martes, 17 de marzo de 2026

Luchemos contra la violencia para lograr una convivencia civilizada

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  Hace unos días atrás sucedió un hecho lamentable que ha consternado e indignado a la sociedad dominicana por el hecho en sí y uno de los actores principales del mismo por las actitudes que asumió. Me refiero al hecho lamentable del altercado ocurrido en el parqueo del aeropuerto internacional del Cibao en la provincia de Santiago de los Caballeros.

  Según lo narrado y visto en el video subido a las redes sociales por la protagonista del hecho, la joven llegó al aeropuerto antes mencionado y estacionó su vehículo en una zona restringida o prohibida porque iba a buscar a un familiar que llegaba del extranjero. Cuando regresó a su vehículo se encontró con la situación de que la autoridad de tránsito, - los agentes -, le habían colocado al vehículo un candado o cepo por haberlo estacionado en dicha zona restringida. Pues la joven se indignó por la acción de los agentes y comenzó a grabar un video con su celular donde deja claro su indignación e incomodidad y dirigiéndose a los agentes con palabras soeces, vulgares, plebes e irrespetuosas, arremete contra los agentes reclamando a lo que ella no tiene derecho. Es decir, reclamando una supuesta injustica y abuso por parte de los agentes al proceder a impedir que el vehículo fuera movido. Esta joven alega en el video que ella solo duro un minuto dentro del aeropuerto y que no había, - según su parecer -, justificación para la acción de los agentes. La situación se fue caldeando más y más y después llegaron al lugar de fiscalización para proceder a pagar la multa y una vez en el lugar, la joven, acompañada por otros familiares y amigos, se abalanza sobre el agente de la digeset que le impuso la sanción igualmente profiriendo improperios y la misma falta de respeto. Pero, esto no quedó ahí, sino que esta joven agredió físicamente con un bisturí al agente cortándolo en la cara y provocándole una herida que le fue suturada con unos diez o doce puntos. El agente, con su arma de reglamento, le golpeó en la frente y le abrió una herida. Los familiares y amigos que allí estaban también participaron en la trifulca. Cabe señalar que, en otros países, como los Estados Unidos de América, por ejemplo, esta joven hubiera sido sujeto con lo que se llama “fuerza letal”.

  Pues este fue el hecho, según lo narrado y visto en los videos subidos a las redes sociales, sobre todo, por la misma joven involucrada.

  Ahora vamos por partes. Tenemos que saber que en los países existen lo que se llaman zonas o áreas de máxima seguridad. Y los aeropuertos, en todos los países, son zonas de máxima seguridad por lo implican esos espacios para el desarrollo de las actividades de transporte, comercio y asistencia de personas. Esas zonas se extienden también a lo que es el perímetro, - calles y avenidas -, alrededor de los aeropuertos. Las zonas de restricción están bien señaladas para que nadie alegue ignorancia. A nadie se les está permitido estacionarse en las calles de acceso a los aeropuertos donde entran y salen las personas. Sólo se permite dejar o recoger personas con sus equipajes e inmediatamente ir a los parqueos a estacionar el vehículo.

  Se entiende que no se permita estacionar ningún vehículo particular, - excepto los de emergencia -, porque puede darse lo que se llama un atentado con un vehículo que esté, por ejemplo, equipado con explosivo u otras cosas peligrosas. Además, imaginemos que se pudieran estacionar vehículos en esos lugares, pues sería un inmenso caos que se armaría y, si sucediera una emergencia, no habría chance para que se pudiera ejecutar alguna acción que amerite una intervención rápida de prevención o emergencia.

Con este caso citado, los ciudadanos debemos saber y ser conscientes a estas alturas que, tenemos que cumplir y obedecer las leyes, normas y reglas de la convivencia social. Cuando alguien viola la ley debe ser aplicada la sanción debida. Lamentablemente, es característico de nuestra sociedad dominicana el que mucha gente no obedezca las leyes y, cuando es sancionado, pues la reacción es de violencia hacia la autoridad o entre los mismos ciudadanos civiles.

