miércoles, 28 de octubre de 2020

Sigue la controversia sobre las palabras del Papa Francisco

 

  Hace unos días atrás, escribí un artículo donde manifestaba mi parecer sobre todo esto que se ha dicho y escrito de las palabras del papa sobre crear una ley de convivencia civil para proteger a las parejas homosexuales. En ese artículo dejé claro que mi reflexión iba más encaminada en la parte doctrinal que en lo jurídico, puesto que no soy abogado y no quería meterme en un terreno que no es de mi dominio. En este artículo, - que podría ser como una segunda parte del anterior -, quiero abundar más sobre el particular y hacer más hincapié en la doctrina milenaria del magisterio eclesial y, sobre todo, compartir algunas de las enseñanzas del papa Francisco en lo que va de su magisterio pontificio sobre este tema de las uniones homosexuales, y así juntos descubrir si su magisterio está en continuidad o discontinuidad con sus antecesores. Aclaro que no voy a citar toda la enseñanza del papa, sino más bien, citar algunas de ellas que están escritas en algunos de sus documentos magisteriales.

  El primer documento que quiero hacer referencia es uno que lleva por título Declaración Acerca de Ciertas Cuestiones de Ética Sexual (CDF/1975. PABLO VI). En este documento se no dice que “las personas homosexuales deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión, sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales e inadaptación social. Su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia.. Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su ordenación necesaria y esencial. En las Sagradas Escrituras son condenados como graves depravaciones. Pero este juicio de las Sagradas Escrituras no permite concluir que todos lo que padecen esta anomalía, por esta causa incurran en culpa personal” (n8). Un segundo documento, también de la CDF, se titula Carta a los Obispos de la Iglesia Católica Sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales (CDF/1986, san Juan Pablo II). En este documento leemos: “Las personas homosexuales, como los demás cristianos, están llamadas a vivir en castidad” (n12). Aquí el problema que tienen muchos católicos es que asocian la palabra castidad con prohibición; pero la castidad es un concepto más amplio y profundo que prohibir. Según el Catecismo, la castidad es una virtud que implica un aprendizaje del dominio de sí (obra que dura toda la vida), que es una pedagogía de la libertad humana. Abarca todo el ser de la persona, su ser corporal y espiritual. La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (nn 2337-2345). también dice este documento en el n. 15: “Sólo lo que es verdadero, puede finalmente ser también pastoral. Cuando no se tiene presente la posición de la Iglesia se impide que los hombres y mujeres homosexuales reciban aquella atención que necesitan y a la que tienen derecho”. La verdad es UNA, y esta verdad nos ha sido revelada por Dios-Padre en su Hijo Jesucristo. Lo que hoy es verdad, mañana no puede ser mentira. Eso sería relativismo. Por otro lado, el Catecismo de la Iglesia Católica, en sus numerales 2357-2359 cita estos documentos anteriores y añade algunas ideas más al respecto.

  Ahora vamos a ver lo que nos dice el papa Francisco en algunos de los documentos de su magisterio, y veamos si está en continuidad o discontinuidad con el Magisterio de los anteriores pontífices. Citemos primeramente la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia: “El matrimonio es un signo precioso, porque cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo así, se refleja en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros” (n121). Leemos aquí que el papa especifica que el matrimonio es entre un hombre y una mujer; no dice que sea entre dos personas. también en el n 125 leemos: “El matrimonio es una amistad que incluye las notas propias de la pasión… Pero esta amistad peculiar entre un hombre y una mujer adquiere un carácter totalizante que sólo se da en la unión conyugal”. Una vez más vemos aquí que el papa enfatiza la unión matrimonial entre un hombre y una mujer. En el apartado sobre “Algunas Situaciones complejas” que afectan esta institución esponsal, el papa nos dice: “En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones de las personas homosexuales con el matrimonio, no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia… Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el matrimonio entre personas del mismo sexo” (n251). Por otro lado, tenemos lo que nos dice el papa Francisco en la Exhortación Apostólica postsinodal sobre la juventud Christus Vivit (Cristo Vive): “Me gusta pensar que dos cristianos que se casan han reconocido en su historia de amor la llamada del Señor, la vocación a formar de dos, hombre y mujer, una sola carne, una sola vida” (n260); y en el n 261: “En este contexto, recuerdo que Dios nos creó sexuados. Él mismo creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus creaturas. Dentro de la vocación al matrimonio hay que reconocer y agradecer que la sexualidad, el sexo, son un don de Dios… Tienen dos propósitos: amarse y generar vida… el amor entre un hombre y una mujer, cuando es apasionado, te lleva a dar la vida para siempre”. Hay que resaltar también que, cuando el papa hace referencia al ejercicio o práctica de la sexualidad, lo enmarca siempre en el contexto del matrimonio legítimo y querido por Dios. Y hay muchas otras enseñanzas más del papa en otros documentos. Pero no queremos abarcar demasiado.

