martes, 1 de septiembre de 2026

La irresponsabilidad del director del INTRANT

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  Hace unos días atrás, yo escribí un artículo de opinión sobre el problema del caos y el desorden del tránsito vehicular en nuestro país, sobre todo, en lo que se denomina el Gran Santo Domingo. Expresé en ese artículo mi opinión sobre lo que creo que sería el primer paso a dar para buscar posibles soluciones a este problema nacional que se ha convertido en un problema de salud pública. Lo hice desde mi realidad como ciudadano, preocupado por este problema y que también sigue esperando que las autoridades, actuales y venideras, se empeñen en buscarle posibles soluciones y que no nos sigamos quedando en las quejas, pero no buscamos ni hacemos todo lo posible por erradicar dicho problema. Y esto nos compete a toda la sociedad, no solo a las autoridades. Todos tenemos nuestra cuota en el fomento de este caos vehicular y también todos tenemos nuestra cuota en aplicar los correctivos de lugar.

  Pues hace unas semanas atrás, y con motivo a la celebración de la Restauración de la República Dominicana el 16 de agosto, el presidente, como ya es una tradición, - que no por ley -, realizó cambios de funcionarios en el tren gubernamental en algunas dependencias del estado. Uno de esos cambios fue nombrar al nuevo incumbente del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte (INTRANT), general (r) Juan Manuel Méndez que, a su vez, venía de la dirección del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), donde estuvo al frente por varios años en varios gobiernos.

  Este señor, en una reciente entrevista que diera a la periodista de investigación Nuria Piera, - que fue más bien una entrevista tipo “píchamela suave”, porque la misma se notó muy complaciente con el entrevistado -; dijo, y cito: “Mi hijo pequeño hizo una oración pidiendo para que la imagen de mi papá no se dañe”. Pues lo cierto es que parece ser que esa oración no ha hecho el efecto ni ha obtenido los resultados deseados, porque la imagen de este señor sí que está por los suelos ya que tiene cuentas pendientes de su administración cuando estaba en el COE en unos casos sonados como, por ejemplo,  el gasto que se hizo en esa dependencia de más de mil millones de pesos para los arreglos mecánicos de ambulancias y que todavía al día de hoy, este señor no ha dado repuesta satisfactoria a la sociedad ni la justicia ni ninguna otra dependencia de transparencia del estado, ha actuado con el debido procedimiento de persecución contra la corrupción. A renglón seguido, el entrevistado se despacha con unas desatinadas palabras que dejan a la sociedad con la boca abierta, dijo: “El tránsito no lo va a solucionar nadie; no nos podemos venir a llamar a engaños. El tránsito vamos a gestionarlo, a trabajarlo con los actores y decirle a cada quién lo que tiene que hacer”.

  A este señor hay que preguntarle: general, si esa es su apreciación con respecto al caos y desorden del tránsito vehicular, ¿por qué entonces usted aceptó ese puesto en esa institución? En otra entrevista realizada por la periodista Colombia Alcantara, dijo el general que el presidente le pidió que lo acompañara en la dirección del COE, a pesar de que ya estaba en retiro. Pero, también hay que preguntarle al presidente: Señor presidente ¿Por qué usted nombró a un incumbente en el INTRANT que no sabe nada de movilidad vehicular, si no va a buscarle soluciones a los problemas? ¿Qué pasó con los cambios que prometió en su campaña? ¿En ellos nos estaban los cambios que la sociedad necesita en materia de tránsito vehicular? Ya lo dije en mi artículo anterior: estas son las consecuencias de nombrar a personas en instituciones o puestos que no dominan, que no conocen, que no están preparados. Esto solo se sigue haciendo por amiguismo o cuota política. Y la sociedad, los de a pie, somos los que pagamos el precio porque no vemos que estos funcionarios infuncionales se concentren en buscar soluciones a los problemas más acuciantes de la sociedad. Esto es síntoma de la falta de voluntad política para gestionar soluciones. Cuando a una persona la ponen en un puesto de tanta importancia es para que busque soluciones y no para que provoque más problemas. De ser así, quítese de ahí y váyase para su casa.

  Esta excusa inexcusable de este ministro también podrían asumirla otros ministros que se escudarían en tal pensamiento, por ejemplo, se me ocurre pensar: ¿Qué tal si escucháramos al ministro del interior y de migración decir “el problema de la migración ilegal haitiana no lo arregla nadie”; o al de salud diciendo que el problema de salud pública no lo arregla nadie”; o al de educación con esa misma afirmación? Etc. Pues si así sucede, entonces como dice el dicho popular “cerremos este país, votemos la llave al fondo del mar y vámonos de aquí para la luna”. Con razón dicen la vox populi que nuestro país es una selva con aires de modernidad.

  ¡Así es! Con ministros como estos seguimos siendo una sociedad desamparada y sujeta a su triste destino de seguir caminando en el desorden y el caos institucional; provocando que vivamos como perros y gatos; como chivos sin ley; aplicando la ley de la selva. Vuelvo y repito lo dicho hace unos días atrás: necesitamos, como sociedad, que las instituciones apliquen la ley con justicia, sin miramientos, sin distinción, sin complacencias, con igualdad para todos y que los abusos también se castiguen. ¡La ley es dura, pero es la ley! La autoridad debe devolvérsele absolutamente a la institución para que haga su trabajo como la ley manda. Por eso existen las leyes: para vivir en orden.

  Hay que recordarle a este señor que el tránsito vehicular no se maneja ni tiene que ver con temas ni asuntos de la naturaleza, como son las lluvias, tormentas, terremotos, ciclones, etc. Quiero recordarle que está en ese puesto para diseñar políticas públicas que enfrenten los problemas del tránsito en el país; y que afirmaciones como esa dejan claro que es un irresponsable. Se nota que este señor no asumió ese cargo para buscar soluciones, sino que más bien en sus palabras dejó entrever que él no va a echarse ese tema sobre sus hombros ya que incumbentes anteriores tampoco aplicaron soluciones a este problema. Él es uno más. A este señor lo que le interesa es mantener su “buena imagen”. Pero ya está derrotado.

  Como diría el chapulín colorado: ¡Oh, y ahora ¿Quién podrá defendernos? Esta frase también se puede parafrasear con un versículo del evangelio referida a la persona de Juan Bautista: “Soy la voz que clama en el desierto”. Así estamos la sociedad dominicana, gritando para que se apliquen políticas públicas para enfrentar los problemas sociales, pero no nos hacen caso. Por estas actitudes de indiferencia y de falta de soluciones reales, es que una gran parte de la población está harta y cansada de funcionarios que sólo buscan su bienestar particular y no resuelven los problemas sociales.

  General, como ciudadano le digo que yo no quiero ni espero que administre el problema del caos y el desorden vehicular, sino que piense, busque y aplique políticas públicas para resolver este problema, sino váyase en paz.

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