  En el caso de esta joven, desde el principio hasta el final, ella tuvo la culpa de lo sucedido, puesto que, ella no debió estacionar su vehículo en un lugar prohibido, sin importar el tiempo que durara en buscar a su familiar. Los agentes cumplieron con su deber de aplicar la sanción debida sin miramiento: se cometió una violación a la ley y ellos actuaron en consecuencia. Ante la actitud agresiva, - de palabras y acción de la joven -, los agentes mantuvieron una actitud correcta de no responder igual ni agresivamente hasta el momento en que ocurrió la agresión física de la joven. Lo único que ella tenía que hacer era haber reconocido su falta e ir a pagar la multa en cuestión para recuperar su vehículo. Pero no fue lo que hizo.

  Se sabe ya que la joven ha pedido perdón público a la sociedad y a los agentes del orden. Pero, tengamos en cuenta esto. Pedir perdón y otorgarlo es parte ya de la justicia. Pero esto no exenta de la acción de la justicia en los tribunales. Esta joven tiene que pagar el mal cometido de la agresión física al agente de tránsito. Debe ser sancionada por la agresión de intento de homicidio. Por otro lado, se ha oído que los padres de la joven han pedido o están accionando para que su hija sea exonerada de todo cargo y regrese a su casa como si nada hubiera pasado. Esto no puede suceder. Estos padres, más bien, lo que deben es permitir que su hija recapacite y entienda que ese tipo de conducta es incorrecta y conlleva sanciones en la justicia.

  Los excesos y los abusos, tanto de la autoridad como de los civiles, deben de ser castigados de manera ejemplar y justa para que este tipo de e conducta no sigan cometiéndose sin ningún tipo de consecuencia. Cuando la autoridad abusa del poder debe ser sancionada como estipula la justicia. Pues así mismo debe ser con los ciudadanos civiles.

  A raíz de este suceso lamentable, vuelve otra vez a salir a la palestra pública el debate sobre la situación del tránsito y el comportamiento de los conductores en nuestro país. Sabemos que nuestras calles son un pandemonio: por un lado, la autoridad no cumple con la aplicación de la ley como es debido; en muchos casos aplica la ley medalaganariamente, de manera selectiva, injusta, de momento, como parche; a veces da el mensaje de que tiene miedo de aplicar la ley a ciertos grupos y esto da pie a que éstos hagan lo que quieran. Así no progresamos, porque, cuando la ciudadanía ve estas acciones por parte de la autoridad, lo que sucede es que se aprovechan para hacer y deshacer en el tránsito. En otras ocasiones, es la misma autoridad que viola la ley de tránsito sin justificación alguna; cuantas veces vemos a muchos policías y militares circulando en las calles en sus motores, sin casco protector, sin placa, por los elevados y túneles, violando la luz roja de los semáforos, y nada pasa.

  Es tiempo ya de que la ley de tránsito de la República Dominicana sea reformada completamente. Se siguen poniendo parches y eso sólo dura un par de días porque la autoridad se cansa y la ciudadanía lo sabe. Esa reforma de la ley de tránsito tiene que establecer lo que yo llamo “medidas disuasivas”, para disuadir al conductor de que no viole la ley de tránsito y, si lo hace, será aplicada una sanción ejemplar.

  Pues, sin pretender ser un analista a profundidad de estos casos, más bien quise dejar mi opinión de lo que creo debe de ser la acción común de los ciudadanos frente a la autoridad, y de que debemos tomar conciencia de que tenemos que ir cambiando esa actitud de enfrentar a la autoridad porque nos da la gana, aun sin tener razón; no vamos a avanzar como una sociedad de verdadero derecho y sana convivencia. Hace mucho tiempo que nuestra sociedad viene caminando en un conato de violencia irracional motivado por muchas cosas que las personas están viviendo en su vida cotidiana. Pero, eso no es justificante para que vivamos en un constante enfrentamiento contra la autoridad y entre los mismos ciudadanos. Esto toma los ribetes a veces de que también es un problema de mal o enfermedad social que nos destruye como sociedad. Nos lleva a vivir como si fuéramos animales en la selva.

  Debemos recuperar, formarnos y fomentar permanentemente la actitud del diálogo, de la comunicación, de la convivencia, la educación, la amabilidad, la cortesía. Reconocer los fallos propios y aceptar las correcciones y, a veces, las sanciones que esto acarrea. Todos, - autoridades y ciudadanos comunes -, debemos asumir las acciones que nos corresponden para que la convivencia social sea lo que debe de ser. No pretendemos ser una sociedad perfecta, pero sí una sociedad donde nos guiamos por el respeto, el derecho y la auténtica justicia.