  Por lo que vemos, el papa Francisco sigue en continuidad con la doctrina milenaria católica y el magisterio eclesial sobre este tema. El papa es el primer custodio y guardián del depósito de la fe encomendado por Jesucristo a Su Iglesia (Eclesiam Suam). Ningún Pontífice tiene la autoridad para cambiar la doctrina del evangelio porque Cristo no se la dio a nadie, ni siquiera al apóstol Pedro; más bien mandó a los apóstoles y, en éstos, a sus sucesores a seguir proclamando el mensaje del evangelio tal cual ellos lo recibieron y enseñarles a las gentes a cumplir todo cuanto Cristo enseñó. No es el Colegio Episcopal que tiene que interpretar al papa, sino al revés. La Iglesia tiene sus medios oficiales para proclamar su doctrina, enseñanzas, directrices. No podemos pensar que todo lo que diga el papa en una entrevista, es magisterio eclesial. En estos días, los enemigos de la Iglesia, y también otras comunidades cristianas no católicas, se han estado frotando las manos al enterarse de estas palabras del papa que, no han sido más que manipuladas y sacadas de contexto, pero que ninguno de ellos se ha tomado la molestia de investigar y escudriñar la verdad de estas y su contexto. Una vez más se cumple aquel dicho popular “un texto, sacado de contexto, se convierte en un pretexto”. En lo personal, yo no necesito que el papa o el Vaticano emita un comunicado aclarando esta controversia. Pero tampoco veo mal y, más bien lo veo oportuno, el que se diera ese comunicado aclaratorio porque ha sido mucho el daño y el escándalo que se ha hecho y sigue haciendo a muchos católicos incautos y débiles en su fe. Al enemigo de Cristo, al diablo, no se le puede dar un mínimo de espacio, porque atacará siempre con virulencia por donde le duele más a Dios: por sus hijos. Los pastores tenemos la responsabilidad de cuidar al rebaño del buen pastor que se nos ha sido encomendado.

 

miércoles, 21 de octubre de 2020

¿Aprueba el papa el “matrimonio” homosexual?

 

Mi opinión va más en lo doctrinal que en lo legal. Lo primero que hay que cuestionar es el titular de la noticia, que no cabe dudas que provoca de todo. Lo segundo es que hay que leer el cuerpo de la noticia completo para hacerse una idea lo más adecuada posible al titular. Lo tercero es que fue publicado en un portal católico de entera credibilidad. La noticia hace referencia a “opiniones” del papa. No lo dijo (por lo menos el cuerpo de la noticia no lo especifica), en una reunión oficial con cardenales, ni un consistorio ni un concilio ni en ningún documento pontificio, ni nada parecido. Dice que fueron recogidas esas opiniones en una reflexión sobre el cuidado pastoral de aquellos que se identifican como LTGBIQ.

  Según el artículo, opina el papa: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso”. Estas palabras no tienen nada de extraordinario ni escandalosas ya que se pide que estas personas con AMS (atracción al mismo sexo), sean siempre acogidas y aceptadas en sus hogares.

  Pero después cita otras palabras del papa, y que parece ser que son las que causan la controversia o escándalo: “Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”. Aquí lo que yo más bien preguntaría a los expertos en derecho es: ¿crear una ley de unión civil sería o se entiende como darle rango de matrimonio a las uniones homosexuales? ¿Sería otorgarles a esas uniones los mismos derechos del matrimonio heterosexual? ¿No somos todos los ciudadanos iguales ante la ley? ¿No tenemos todos los ciudadanos los mismos derechos y deberes ante la ley? ¿Es necesario crear leyes especiales a una minoría, como a estos grupos LGTBIQ que les garanticen unos privilegios? ¿No permite la ley el que dos personas adultas, sin importar sus preferencias sexuales, establezcan los acuerdos legales que ellos consideren? ¿No sería esta una manera de protegerse legalmente?

  El artículo en cuestión lo que habla es sobre un documental que será estrenado en estos días sobre la vida y el ministerio del papa francisco. También aborda diversos temas sociales en el pontificado del papa, así como el ministerio pastoral hacia quienes viven en las periferias existenciales, y otros temas, como el de los migrantes, los refugiados, los pobres, los abusos sexuales del clero, el papel de la mujer en la sociedad, la posición de los católicos hacia los que se identifican como LGTBIQ.

  Por otro lado, cita el artículo unas palabras del papa hacia una pareja gay que llevó sus hijos a la iglesia y les dijo que hacen muy bien en llevarlos. Este punto plantea aquí para la iglesia la cuestión de si los hijos adoptados de las parejas homosexuales hay que bautizarlos o no. Cuestión ésta que la Iglesia Universal aún no se ha pronunciado claramente. En el sínodo de los obispos del año 2014, se dijo: “El pequeño debe ser acogido con la misma atención, ternura y solicitud que reciben los otros niños”; y también: “En realidad, la Iglesia aplica un criterio de benignidad para el niño, quien no debe ser privado de la gracia por el modo de vida de los padres”. Esto no se debe interpretar como que la Iglesia está aprobando eclesialmente las uniones homosexuales. Son dos actos o cosas diferentes; también aquí debemos recordar lo que dice el catecismo en los nn. 1213-1250, y el Código de Derecho Canónico con la recepción del bautismo: “Para poder bautizar a un niño, hasta los 7 años, sólo se piden dos requisitos: que consienta al menos uno de los dos padres, y que haya esperanzas fundadas de que va a ser educado en la fe católica.” Como se ve, el Código no exige ningún requisito referente a la calidad moral de la relación de los padres; el criterio es “no castigar” al hijo. Además, el sacerdote puede tener fundada razón, aunque sea mínima, en los padrinos.

