Dios, nos exige tolerancia, comprensión, diálogo sin imposición, dominio del temperamento, disposición para perdonar y pedir perdón. Vuelve a decirnos el papa Francisco, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este nuevo año que, “Debemos afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión… promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza”. Y el papa san Juan Pablo II nos recordaba que “la paz es obra de la justicia, y por tanto requiere el respeto de los derechos y el cumplimiento de los deberes propios de cada hombre y mujer”.

  Debemos ser constructores de la paz. La paz es también fruto de la fidelidad a Dios, que nos trae sus beneficios. Ya lo hemos escuchado en las alabanzas de los ángeles: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”; y en la antífona de entrada a la misa leemos que “El Señor llega con fuerza, para visitar a su pueblo con la paz y darle la vida eterna”. La paz va unida a la alegría: “Les daré un gozo y una alegría que nadie les podrá quitar… y para que su gozo sea pleno”, nos dijo el Señor. Y es que la paz que brota del corazón del Hijo amado es una paz que ignora el miedo y que nos hace ser absolutamente dichosos, porque es una paz profunda y completa: “es la paz que se realiza en la verdad; que se construye sobre la justicia; que está animada por el amor y que se hace libertad” (sn Juan Pablo II).

  La Virgen María no llega a nuestra vida como una casualidad o, como algo accidental. Es más bien la obra maestra de Dios en la vida del cristiano. Es la Hija de Dios Padre, Madre del Dios Redentor y Esposa del Espíritu Santo. Pero también es Madre nuestra. Por esto es por lo que debemos de dirigir siempre nuestro amor y alegría hacia ella con devoción y humildad: “Porque con su testimonio de vida, ella nos anima a creer en el cumplimiento de las promesas divinas. Nos invita al espíritu de humildad, actitud interior propia de la criatura hacia su Creador; nos exhorta a poner nuestra esperanza segura en Cristo, que realiza plenamente el designio salvífico, incluso cuando los acontecimientos aparecen oscuros y son difíciles de aceptar. Como estrella resplandeciente, ella guía nuestros pasos hacia el encuentro con el Señor que viene” (sn Juan Pablo II).

  Hemos dicho que María es también Madre de la iglesia. Su maternidad espiritual la ejerce, como toda madre, buscando siempre la unidad. Ella fue la que mantuvo a los discípulos, - después de morir su Hijo -, unidos y en oración, a la espera de que llegara el Espíritu Santo para que les llenara de sabiduría y fuego. La maternidad espiritual de María consiste en poner paz entre los hermanos, destacar lo bueno que tenía cada uno. Es una Madre que vela por sus hijos, que está pendiente de sus necesidades, que arriesga su propia vida para ayudar a sus hijos. Mirando hacia ella, a su ejemplo y testimonio, es lo que la Iglesia de su Hijo hoy más que nunca necesita: discípulos que estemos dispuestos a defender la Iglesia de Cristo, - que es también nuestra Iglesia -, de los enemigos que quieren destruirla, no sólo desde fuera sino, sobre todo, los que están dentro de ella, y que son esos lobos disfrazados de ovejas. Tenemos que implantar la paz dentro de la Iglesia de Cristo; tenemos que fomentar el diálogo fundamentado en la verdad. Tenemos que ser parte de la solución.

  María no sólo es Madre y discípula de Dios. Es también Maestra de humildad, de caridad, de sabiduría. Es la Madre que nos sigue diciendo, en relación con su Hijo: “Hagan lo que él les diga”, porque si cada uno busca la justicia, nacerá la paz para todos; porque lo que importa no es recibir honores o dignidades, tener acceso o no a los puestos de mando, sino amar. Y en el amor, ella es también Maestra, porque el amor es la plenitud.

  Creer en María como Madre de Dios y de la Iglesia, nos debe de llevar a reflexionar en que debemos mantenernos en contacto con el cielo, con lo divino; para no contagiarnos de lo mundano; para poder seguir siendo luz en el mundo. Debemos de recuperar la voz profética de la Iglesia de Cristo, sin miedos ni complejos. La Iglesia es la familia espiritual de Cristo y ninguna otra realidad la sustituye. La Iglesia es la depositaria y custodia del mensaje del evangelio de Jesús, su buena noticia de salvación. Este es el mensaje que ella debe y tiene que seguir proclamando a todos los hombres y mujeres, de todos los lugares y tiempos, hasta que el Señor vuelva. Debemos recuperar nuestra fe en Cristo, en su evangelio y en su Iglesia.

  Dios quiere conquistar nuestros corazones, por eso nos envió a su Hijo, el Príncipe de la Paz; para sentirnos amados y poder amar y vivir en la alianza del amor. Cristo es nuestra paz y nuestra alegría; el pecado, por el contrario, siembra soledad, inquietud, dolor y tristeza en el alma. Los cristianos tenemos que estar siempre abiertos a la paz, testimoniarla allí donde nos encontremos. Si somos hombres y mujeres que tienen la verdadera paz en su corazón estaremos mejores capacitados para vivir como hijos e hijas de Dios y viviremos mejor la fraternidad con los demás

  Al comenzar este nuevo año, imitemos al apóstol san Juan que, al pie de la cruz escuchó y cumplió con la voluntad de su Señor y Maestro, de llevarse a su Madre  a su casa, para que nos enseñe a vivir santamente, ya que somos débiles y caemos; y para que interceda ante su divino Hijo renovándonos interiormente y crecer en el amor de Dios y en el servicio al prójimo.

 

 

Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz. Ruega por nosotros. Amen.

domingo, 25 de diciembre de 2022

: ¡Nos ha nacido un Salvador!

 

Tiempos difíciles estamos viviendo en la actualidad. Vivimos el nuevo concepto antropológico del hombre, fruto de la nueva reingeniería social, de la secularización Gran parte de la humanidad está caminando en tinieblas, en una profunda oscuridad. Parece que estamos habitando una tierra cubierta por un gran manto de sombra. Y esto no es más que signo del pecado. Estamos sumergidos cada vez más en la tristeza, el desánimo, el egoísmo, la envidia, las ambiciones desmedidas, el materialismo, el consumismo, el disfrute de la vida con desenfreno y descontrol. Y es que el criterio parece ser es “lo que yo puedo comprar, es lo que le demuestra al otro lo que soy”. Es la envidia social que está calando en lo más profundo de nuestro corazón.

  Seguimos viviendo en un mundo de desigualdades entre ricos y pobres; aumento de la pobreza, hambre, falta o escasez de recursos, desesperanza, guerras, violencia, terrorismo, etc. Todo esto tiene un denominador común: la ambición del poder que se logra, sobre todo, por la influencia del dinero.

  Este es un panorama poco motivante. Pero en medio de éste se nos hace presente el motivo de nuestra esperanza: ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación, porque un Salvador nos ha nacido. Esta esperanza que nos trae el Salvador nos comunica a todos que el cambio en nuestras vidas es posible; que esta realidad de oscuridad en la que transitamos puede llenarse de luz; la luz que él nos trae y que es él mismo: “Yo soy la luz verdadera que alumbra a todo hombre; el que viene a mí nunca caminará en las tinieblas”. Pero también es la lámpara que ilumina nuestro camino para que podamos vencer las tinieblas de la impiedad y recuperar la esencia y práctica de una vida sobria y religiosa.

  La Navidad, el nacimiento del Salvador, nos dice que las cosas pueden ir mejor; que la justicia y la solidaridad nos pueden ayudar a acabar con tanta miseria y mezquindad; que las desigualdades pueden desaparecer; que el encuentro con el otro es posible para juntos buscar y construir el diálogo respetuoso para poder entendernos en la búsqueda de soluciones a los grandes problemas y dificultades que vivimos. El nacimiento de nuestro Salvador nos hace posible el practicar la tolerancia en la construcción de la verdadera paz que nos lleva al respeto de los demás, de sus ideas y de sus sentimientos.

  Nuestro Salvador ha venido a nosotros; ha establecido nuevamente su morada entre nosotros. Toca a nuestras puertas para que lo recibamos: “Mira que estoy a la puerta, tocando; si tú me abres, mi Padre y yo vendremos y haremos en ti nuestra morada”. Pero ¿estamos nosotros preparados para escucharlo y acceder a lo que nos pide? ¿Hemos acallado nuestro interior, nuestro corazón, de esos ruidos ensordecedores que hay a nuestro alrededor? ¿Esta nuestro corazón vacío de lo superfluo, de nuestros intereses, para dar lugar a los intereses de Cristo? ¿Dar lugar a sus bendiciones? ¿A sus misericordias? ¿Existe en nosotros el valor para dejar que entre a nuestra vida, a nuestro corazón? ¿O nos domina el miedo? ¿Resuenan en nosotros aquellas palabras que el ángel del Señor le dirigió a la Virgen María, a Zacarías y a san José: “No temas”? ¿O las palabras dichas por el mismo Jesucristo: “No tengan miedo; crean en Dios y crean también en mí?”

  Quiero también aprovechar este acontecimiento para reflexionar sobre este nuevo lenguaje que se viene implementado desde hace unos años atrás sobre la Navidad, en cuanto a la palabra y su significado; pero, sobre todo, esa intención sesgada que viene imponiendo un grupito de la élite globalista con sus políticas impositivas y que su intención es ir borrando todo vestigio religioso-cristiano de nuestra cultura occidental. Pues esto no tiene nada que ver con la casualidad ni mucho menos con la falsa idea o intención de evitar cualquier señal de discriminación y exclusión para aquellos que no profesan ninguna creencia religiosa ni tampoco para los que no profesan la fe cristiana. Esto va más bien en el sentido de la manipulación, del engaño e ideologización que se viene imponiendo a la humanidad y que viene avanzando, - no de manera unísona en todos los países -, ya que, en unos está más avanzado que en otros. Pero la intención siempre es la misma: imponerla a todos por igual. Esto también es parte de la agenda ideológica que este grupito de la élite globalista viene imponiendo a los políticos de las naciones que, con su chantaje de inclusivismo y antidiscriminación, imponen a sus títeres en el poder, para que éstos, a su vez, la impongan a sus gobernados.

  La Navidad es una celebración religiosa cristiana. Encierra una fuerte carga de ternura y de recogimiento. Pareciera que la Navidad tiene una especie de toque mágico. Esta celebración es aprovechada por todos, -creyentes y no creyentes; cristianos y no cristianaos -, que evoca distintos sentimientos de gran gozo, recuerdos hermosos, ambiente familiar con celebraciones y comidas compartidas. Para otros la Navidad no es más que una fiesta de puro jolgorio, que invita al consumo muchas veces desmedido y al despilfarro; a darle gusto al cuerpo, - como se dice popularmente: “Frente a una cultura consumista que tiende a ignorar los símbolos cristianos de las fiestas navideñas, preparémonos para celebrar con alegría el nacimiento del salvador, transmitiendo a las nuevas generaciones los valores de las tradiciones que forman parte del patrimonio de nuestra fe y cultura” (Benedicto XVI). También está el tema de la nostalgia, del recuerdo de ese o esos ser/es querido/s que ya no está/n en este mundo o que vive/n en otro país. Hay también personas que no les gusta la Navidad porque les provoca depresión, tristeza, amargura, etc.

  Pero recordemos que la Navidad es sobre todo “encuentro”. La palabra “encuentro” evoca también otra palabra: “búsqueda”. El hombre siempre está en búsqueda: “Contemplando a este niño, percibimos la gran confianza de Dios en nosotros y las grandes posibilidades de hacer cosas hermosas y grandes en nuestras jornadas, viviendo con Jesús y como Jesús” (Benedicto XVI). Dios viene a nuestro encuentro, así como lo hizo con Saulo, cuando éste iba camino a Damasco en su persecución. Pero también viene a nuestro encuentro como lo hizo con aquellos dos discípulos camino a la aldea de Emaús; se acerca y conversa con nosotros. Dice el evangelio que es el Dios con nosotros y debemos estar alegres porque Dios ha visitado a su pueblo. Así saludamos su llegada: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Así, Dios nos manifiesta de una manera definitiva su gran amor por nosotros, sus criaturas; pero, sobre todo, por nosotros sus hijos e hijas. Y es que Dios no quiere que ninguno de sus hijos e hijas perezca, sino que, al conocer a su Hijo, tenga vida eterna. Dios quiere que tengamos vida en su nombre y que, por su amor, aprendamos a ser hermanos.

  Nuestra Iglesia católica siempre nos ha invitado a que preparemos esta celebración de la Navidad. Por eso nos ofrece el camino del Adviento, que son cuatro semanas previas que vamos reflexionando en diferentes aspectos de La Palabra de Dios que nos presenta el evangelio sobre el acontecimiento del nacimiento de su Hijo en Belén. En este camino del Adviento tuvimos la oportunidad de reflexionar cada domingo sobre un aspecto especial del mismo: el primer domingo se nos hizo hincapié en la actitud de estar vigilantes; el segundo domingo se nos habló de la paz; el tercer domingo se nos habló de la alegría; y el cuarto domingo ya se nos encaminaba hacia el nacimiento del Hijo de Dios.

  Decía el papa san Juan Pablo II en 1978, en su primer mensaje de Navidad que, “deseaba que sus palabras respondan a la sencillez y profundidad que la Navidad irradia para todos… y que la naturaleza humana asumida místicamente por el Hijo de Dios en cada uno de nosotros, que hemos sido adoptados en la nueva unión con el Padre, sea la chispa de luz más profunda de la humanidad a quien Dios ha visitado, esta humanidad acogida de nuevo y asumida por Dios mismo”. Y el papa Benedicto XVI, en su mensaje de Navidad en el 2005, dijo: “El hombre de la era tecnológica, si se encamina hacia una atrofia espiritual y a un vacío del corazón, corre el riesgo de ser víctima de los mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades operativas. Por eso es importante que abra la propia mente y el propio corazón a la Navidad de Cristo, acontecimiento de salvación capaz de imprimir renovada esperanza a la existencia de todo ser humano”.

  Desde que se acerca el mes de noviembre, ya se siente el ambiente navideño en muchas personas, familias e instituciones. Otros prefieren esperar a que inicie el mes de diciembre para empezar el ambiente navideño. Se habla siempre de la típica brisa de navidad, las luces, los arbolitos, el pesebre.  Desde hace tiempo hemos venido escuchando por diferentes medios, ya sean personal o los medios de comunicación, en los diferentes programas por televisión, radio, etc., el que se desea unas “felices fiestas”. Y el argumento es: “para no ofender ni discriminar a los que no son cristianos o no profesan ninguna religión”. Pero ¿desde cuándo decir y desear feliz Navidad fue o ha sido ofensivo? ¿Entonces los que debemos de ceder o arrodillarnos siempre somos los cristianos?  ¿Somos nosotros, los cristianos, los que siempre debemos dejar de ser discriminatorios, pero los demás con nosotros no lo son al imponernos sus ideas? ¿En realidad afecta o se discrimina, al decir feliz Navidad, al que no es cristiano o ateo? ¿Le ha importado a esta gente anteriormente el que se celebre o no la Navidad con todo su significado religioso? ¿No se han gozado estas personas las fiestas navideñas, sean creyentes o no, como cualquier otra fiesta sin más? ¿Pues ahora resulta que es ofensivo y discriminatorio decir y desear feliz Navidad? Podemos hacernos más preguntas. Pero, no nos engañemos ni permitamos que nos engañen y manipulen. Lo que realmente está detrás de esta intención es, como ya hemos dicho, querer borrar todo vestigio, sentido, identidad y sentimiento cristiano de nuestra cultura occidental.

  Tenemos ejemplos de cómo ha venido avanzando e imponiéndose esta idea de querer borrar la identidad cristiana. Esta fiesta está prohibida en muchos países. Por ejemplo: Arabia Saudita, país musulmán en donde los cristianos están sometidos a muchas restricciones por el hecho de serlo y, donde también se les obliga a practicar su religión de manera privada; Corea del Norte, donde su presidente ordenó la no celebración de la Navidad el 25 de diciembre, sino más bien que se celebre la memoria de su abuela que nació ese día, pero en el año 1919, llamándola “la sagrada madre de la revolución”; Tayikistán, de mayoría musulmana y donde está prohibido celebrar la Navidad y todo los elementos que tienen que ver con ella, como son los nacimientos, fuegos artificiales, comidas, entrega de regalos, etc.; el país de Brunéi, que prohibió la celebración de la Navidad alegando que podría influir en la desviación de los musulmanes y dañar su fe; y Somalia, que prohibió la celebración de la Navidad por considerarla una amenaza para su fe musulmana. También están los llamados países escandinavos o nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia), que le han declarado una especie de “guerra a la Navidad”. Y, recientemente, ha sucedido que, en el Reino Unido, -Inglaterra -, se ha dado la orden a sus funcionarios de gobierno de no mencionar la palabra “Navidad” en sus fiestas de fin de año, para no ser discriminatorios ni exclusivos, y más bien ser inclusivos y diversos; así como el lamentable hecho de que varias iglesias anglicanas han tomado la decisión de cambiar las letras de los tradicionales villancicos navideños para incluir letras inclusivas y no discriminatorias hacia los grupos LGTBIQ+.  

  Entonces, vemos una vez más que se utiliza esta fiesta cristiana para tener sus celebraciones, pero le anulan todo sentido religioso. Parecería que lo más lógico es que no celebren ninguna fiesta y vivan estos días como cualquier otro. Pero no, así no. Entonces los que tenemos que doblegarnos somos los cristianos, porque somos los abusivos, discriminatorios y exclusivos; pero los demás no lo son. Ellos aprovechan y celebran la temporada navideña, que es una fiesta religiosa-cristiana, pero hay desear unas felices fiestas.

  Repito: la Navidad es una celebración religiosa cristiana. Nos trae un maravilloso y grandioso mensaje de amor, paz y alegría. La Navidad nos trae la luz que ilumina nuestra tiniebla del pecado que nos conduce a la muerte. Jesús llega como el sol que nace de lo alto y que nunca será derrotado. La Navidad es la manifestación grande de la esperanza divina para nosotros los hombres. Esa esperanza que hoy está en crisis, que se vive como desesperanza: el hombre vive sin sentido, no sabe de dónde viene ni tampoco a dónde va; no sabe quién es, pierde conciencia de su propia identidad. La esperanza es la virtud que nos permite sobreponernos a un presente difícil, para proclamar y disfrutar la victoria de Dios.  La virtud de la esperanza no huye de los problemas, sino que mira a través de ellos y descubre que el plan de Dios es más grande y hermoso.

  La Navidad no es una fiesta más. Los cristianos celebramos la Navidad: el nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros. No celebramos una simple fiesta, y por eso nos preparamos para ello en el Adviento. Todo el que quiera celebrar la Navidad como una simple fiesta, esa es su libertad. Pero no podemos permitir que nos quieran doblegar a sus antojos ideológicos y manipuladores con los que quieren anular nuestra fe e identidad cristiana. En la Navidad, Dios hace lucir el sol de su amor para todos. Con el acontecimiento de la Navidad, Dios no excluye a nadie: da a todos la posibilidad de cambiar y creer en el amor. Y es que la Navidad sin Cristo, no es Navidad.

  La Virgen María es figura clave de la Navidad. Es la mujer creyente de la fe perfecta; a través de ella comienza una nueva era: la del Mesías, su Hijo.  Ella supo escuchar la palabra de Dios y dejar que se encarnara en su vientre, en su vida toda. Ella nos enseña a amar sin exigir recompensa. Es el amor que nos lleva incluso al perdón. La Virgen Madre nos da ejemplo y testimonio de que debemos de tener la capacidad de reposar ante y junto al misterio. Es decir, detenernos, bajar la velocidad del ritmo de la vida en estos días, sobre todo. Debemos saborear, gustar lo que ya está sucediendo.

  Sí, digamos ¡Feliz Navidad!, aunque les truenen los oídos a muchos. El que no quiera decir ni desear “feliz navidad”, que se tape los oídos. Tenemos motivos de sobra para celebrar este acontecimiento que marca nuestras vidas tal y como es. La alegría es el verdadero don de la Navidad, y debemos transmitirla de buena gana, sin una cara de vinagre, como diría el papa Francisco. Ya basta de estar cediendo ante el chantaje y manipulación de los intolerantes que exigen tolerancia. La Navidad no excluye a nadie. Se excluye el que quiere, el que no le importa el sentido trascendente se su existencia. Porque lo cierto también es que, aunque no les importe desprecien o nieguen el aspecto religioso de la Navidad, no quieren quedarse fuera de ella.

 

¡FELIZ NAVIDAD!

 

 

viernes, 16 de diciembre de 2022

¡Serán como dioses! (y 4)

 

  Hay que tener en cuenta que todas estas medidas que esta élite globalista está inventando, serán aplicadas al resto de la población, pero no es aplicable para ellos: quieren reducir la población mundial imponiendo políticas abortistas, eutanasia, homosexualismo, transgenerismo, etc., pero ellos no asumirán dichas políticas porque se seguirán reproduciendo; quieren obligar a la humanidad a comer carne sintética creada en laboratorios, pero ellos nunca la comerán, sino más bien que seguirán dándose su banquete de langosta, filete y caviar. Al respecto de este punto, ya la Unión Europea aprobó, en el 2021, el consumo de insectos, alegando que son una fuente alternativa de proteínas que puede apoyar la transición hacia un sistema alimentario más saludable y sostenible, hasta el punto de que, hay colegios en la misma Unión Europea que los han incluido en el menú de los colegios para los alumnos y así se vayan acostumbrando; también se está llevando a cabo una campaña publicitaria con personas del medio del espectáculo y cine, donde se promueve el consumo de este “exquisito” alimento. Quieren también impedir que la población siga usando los combustibles fósiles porque alegan que son altamente contaminantes y por eso están impulsando la industria de los vehículos eléctricos, pero está surgiendo el problema de el gasto y costo de la energía eléctrica al grado de que, en Francia y otros países, han limitado el consumo de la misma en estos vehículos. Lo mismo aplica para el uso de los aviones por su gran índice de consumo de combustibles fósiles, pero ellos se pueden moverse en sus aviones privados por todo el mundo.

  Pero una frase que ha llamado mucho la atención y que esta élite globalista promueve como su eslogan es “No tendrás nada, pero serás feliz”. Pero ¿qué significa esta frase? ¿Qué se esconde detrás de ella? Es decir, no tendrás nada en propiedad y todo lo alquilarás. O sea, alguien será el propietario de eso que alquiles y, por lo tanto, el propietario podrá y tendrá el poder para limitar y hasta controlar el uso de lo que se alquile. En fin, esta élite globalista pretende, busca y quiere que todo el poder, - el poder absoluto -, esté en manos del Estado.

  La libertad e independencia de las personas, del aparato económico, están desapareciendo y muchos no nos estamos dando cuenta, y más bien hasta lo apoyamos y aplaudimos como focas amaestradas.

  Es importante aclarar que el Foro Económico Mundial o Foro de Davos, no es el único grupito que está detrás de esta reingeniería social, transhumanista y medioambiental. Cuando hablamos de élite globalista nos referimos a un grupo más amplio de poderosos económicos que juntos se han confabulado para someter a casi la totalidad de la población mundial a sus experimentos eugenésicos y robóticos, porque no son más que unos psicópatas eugenistas. Entre ellos podemos mencionar la Fundación Rockefeller, Fundación de Bill y Melinda Gates, la Alianza Global para las vacunas (GAVI), la Open Sociaty de George Soros, y otros más.

  Pero ¿por qué hay tanta pasividad de la población ante toda esta afrenta que estamos recibiendo? ¿Por qué no reaccionamos para protestar y lograr impedir que este genocidio y esclavitud se siga llevando a cabo? No hay dudas de que está presente la manipulación, el engaño. Tienen el poder en los medios para tapar las grandes dificultades con otras dificultades; una noticia tumba la otra; muchos de nosotros no queremos salir de nuestra burbuja; hay miedo a hablar; nos hemos dejado llevar a lo que muchos han calificado como “la espiral del silencio” y la autocensura. En definitiva, hace falta un nuevo liderazgo. Hace falta recomponer el sistema político, pero dentro de la democracia que garantice la voz y la libertad de los ciudadanos.

  Bueno, volviendo a la citada frase de Nietzsche “Dios ha muerto”, lo cierto es que el que hace tiempo murió fue él; ¡Cristo sigue vivo, porque vive en sus discípulos y seguidores!; otros hombres que se han erigido y amparado en esta frase y que han pretendido “ser” Dios, también han muerto. Éstos se creen eternos; no reparan en que no pueden escapar a la muerte de este mundo. Se olvidan lo que dijo el mismo Jesucristo, - el Dios que ellos tanto anuncian que ha muerto, que es una fábula -, de que “estamos en el mundo, pero no somos del mundo”; se olvidan de que nosotros no somos el centro del universo, aunque así lo pretendan; que nosotros no nos hemos dado la existencia, sino que alguien nos la dio. Estas personas, con ínfulas de diosecitos, han querido enmendarle la plana a la Iglesia de Cristo: han pretendido que la Iglesia traicione a Jesucristo para mantener su presencia en el mundo; que la Iglesia avale toda acción inmoral como buena y válida. Están queriendo impulsar que sea el mundo quien juzgue a la Iglesia y no al revés. A pesar de sus pecados en la parte humana, la Iglesia, que es portadora y custodiadora del evangelio de Jesucristo, fue puesta por el mismo Jesús como luz para el mundo, para las naciones.