  La violencia no sólo es característica de nuestra sociedad. Es un problema de la humanidad, y desde tiempos bíblicos. La violencia es un cáncer social.

  Debemos recuperar los valores imprescindibles para una convivencia civilizada. Como sociedad, no podemos jamás acostumbramos a la violencia en ninguna de sus manifestaciones. El aprendizaje de la conduta empieza en los hogares, en las familias. Hay que seguir insistiendo en el fortalecimiento de los programas educativos.

 

Dios les bendiga.   

jueves, 26 de febrero de 2026

Independencia Nacional: Seamos una Nación Fuerte y Santa

 

Por P. Robert A. Brisman P.

 

  Estamos en las vísperas de celebrar un aniversario más de nuestra Independencia: 182 años exactamente. Al llegar a esta fecha no podemos dejar de mirar hacia atrás y ver el camino que hemos recorrido como nación libre, soberana e independiente; para seguir construyendo el presente con intención de forjar una nación edificada en la justicia y mirar al futuro para dejar a las venideras generaciones un país edificado en los valores y principios que dan vida y prosperidad.

  Debemos seguir construyendo el país que nuestros independentistas quisieron. La nación dominicana ha enfrentado muchas crisis en su pasado y presente, y de todas ha sabido salir adelante, no sin experimentar dolor y sufrimiento. Toda liberación política, económica, social, cultural y espiritual es un proceso de desarrollo interna y externa de toda sociedad y su gente. Es una lucha constante contra toda esclavitud de alma y cuerpo, como son la ignorancia, la miseria, el temor, el vicio y desde luego el pecado. Podemos afirmar que, el proceso de independencia y libertad de nuestra nación dominicana no ha terminado. Es una independencia y libertad que se vienen construyendo, edificando. Este proceso nos recuerda la enseñanza de Jesús: “El que escucha mis palabras y las pone práctica…edifica su casa sobre roca firme”. Esto es lo que viene sucediendo con nuestra nación. Pero esa edificación debe contar con cada dominicano y dominicana de buen corazón para que esta obra de Dios sea una realidad.

  La práctica de la libertad exige compromiso con la Patria. Nos debe de llevar a la vivencia de valores como son: la verdad, el amor, el respeto mutuo, el trabajo, la honradez, la caridad, la solidaridad, la fraternidad, la valentía, la constancia, etc., valores que deben ser inculcados desde la niñez. Estos valores no son solamente para ser contemplados, sino para ser vividos en nuestro diario comportamiento.

  Hay una enfermedad moral que abunda en la historia humana y de la cual nuestra nación dominicana no escapa, y es la traición. Tenemos traidores que han abierto las puertas de nuestra nación a nuestros enemigos, apostando por el caos, el desorden y el incumplimiento de nuestras leyes. Cuando Duarte fundó la Trinitaria y, consciente de este mal moral, la constituyó como organización dotada de un mecanismo protector, por eso la fuerza vindicativa del juramento trinitario: “Si tal hago, Dios me proteja, y de no ser así, que me lo tome en cuenta; y mis consorcios castiguen el perjurio y la traición si los vendo”.

  En el libro del profeta Joel 2,17, leemos: “Perdona a tu pueblo, Señor”.  Como nación que ha sido fundada en los valores y principio cristianos, le hemos fallado a Dios, lo hemos traicionado. Hemos desviado, - como hizo el rey Salomón -, nuestros corazones del camino de Dios: “Se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, diciéndole que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. Por haberte portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo” (1Re 11,9-11).

  Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, pero con tristeza que, nuestra nación dominicana vive una especie de posesión demoníaca. En la Biblia, la serpiente es un símbolo de la oscuridad, del reino satánico o demoníaco. En gran parte, la sociedad dominicana ha cerrado su corazón a Dios y se ha rendido a los dioses, se ha fabricado sus propios ídolos. Hay una especie de persecución contra Cristo y sus seguidores que buscan procurar el fin de la fe en Jesús y la exterminación de los suyos.

  Como nación, le hemos abierto las puertas a los espíritus demoníacos al apartarnos de Dios, de su palabra, de Jesús. ¿Qué buscan estos ídolos espirituales? Ejercer su dominio sobre nuestra nación. Los valores y principios cristianos que han forjado nuestra nación dominicana están siendo sustituidos o reemplazados por principios idólatras, como la imposición de políticas progresistas globalistas auspiciadas por organismos internacionales mediante el chantaje económico; la ideología de género, con el aborto y simulaciones matrimoniales de uniones homosexuales en la clase alta, para ir influenciando y mentalizando a la población a que asumamos una conducta que va en contra de nuestros valores y principios culturales y familiares, como algo normal; otro ídolo es el multiculturalismo, haciéndonos creer que, porque dos naciones compartimos una isla somos lo mismo; así quieren arruinar nuestro país como han hecho con otros. Los dominicanos somos los únicos que debemos decidir de manera soberana quién entra y quién no a nuestro país, y bajo qué condiciones, porque la migración, primeramente es un tema de política migratoria de los estados soberanos antes que un asunto de caridad y compasión, y porque una migración masiva y descontrolada, no es beneficiosa ni es signo de progreso ni de desarrollo; otros ídolos son la limitación de la libertad de expresión que se quiere legalizar; la imposición de derechos humanos sin fundamentos que se multiplican absurdamente hasta significar cualquier cosa; la manipulación mediática, la difamación y la vulgaridad en los medios y redes sociales de comunicación; la corrupción, la violación y profanación de nuestros símbolos patrios, etc. Nuestra cultura e identidad dominicana están sufriendo una especie de ataque constante que buscan su paganización. Necesitamos y debemos exigir de nuestras autoridades que cumplan y hagan cumplir la ley con determinación, sin abusos, sin privilegios, sin distinción; que entendamos todos, - autoridad y ciudadanos -, que la aplicación de la ley no se dialoga; que no expriman a los ciudadanos; que protejan sus derechos; que nos concienticen sobre nuestros deberes; que fortalezcan nuestras instituciones. Que, el tan cacareado crecimiento económico se traduzca en un verdadero desarrollo y bienestar social.

  Como nación fundada en los valores y principios cristianos, hemos de reconocer que, con el paso del tiempo nos hemos ido alejando de la palabra de Dios, de sus leyes y de sus caminos. George Washington, después de su toma de posesión, dirigió al pueblo estadounidense unas palabras proféticas y que nosotros podemos hacer nuestras: “Si Estados Unidos alguna vez se apartaba de Dios y de sus leyes eternas, sus bendiciones serían eliminadas”.

  Pero no todo está perdido. Todavía tenemos tiempo de volver nuestros pasos a Dios. Por eso, el salmista nos dice: “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad” (Slm 33,12). Tenemos que arrodillarnos, no ante los ídolos que son seres de polvo que no pueden salvar; sino arrodillarnos ante Dios, eso nos engrandece como nación libre y soberana. No vendamos nuestra alma, ni nuestra identidad por un plato de lentejas. Necesitamos fronteras seguras y bien vigiladas. Las fronteras abiertas no traen ningún beneficio, ni progreso, ni desarrollo a los pueblos. Todo lo contrario: traen desorden, pobreza, caos, violencia. No permitamos que vengan de fuera a dictarnos e imponernos lo que tenemos que hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Luchemos, como nación, por ser un bastión, un muro de contención ante estas agendas globalistas y genocidas, destructoras de las soberanías de los estados. Para ser un país que progresa no tenemos que renunciar a nuestros valores y principios. Seamos arquitectos de nuestro propio destino. Busquemos juntos caminos para vivir en paz en medio de este caos que vivimos. No permitamos que la soberbia sea la que nos marque el camino a seguir. Estamos frente a una guerra espiritual en nuestra nación: el vudú, el gaga, la brujería, el islam han hecho su entrada en nuestra casa porque le hemos abierto las puertas y hemos dejado que avancen porque hemos entendido mal la libertad de culto y libre asociación.

  El Dios en el que nosotros creemos, nos dice en el libro del Deuteronomio (30,15-18): “Hoy pongo ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que yo te ordeno hoy, amando al Señor, tu Dios, marchando por sus caminos y guardando sus mandamientos, leyes y normas, entonces vivirás y te multiplicarás: el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra que vas a tomar en posesión”.   Queridos hermanos, no cortemos nuestras raíces cristianas, porque si lo hiciéramos, a partir de ese día empezaremos a morir. Venzamos, con la gracia de Dios, nuestros pecados sociales de idolatría, de corrupción, de vulgaridad, de injusticia…porque Dios es compasivo y misericordioso, y quiere hacer de nosotros una nación fuerte y santa. Que nuestra Madre del cielo nos acompañe y que nos ayude a reconciliarnos con Dios, nuestro Creador y Padre.

jueves, 12 de febrero de 2026

El amigo fiel es refugio seguro

 

En el libro del Eclesiástico 6,14-16, se nos dice que “un amigo fiel es protección poderosa, quien lo encuentra, halla un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, es de incalculable valor. Un amigo fiel es medicina que salva, lo encontrarán los que temen al Señor”.

  Una amistad buena, sincera y duradera se fundamenta en la misma palabra de Dios, en la fe en él, en su gracia. Fue el mismo Señor Jesucristo que dijo “a ustedes ya no los llamo siervos, sino amigos; porque el siervo no sabe lo que hace su señor” (Jn 15,14-15); y también dijo “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”. Vemos aquí que el mismo Cristo, el Maestro, condicionó su amistad al cumplimiento fiel de su palabra, de su enseñanza; y por eso también dijo que todo el que enseñe a los demás a cumplir la más leve palabra del mensaje, será el más grande en el Reino de los cielos.

  Jesús quiso unirnos a su persona en su misión evangelizadora concediéndonos su amistad sincera. Les prometió a sus discípulos y, en ellos a nosotros, que nunca nos dejaría solos; como un fiel amigo estaría siempre con nosotros, a nuestro lado dándonos la fuerza y el valor que necesitaríamos para llevar a cabo la misión evangelizadora encomendada por él. Su amor y su amistad son nuestros compañeros en el camino misionero y nos guía en el camino de ser sus verdaderos y fieles testigos; nos hizo testigos de su amor, su amistad, su alegría y su bienaventuranza.

  Jesús llama amigos íntimos a quienes le siguen en fidelidad; nos ha invitado a participar de sus alegrías, en el banquete nupcial, que es imagen del banquete del Reino de los cielos. Jesús nos enseñó que quienes creen y siguen sus enseñanzas en fidelidad, ocuparían un lugar de predilección en su corazón. Con su gesto de amistad nos enseña a acoger a todos sin distinción; a no ser solamente amigo de los amigos, sino también de aquellos que hasta nos ven como sus enemigos. Recordemos que Jesús lloró por la muerte de su amigo Lázaro, ante la muerte de una persona amada. Como cristianos debemos estar siempre abiertos a los demás. Debemos también seguir aprendiendo y profundizando en la amistad verdadera y saber comunicar el amor de Dios que llevamos en el corazón.

  San Ambrosio dijo: “Si descubres algún defecto en el amigo corrígele en secreto. Las correcciones hacen bien y son de más provecho que una amistad muda”. La amistad sincera requiere que ayudemos al amigo a ser más perfecto, una amistad perseverante; y nuevamente el libro del Eclesiástico 22,31 nos dice que “no debemos avergonzarnos de defender al amigo”. No abandonarlo en el momento de las necesidades, no negarle nuestro afecto, mantener nuestra lealtad. Y es que, en la adversidad se prueban los amigos verdaderos, pues en la prosperidad todos parecen fieles (san Ambrosio).

  La caridad sobrenatural fortalece y enriquece la amistad. San Agustín dijo que “la verdadera amistad no se mide por intereses temporales, sino que se bebe por amor gratuito”. Y es que este amor gratuito viene del mismo Dios, de su amor gratuito, deseando su bienestar y su alegría. Y no olvidemos, a ejemplo del mismo Cristo, que el extremo del verdadero amor es aquel que está dispuesto a dar la vida por sus amigos. Cristo fue fiel a su amistad por nosotros hasta el extremo y nos enseña así a ser amigos de los amigos. 