  Concluyendo. Es bueno leer el artículo completo y con detenimiento. Es un documental que se presenta sobre la vida y ministerio del papa. No son afirmaciones dogmáticas ni doctrinales del papa; son opiniones y apreciaciones personales que no hay por qué estar de acuerdo. Ningún papa tiene la autoridad para cambiar la doctrina milenaria del evangelio de Cristo ya que, Cristo no se la dio a nadie, ni siquiera al apóstol Pedro. Aun así, lo cierto es que, estas palabras salidas de la boca del papa no dejan de causar escándalo, y tendrá ahora que venir una respuesta clara del Vaticano al respecto porque esta noticia ha causado un revuelo, manipulación y confusión en todo el pueblo de Dios. Los enemigos de la Iglesia Católica están frotándose las manos. Estas palabras del papa no hay que entenderlas ni interpretarlas como que a partir de ahora ya se está preparando la Iglesia para cambiar su doctrina con respecto a la moral sexual. Mas bien, sigamos preparándonos para conocer, amar y defender el evangelio de Cristo y Su Iglesia, de la cual somos parte los bautizados. Los cristianos están desorientados. La Iglesia está envuelta y cegada en el misterio de iniquidad. ¿A quién culpar de los golpes que está recibiendo? A los mismos que estamos llamados a amarla y protegerla.

La Noche Oscura que atraviesa la Iglesia

 

La Iglesia vive una noche oscura. Esta atravesando su viernes santo. “Estamos tentados de perder la confianza. Desde todas partes, las olas del relativismo azotan la barca de la Iglesia. Los apóstoles tuvieron miedo. Su fe se enfrió. A veces también la Iglesia parece tambalearse”. (Benedicto XVI).

Los cristianos de hoy, estamos siendo sometidos a una persecución religiosa más fuerte y cruenta que en los primeros tiempos del nacimiento de la fe cristiana. Ha sido de gran impacto para el cristianismo católico, los recientes actos de la quema y saqueo de dos templos emblemáticos y patrimoniales de la capital chilena estos días, donde en uno de ellos, la institución policial, - conocida como los carabineros-, realizaba sus actos religiosos institucionales. Dichos actos han sido catalogados como “delito de odio” y también como “actos terroristas”.

  La pregunta que surge siempre a estas acciones es: ¿por qué se atacan de esta manera los templos religiosos del catolicismo? ¿Qué tiene que ver o qué culpa tiene la Iglesia Católica en estas acciones de reivindicación social, para que se le ataque de esta manera? ¿Fue coincidencia o fatalidad del destino el que se atacaran y destruyeran estos templos católicos? Viendo las imágenes y actitudes de los “revoltosos”, puede uno sacar sus conclusiones, porque su lema era “la iglesia que ilumina, es la iglesia que arde”.

  Bien es sabido el odio y el plan que tienen en ejecución, desde hace años, décadas... estos grupos de poderosos contra uno de los pilares del mundo occidental, que es el cristianismo, y sobre todo el catolicismo. Se ha dicho siempre que los sistemas políticos pueden ofrecerle al hombre todo lo que necesita para su goce y felicidad. ¿Pero, es esto cierto? Basta que echemos una mirada a la historia para ver cómo han venido desarrollándose y qué en realidad han ofrecido estos sistemas o ideologías políticas como felicidad al hombre; ahí tenemos los fracasos de los mismos: el comunismo-socialismo en Rusia, Cuba, Corea del Norte, Venezuela y la misma China que es un sistema capitalista disfrazado de comunismo donde se sabe que tiene a su población sometida a una especie de esclavitud y dominio casi absoluto; en donde se sabe que existen granjas de seres humanos. Esto nos lleva a cuestionarnos si en verdad la felicidad y realización completa del hombre está sólo en esta vida, en este mundo. No es un secreto que los Estados siempre han tenido la idea e intención de aspirar a la perfección, aunque saben que nunca podrán ofrecer una felicidad y una libertad absoluta. Todo lo humano es imperfecto e incompleto. Por esto mismo, los cristianos debemos de recordar que nosotros no somos ciudadanos de este mundo, sino de la Jerusalén celestial, que es nuestra patria definitiva; que estamos en el mundo, pero no somos del mundo; nuestra esperanza no es de este mundo; que el Reino de Dios no se instalará definitiva ni completamente en este mundo. Por esto, cuanto más se olvide de esto la sociedad política, más totalitaria será. Los pueblos de occidente estamos viviendo, sufriendo y padeciendo una fuerte y profunda crisis de identidad. Se vislumbra una imagen tétrica de por qué formamos un pueblo. