Por P.
Robert A. Brisman P.
Y en
octubre de 1876, la virgen reveló: “La mayor parte de los castigos se
dirigirán hacia París, donde se dan las conspiraciones más traicioneras. Este
es el momento en que los días se vuelven oscuros. Hace mucho tiempo que les
hice esta confidencia, les haré recordar esto como secreto absoluto y
necesario. Aquí es donde los ministros son los más perseguidos. Habrá tres días
de devastación; no habrá más sacrificios, más misas. Podemos llamarlo santa
cuarentena: serán tres días de infierno. Satanás recorrerá la tierra para dar
la vuelta a los santuarios, pero será rechazado, roto y derrotado. Quiero
advertir a mi pueblo para que no se sorprenda y para que aumente su confianza
en mí. En estos tres días, las luces de los cielos se apagarán y los ángeles
quedarán consternados. Habrá grandes colapsos, especialmente en el centro de
París. Todos estos ricos palacios donde se producen todas las ganancias de la
nación del Señor los destruirá a través de un terrible escarmiento bajo la
forma de derrumbe de la tierra… Todos estos altos edificios que forman parte
del país de Francia se derrumbarán. Dios sorprenderá a los que trabajan sin
pensar en él ni en su poder que lo da todo en la tierra”. Y en noviembre de
1881, advirtió: “Si París no se convierte, será quemada… las piedras que
protegen los hogares ya no los protegerán, pues el fuego de la venganza
impedirá que se levanten de nuevo”.
En 1903
advirtió: “El fuego del cielo caerá sobre Sodoma, y en particular sobre esta
sala del infierno donde se hacen las malas leyes; será tragada y en su lugar
habrá un cráter tan inmensamente profundo, que nadie, hasta el fin del mundo,
podrá acercarse a él sin sentir un borbotón de horror”. Estos mensajes hablan de la destrucción de
París que viene de lo alto (el fuego del cielo). Las malas leyes: Francia se
convirtió en el primer país del mundo en establecer el aborto como un derecho
constitucional (marzo 2024); también legalizó la eutanasia y el suicidio
asistido: “París será destruida por la revolución, y quemada por el fuego
atómico de los rusos de Orleans y en la región de Provins”.
El
cumplimiento de estas profecías o advertencias marianas están condicionadas a
la práctica de la oración, los sacramentos, al arrepentimiento y la conversión.
La Virgen María pide que vuelvan a sus raíces. El Papa san Juan Pablo II,
cuando le presentaron la documentación sobre este mensaje, afirmó: “Estamos
en el corazón de las profecías”. La Virgen María, en la Salette, se mostró
dolida con los franceses por haber olvidado guardar el domingo como día del
Señor.
Como ya
hemos señalado, Francia fue llamada la “primogénita del catolicismo”.
Pero esta Francia es la que ha ido sacando a Dios de sus instituciones; es la
Francia dominada por la masonería y el ateísmo; es la Francia que se embarcó en
una Revolución que la ha conducido a su decadencia con sus asesinatos y una
mentira con su lema de Igualdad, fraternidad y libertad. Bruselas quiso ser
amigable, buenista, inclusiva, multiculturalista y está viviendo las
consecuencias de sus imposiciones ideológicas a los países europeos. Pero, la
realidad le ha dado en la cara y esto le ha llevado a que el Parlamento Europeo
haya aprobado, - con 418 votos a favor y 218 en contra -, una nueva ley de
devolución de migrantes e inmigrantes que solicitan asilo. Ciudadanos de
terceros países, incluidos los turcos, serán deportados de Europa. Es el nuevo
reglamento de retorno para migrantes sin derecho legal de estancia y
solicitudes de asilo. Los musulmanes se aprovechan de nuestras leyes
democráticas para luego imponerse con sus leyes religiosas.
El
mismo Jesús ya había advertido que una sociedad en guerra civil va a la ruina;
y que nadie puede servir a dos amos al mismo tiempo. Estamos viviendo tiempos
difíciles y las proyecciones parecen que esto se va a poner peor. Hay un grupo
de poderosos financistas que les urge que la humanidad esté sumergida en el
completo caos para los próximos cuatro años. Protejamos nuestra cultura,
nuestra identidad. Al pueblo francés se le olvidaron las palabras del Señor en
el salmo 33, 12: “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él
se escogió como heredad”; y el salmo 36, 2-3: “El malvado escucha en su
interior un oráculo del pecado: no tengo miedo a Dios, ni en su presencia.
Porque se hace la ilusión de que su culpa no será descubierta ni aborrecida”.
Esta es la estrategia de estos globalistas genocidas masónicos y ateos.
¡Dios les bendiga!
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