  Pues queridos hermanos, celebremos la verdadera amistad y el amor sincero hoy y siempre. No vivamos nada más el aspecto comercial y banal de estos dones de Dios a nosotros. Sigamos pidiendo a nuestro Dios y Señor, que nos siga llenando de su gracia para fortalecer nuestra amistad que se fundamenta en su amor gratuito para una esperanza viva.

viernes, 8 de agosto de 2025

Nuestra Batalla Espiritual

 

El apóstol san Pablo, en sus cartas a los Efesios y segunda a los Corintios, nos habla de la batalla espiritual que está presente en nuestro caminar de fe. Nos advierte el apóstol que nuestra lucha no es contra la carne o la sangre, sino contra los principados, las potestades y las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires.

  Pues si es una batalla espiritual la que libramos de manera permanente, esta se da entre dos poderes espirituales: el poder espiritual del bien, representado por Jesús; y el poder espiritual del mal, representado por satanás. El terreno donde esta batalla se lleva a cabo, principalmente, es en el interior del hombre. Es decir, en su mente y su corazón. Pero, la postura del hombre ante esta batalla interior no es pacífica, sino activa. No se trata de que el hombre se haga el desentendido e indiferente con lo que sucede en su interior, sino que asuma una actitud activa para que, con la gracia de Dios, asuma la parte que le corresponde y así poder inclinar la balanza para el lado de Dios, y si no lo hace, pues la otra opción que le queda es la inclinación de la balanza para el lado de satanás.

  ¿Qué significa que esta batalla espiritual entre el bien y el mal, entre Cristo y satanás, se dé en el interior del hombre? En el libro del Génesis, en el segundo relato de la creación, el Señor dice que está cansado de la maldad del hombre porque ha visto que sus pensamientos son perversos y su corazón está inclinado al mal desde su juventud. Las acciones del hombre, - buenas o malas -, son consecuencia de los pensamientos y sentimientos que albergamos en nuestro interior. De ahí, pasan a nuestro exterior, a nuestras instituciones. Jesús dijo que, no es lo que entra al hombre lo que hace impuro, sino lo que sale de su boca. Pues esa lucha se libra en la mente y el corazón del hombre. O sea, es la constante lucha entre los pensamientos y sentimientos de Dios, sembrados en el interior del hombre; y los pensamientos y sentimientos, que satanás quiere sembrar al mismo tiempo en el corazón del hombre y que son contrarios a los de Dios.

  Por esto es por lo que el mismo Cristo inicia su predicación de la buena noticia invitando a la conversión. Pero, la conversión no es externa, sino más bien interna. Es conversión completa de la mente y el corazón del hombre. Que nos esforcemos todos en poner en práctica los pensamientos y sentimientos de Dios. La conversión no se da de afuera hacia dentro, sino al revés: de adentro hacia fuera. La conversión no tiene que ver con un cambio de iglesia. La conversión es un camino que tenemos que recorrer; un proceso personal y espiritual de cambio interior que termina con la muerte a este mundo.

  El pasaje del evangelio donde Jesús increpa al apóstol Pedro señalándole como satanás, no hay que entenderlo como si fuera que el Maestro lo llamara como tal. Sino más bien, fue que Jesús vio en la persona del apóstol el accionar de satanás al utilizarlo a él, - poniendo en su mente pensamientos contrarios a los de Dios -, para hacerlo desviar de su propósito evangelizador. Esto, de hecho, fue también una de las tantas tentaciones que Jesús tuvo que enfrentar en su ministerio evangelizador.

  Pues a nosotros también nos sucede igual. Si nos descuidamos en no poner en práctica la gracia de Dios que nos ha dado, corremos el riesgo de permitir que sea satanás el que domine en nuestro interior, sembrando pensamientos y sentimientos contarios a los de Dios. No tiremos jamás la toalla en nuestro caminar de fe y eclesial, poque esto es lo que quiere satanás. Recordemos que Cristo dijo que él venció al mundo y que nosotros también lo podremos vencer, pero con la única condición de que tenemos que ir hacia él, porque sin él, nada podremos hacer.

viernes, 4 de julio de 2025

¿Honramos a Dios con los labios o con el corazón?

 Por P. Robert A. Brisman P.

En el libro del profeta Isaías 29,13, leemos lo que se puede interpretar como una queja o lamento del Señor hacia el pueblo elegido: “El Señor ha dicho: puesto que este pueblo se me acerca con la boca, y me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de Mí…” Vemos que el Señor, a través del profeta, le expresa su descontento al ver que el pueblo se dedica a practicar una religión solamente de los labios hacia fuera. Es una religión que no conlleva una transformación interior; que se basa en un puro cumplimiento de preceptos y rituales sin consecuencia para la transformación del corazón; que no busca la conversión.