  Termino este artículo citando una frase del escritor argentino Pablo Muñoz Iturrieta, en su libro Las Mentiras que te cuentan, las Verdades que te ocultan: “Hay que apagar el televisor, y encender nuestro cerebro”.

 

jueves, 15 de diciembre de 2022

¡Serán como dioses! (3)

 

Pues todo esto es parte de la misma receta globalista y genocida conocida como Agenda 2030, que está compuesta por diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible y desarrollados en 169 metas, y que no es más que nos están diciendo que los ciudadanos comunes no servimos para gobernar este mundo tan complicado y hay que dejarlo en manos de una élite que son los que nos van a decir lo que es bueno y malo; lo que podemos hacer y qué no; con quién o quiénes nos podemos relacionar y con quién no, etc. También el llamado Gran Reinicio, y que es parte del plan genocida liderado por este organismo de la despoblación mundial, eliminando el mayor número de personas. En ese sentido va la imposición ideológica de género; la farsa del cambio climático que, ya la organización internacional Greenpeace, - que trabaja por el cuidado del medio ambiente -, en la voz de uno de sus fundadores Patrick Moore, (científico, licenciado en ciencias y silvicultura, doctorado en ecología); que abandonó esta organización en el 1986, y la justificó de esta manera: “Greenpeace fue secuestrada por la izquierda política cuando se dieron cuenta de que había dinero y poder en el movimiento medioambiental. Los activistas políticos (de izquierda) de Norteamérica y Europa hicieron que Greenpeace pasara de ser una organización basada en la ciencia a una organización política de recaudación de fondos”. Dijo además el señor Patrick que, “esta organización, Greenpeace, opera a puerta cerrada con otros operativos políticos en la ONU, el FEM, etc.; siendo éstos de naturaleza política: el movimiento medioambiental se ha convertido más en un movimiento político que en un movimiento medioambiental. Se centran en crear narrativas, historias que están diseñadas para infundir miedo y culpa al público para que éste les envíe dinero”. Y recientemente, uno de los más grandes inversores de fondos del mundo, Vanguard Group Inc., se ha retirado de la iniciativa de la industria de la inversión para abordar el cambio climático de la agenda 2030.

  Y es que siempre ha existido, de una gran parte de la población, la expectativa de la llegada de una especie de mesías, de un salvador. Es una sociedad anestesiada. Es lo que han hecho estos globalistas: crear problemas donde nunca los ha habido, para entonces venir con la esperada solución. Esto no es más que populismo puro.

  Ya hemos dicho que estamos viviendo en la era del avance tecnológico, del avance de la comunicación, pero la pregunta aquí es ¿cómo es posible que vivamos en sociedades tan zombis y anestesiadas, donde la desinformación avanza a gran velocidad y el sentido crítico y de investigación, de reflexión, está tan ausente? ¿Cómo es posible que tantas personas manipuladoras y charlatanes se dediquen a vender y promover la mentira como verdad? Decía el escritor irlandés Jonathan Swift que, “mientras la mentira vuela, la verdad va cojeando tras ella; y que cuando el ser humano se da cuenta de que lo han engañado, ya lo hizo con quince minutos de retraso”.

  Lo que está detrás de toda esta estrategia globalista y genocida no es nada que la ambición del poder. Siempre han existido personas que quieren todo el poder para dominar y avasallar al resto de la humanidad. Este grupo no es la excepción. El poder moldea las sociedades a su gusto, a sus pareceres, y más cuando no tiene resistencia, cuando no tiene oponentes, como es el caso de nuestro tiempo.

  Esta es la época de la indiferencia, de que ya nada provoca escándalo; de que lo anormal hoy es lo normal, lo bueno es lo malo y al revés, etc. Y todavía no hay importantes señales de reacción, ¿por qué? ¿Esta actitud pasiva y genuflexa a qué obedece? Ciertamente que el avance de la tecnología, como lo es el teléfono móvil, tiene sus bondades; pero también les ha anestesiado el cerebro a una gran parte de la población. No dejamos lugar a la reflexión, al aprendizaje, a la investigación, al cuestionamiento recto, sano, al conocimiento, renunciamos a tener herramientas para defendernos del poder, de sus abusos, de su manipulación.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

¡Serán como dioses! (2)

 

Pues esto ya nos va dando la idea clara de por dónde va avanzando este organismo de la élite financiera global al mostrarnos su aversión al Dios Creador, al Hacedor del Universo, al Dios cristiano, sobre todo; pero también a las demás grandes religiones monoteístas. Si Jesús se nos reveló como el Señor y Príncipe del mundo y del Universo, - como lo enseña la doctrina cristiana -, ahora este Jesús está siendo suplantado por una corporación mundial como lo es el Foro Económico Mundial. Son éstos ahora los que le van a mostrar al resto de la humanidad las nuevas pautas a seguir si quieren continuar viviendo en este mundo. Es la nueva religión, porque ahora son ellos los que nos van a decir y a marcar lo que tenemos que creer, cuándo tenemos que creerlo y cómo tenemos que creerlo. Sigue diciendo el FEC que, “Jesús es una noticia falsa, Dios está muerto y no tienes alma. Eres un animal hackeable, que no tiene la capacidad de libre albedrío”. Y es que estamos transitando hacia el mundo de la inteligencia artificial.

  Tenemos al respecto de esto las pretensiones de otro magnate mundial, el sudafricano Elon Musk que, con su gran riqueza ha creado lo que ha denominado el proyecto Neuralink, que no es nada más ni nada menos que implantar chips en el cerebro humano, como si fuéramos computadoras. Pues este señor ha anunciado que para el año 2024 ya empezará su empresa a realizar los primeros implantes de estos chips en el cerebro humano. Pero ya en Suecia, desde el 2014, según el portal euronews.com, se les ha implantado aproximadamente a unas seis mil personas un chip bajo la piel, donde éstas pueden almacenar informaciones sobre sus estados bancarios, historial médico, accesos a diferentes cosas en la casa, como las puertas, el carro, luces, televisores, estéreos, etc.; tenemos también la presencia de los ordenadores cuánticos, los avances en la biotecnología y neurociencia. Es decir, que la intención es que todo esté conectado al internet. Es una especie de matrix.

  Pero ¿qué consecuencias traerá todo este “progreso” a la humanidad? Pues lo cierto es que habrá empleos fascinantes, pero insuficientes. Se proyecta una humanidad envejecida, solitaria y atrofiada por la inactividad física a la que será sometida, la soledad será la característica de las sociedades.  Se realizará, y de hecho ya se viene haciendo, una masiva migración indetenible y desordenada.

  Como ya hemos dicho anteriormente, los miembros de este organismo globalista del FEM, han infiltrado, - manipulando a su antojo las marionetas políticas-, los gobiernos, congresos y demás instituciones de poder político de los países. El mismo Klaus Schwab ha dicho que tienen miembros de su Foro en posiciones de liderazgo para dirigir los gobiernos del mundo hacia más y más autoritarismo. Su objetivo es establecer una sociedad de control global. Ya en el 2017 afirmó que “los jóvenes líderes globalistas invadirán los gabinetes de los diversos gobiernos de todo el mundo”. Entre estos jóvenes líderes globalistas están el primer ministro canadiense Justin Trudeau, la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinta Ardern, el presidente francés Emmanuel Macron, el ex primer ministro británico Tony Blair, el fundador de Microsoft Bill Gates, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg, el ex canciller de Austria Sebastián Kurz, Angela Merkel, y otros más. Otro personaje importante para esta agenda globalista y promotor de la misma es el actual rey de Inglaterra, Carlos III.

  Estos individuos antes actuaban bajo las sombras, pero ya hace un tiempo atrás, vienen actuando y hablando sin ningún miramiento ni miedo al qué dirán. Ya se han mostrado con todo su poder porque ven que la resistencia aún no es suficiente para impedir su avance. Pero, aun así, hay sociedades y países que están despertando de esta pesadilla globalista y hasta genocida y están dando la batalla de resistencia. Esta gente se ha tomado unas atribuciones que nadie les ha dado ni autorizado, y mucho menos han sido elegidos por voto popular para ello.

  Según ha denunciado Robert F. Kennedy, el dueño Microsoft Bill Gates, es el mayor donante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que más bien parece ser su dueño -; es el que está marcando, mediante este organismo, los pasos a seguir en el terreno de la salud mundial y denuncia que la “OMS está realizando experimentos sociales y médico globales” ya que el señor Gates tiene su “fe religiosa de que puede usar la tecnología (vacunas y agricultura transgénica), para convertirlo en el salvador de toda la humanidad”. Y es que, al ser el mayor donante de esta Organización mundial y parte de la ONU, “puede dictar políticas de salud globales que afectan a aproximadamente 7 mil millones de personas y controlar los detalles más íntimos de nuestras vidas”. Como dice el dicho popular, “el que paga, es el que manda”. En la pasada reunión del G-20, en Bali-Indonesia, este señor le dijo a los lideres mundiales allí reunidos que ya es tiempo de activar lo que él llamó “paneles de la muerte”, que no es más que decidir quién tiene derecho a vivir y quién tiene derecho a morir, ya que son inútiles para los propósitos de la élite globalista. Pero, es que ya el mismo Bill Gate dijo, en una de sus conferencias públicas y masivas en el 2015 en Canadá, conocidas como Conferencias TED, lo siguiente: “Primero tenemos la población. El mundo actual tiene 6,800 millones de personas, que se acercan a los 9 mil millones. Ahora, si hacemos un muy buen trabajo con nuevas vacunas, servicios de salud, servicios de salud reproductiva, podremos reducir eso entre un 10 a 15%”. Es decir, las vacunas, según lo ha dicho este “gurú de la medicina”, - y que no tiene ni siquiera un curso técnico hecho en ese campo de la ciencia médica -, el señor Gates, serán utilizadas para la reducción de la población mundial. Esto, dicho en otra palabra es genocidio puro. Y nadie se atreve a decirle nada, porque es que se creen y se han erigido como los dioses, amos y señores del mundo, con todo el derecho y autoridad a decidir lo que conviene o no al resto de la humanidad.

martes, 13 de diciembre de 2022

¡Serán como dioses! (1)

 

“La serpiente dijo a la mujer: No morirán en modo algunos; es que Dios sabe que el día que coman del fruto se les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal” (Gn 3, 4-5).

 

  La humanidad está transitando en la actualidad un camino muy difícil de un proceso que muchos han calificado como “deshumanizante”. Nuestro mundo se torna cada vez más complicado e incomprensible. Hace ya unos años atrás, el hombre ha venido alejándose del Dios Creador, para erigirse él mismo en el centro de la creación. La vida, el sentido trascendente de la existencia del hombre ya no gira en torno al ser superior, al Creador, a Dios; sino que ahora la está haciendo girar en torno a él mismo. Él se ha nombrado, se ha puesto en el centro de todo el universo. Por lo menos es lo que piensa que es; otra cosa es que sea verdad.

  Ya sabemos de aquella famosa frase que inmortalizó el filósofo alemán Frederick Nietzsche “Dios ha muerto”. Pues con lo que ha venido planeando un pequeño grupo de personas, conocida como esa “élite globalista”, parece ser que se han tomado muy en serio esta frase y la están llevando a cabo mediante unas políticas impositivas que vienen asumiendo para el resto de la población mundial. Es ese llamado “uno por ciento”, que se impone ante el restante noventa y nueve por ciento, por su riqueza económica inmensa que posee para poder influir en el terreno de la política y doblegar a sus figuras emblemáticas de los países más poderosos, sobre todo. Este pequeño grupo de la élite globalista ha venido estableciendo en los puestos de poder políticos a sus títeres que, como bien sabemos, están a sus órdenes y han sido puestos en los mismos para agenciarse la seguridad de que sus políticas impositivas se establecerán en las sociedades tal cual ellos las planean en sus oficinas, conferencias y foros internacionales. Esta pequeña élite globalista ya no tiene reparos en hablar de manera abierta sobre sus intenciones dominadoras que vienen imponiendo a nivel global. Es lo que han llamado el advenimiento de la nueva “gobernanza mundial” o, también llamado “Nuevo Orden Mundial”.

  Su cabeza visible y director es el señor Klaus Schwab, que a la vez el fundador del llamado Foro Económico Mundial o Foro de Davos. Pues en dicho Foro, ya se ha “declarado de manera oficial”, y peor aún, se ha “decretado”, la muerte de Dios: “ha llegado una nueva religión mundial y une a toda la humanidad para adorar en el altar de la ciencia del clima, el tecno comunismo y la eugenesia”.

  El máximo exponente y promotor de este organismo mundial que es el FEM, es el señor Yubal Noah Harari, autor de varios libros conocidos, como son Sapiens. De animales a dioses, y Homo Deus. Este escritor ha declarado lo siguiente: “El FEM ha tenido tanto éxito en sus planes que está adquiriendo poderes divinos de creación y destrucción. Y promete que el Foro convertirá a los seres humanos en dioses”. Pero también este señor ha osado decir en entrevistas por televisión, sin ningún tapujo: “La gran pregunta política y económica del siglo XXI será ¿para qué necesitamos a los humanos? O por lo menos ¿para qué necesitamos a tantos humanos? Y la respuesta que él mismo da a estas preguntas es: “En la actualidad, la mejor alternativa que tenemos es mantenerlos felices con drogas y videojuegos”. Aquí tenemos que pensar inmediatamente en el señor Mark Zuckerberg, fundador y dueño de Facebook y creador del Metaverso. Pero, sigamos citando al señor Harari: “Lo que constituye una nueva raza inútil. Cuando digo que son seres humanos inútiles, no lo digo desde la perspectiva de una madre, una esposa o un hijo”. Según este señor, “la humanidad tiene razón al temer un futuro en el que serán superados”.

  Para ilustrar más lo que acabamos de decir, tenemos la opinión del científico José Luís Cordeiro, que está al servicio de esta élite globalista eugenésica y es asesor en energía de la Singularity University de la NASA en Silicon Valley, dijo en una conferencia de Forbes: “…lo que vamos a ver en los próximos veinte años va a ser mucho más increíble de lo que hemos visto en los últimos dos siglos. De hecho, va a ser más increíble que lo que hemos visto en los últimos dos milenios. No hemos visto nada de lo que viene…un tsunami tecnológico que va a cambiar a la humanidad. Al paso que vamos, entre el año 2029-45, vamos a tener computadoras que tienen más transistores que número de neuronas nuestros cerebros. Y ese será el inicio de la singularidad tecnológica. Y para que no puedan dormir esta noche, ese será el fin de la edad humana. Porque cuando tengamos una inteligencia artificial superior a la nuestra, esa será la última invención que haremos los humanos no modificados. No modificados, porque nos vamos a modificar y nos vamos a complementar con esta tecnología. Y ahí se iniciará la edad posthumana, de humanos mejorados”.

  Es decir, lo que ha dicho este señor es que ya está en marcha el exterminio de la raza humana para darle paso a las máquinas. Esto se parece a esas películas futuristas jolyvudenses, como la de Terminator.