  Jesucristo, en el mensaje del evangelio, una de las observaciones y preocupaciones que hizo a sus oyentes y seguidores, fue precisamente la advertencia de que no se conformaran con practicar una religión basada sólo en un puro cumplimiento de normas y ritos externos, que no buscaban la transformación del corazón. En el evangelio de san Marcos 7,1-13, nos presenta una controversia entre Jesús y los fariseos, donde éstos le reprochan el que sus discípulos comen con las manos impuras, es decir, sin lavárselas. Y Jesús les responde diciéndoles que ellos les dan más importancia a los preceptos humanos que a los mandatos divinos. Y les cita al mismo tiempo el texto del profeta Isaías citado más arriba.

  En esta controversia, Jesús hace la advertencia a los fariseos de las consecuencias de la práctica puramente legal de la religión. Aquí Jesús no critica ni descalifica la religión per se, sino más bien que hace la advertencia del sinsentido que tiene practicar una religión basada en un puro cumplimiento de normas y ritualista, pero que no busca la conversión del corazón. Dice el Señor que lo que hace impuro al hombre no es lo que entra a él de fuera, sino lo que sale de su boca, porque lo que habla viene del corazón. Jesús hace la crítica con un sentido evangelizador. No ataca a las personas, sino las actitudes negativas e hirientes en las que las personas pueden caer, creyendo al mismo tiempo que cumplen con la voluntad de Dios.

  La religión es necesaria. De hecho, Jesús no la abolió ni tampoco dio pie para que cada uno siguiera o hiciera su religión como se le antoje o mejor entienda o a la carta. Jesús era un fiel cumplidor de los preceptos religiosos de su tiempo, pero la practicó en su real y verdadero sentido. En esto también fue Maestro.

  La palabra fariseo quiere decir “separado”. Una cosa son los fariseos, es decir, las personas; y otra cosa es el fariseísmo, es decir, las actitudes de las personas. Jesús y el evangelio no atacan a las personas, sino las actitudes de las personas. Son nuestras malas actitudes o acciones que van en contra de la voluntad de Dios, las que tenemos que cambiar de acuerdo con su palabra. Una cosa es el pecador y otra cosa es el pecado. Dios ama al pecador, pero rechaza el pecado; Jesús vino a salvar al pecador del pecado. El pecado mata el alma, la condena eternamente.

  Esto tiene relación con la conversión. Los fariseos querían y buscaban la transformación fuera de ellos. Pero se olvidaban de que esa transformación hay que buscarla y encontrarla dentro, en el corazón, ya que, es el lugar donde el Padre y el Hijo quieren habitar: “Mira que estoy a la puerta, tocando, si me abres, mi Padre y Yo vendremos y haremos en ti nuestra morada”.

  El fariseísmo, que también se entiende como “hipocresía”, sigue estando presente entre nosotros en la actualidad. Y son de las actitudes que tenemos que seguir combatiendo para que, con la gracia de Dios, podamos vencerla y transformar nuestro corazón y nuestra mente, con su amor misericordioso. Tenemos que aprender a practicar una religión verdadera y esta es la que nos ayuda a transformar el corazón y la mente. Practicar una vida de fe y espiritualidad que iluminen y limpien nuestro corazón y que nos conduzca siempre en un continuo camino de conversión de mente y corazón, para tener los sentimientos y pensamientos de Cristo.


miércoles, 14 de mayo de 2025

Papa León XIV a los periodistas: informar la verdad y custodiar la libertad de expresión y prensa.

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  El pasado lunes, el santo padre León XIV tuvo su encuentro con la prensa en el aula magna San Pablo del Vaticano. Fue su primer discurso a los medios de comunicación que estuvieron, desde días anteriores cubriendo todo lo concerniente al Cónclave, donde fue elegido como Sumo Pontífice.

  Desde su entrada al aula magna, fue recibido de pie y con un fuerte y largo aplauso de los presentes. Inmediatamente terminado el aplauso, continuó con sus palabras al auditorio.

  Comenzó su alocución citando las palabras del señor en su discurso de las bienaventuranzas o sermón de la montaña, cuando proclamó “bienaventurados los que trabajan por la paz” (Mt 5,9). Vemos aquí, una vez más lo que ya habíamos señalado de este Pontífice, el cuál podría ser la identidad de este pontificado que inicia. Llamó nuevamente a la paz. Este será el Papa de la paz. Relató la labor que vienen haciendo gran parte de los periodistas a este respecto y las consecuencias que esto les ha traído: muchos han sido encarcelados y otros asesinados.

  Motivó a que el periodismo se realice con un sentido de búsqueda de la paz. La paz es una realidad que todos queremos y nos corresponde a todos buscarla, fomentarla, proponerla y defenderla. La paz es un compromiso universal, de todos y para todos. “Hacerlo así es propiciar un periodismo y una comunicación diferente”. Que no sea un periodismo manipulador, que no use palabras agresivas; que sea un periodismo que busque la verdad del amor.

  Recordó el Santo Padre que la paz comienza por cada uno de nosotros. Por esto, la paz que el señor nos da es un don, un regalo. Es la paz que nace y transforma nuestro interior, nuestro corazón, y de ahí, pasa a nuestras actividades, a nuestras instituciones.

  El Santo Padre volvió a insistir en el fin de la guerra: “Decir no a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra".

  Como pastor universal de la Iglesia, resaltó una vez más la solidaridad de la Iglesia con los periodistas, sobre todo aquellos que han sido encarcelados por informar la verdad. Pero esta solidaridad está fundamentada en el diálogo sincero, honesto y verdadero. Y, al mismo tiempo, pidió, - como un grito -, su inmediata liberación. Así la Iglesia se mantiene en la "defensa y promoción de la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres". Este pensamiento viene muy bien ante esta ola de manipulación y engaño que arropa a la humanidad en estos tiempos. La mentira disfrazada de verdad. Un mundo en el que, intencionalmente, nos ocultan la verdad y nos cuentan la mentira.

  Otro punto importante en su alocución a los periodistas fue su posición en cuanto a "la defensa y promoción de la libertad de expresión y prensa". Esto es importante ya que, envía una señal clara de que, en este sucesor del apóstol San Pedro, la prensa y los periodistas tendrán a un defensor y aliado. También estas palabras del Santo Padre nos caen como anillo al dedo en momentos en que se viene imponiendo en muchos países, - como en nuestra República Dominicana, - y que los medios locales no han resaltado -, con el proyecto de ley, sin consenso, para regular los medios de comunicación, sobre todo las redes sociales -, la coacción a este derecho constitucional de los pueblos. Se viene imponiendo la llamada "ley mordaza" para controlar las opiniones, sobre todo en las redes sociales.

  Y es que una prensa matrimoniada con el poder político se convierte en una especie de prostituta de ese poder. Deja de ser y ejercer el llamado "cuarto poder", para promocionar solo imágenes que no son más que ilusiones mediáticas. De hecho, desde el anuncio de su elección al pontificado, muchos y grandes medios periodísticos se han cebado contra el Santo Padre acusándolo y señalándolo con falsedades. No le han permitido ni siquiera que inicie bien su pontificado porque quieren ya predisponerlo ante los cristianos. Como ejemplo de esto, sucedió el que se le haya señalado, cuando estaba saludando a los presentes, el que evadió, según los medios, saludar a unas personas de la comunidad LGTBIQ. Pero se nota de que fue manipulada esa acción.

  Por otro lado, llamó a los periodistas a enfrentar uno de los desafíos más importantes para promover una comunicación capaz de sacarnos de la Torre de Babel, en la que a veces nos encontramos. Es decir, una comunicación de confusión del lenguaje sin amor, a menudo ideológico o partidista.

  El Santo Padre León XIV compartió otras ideas con los periodistas allí reunidos. Pero, nos quedamos con estas que hemos compartido ya que, nos siguen dando señales claras de la línea de su pontificado. Seguimos esperando la misa del próximo domingo 18, donde dará inicio formal a su pontificado y esperaremos con ansias su homilía. Lo que sí es cierto es que este Pontífice está hablando de una manera clara y sin ambigüedades. Pedimos a Dios que lo siga iluminando y que la intercesión de nuestra Madre del cielo, lo proteja.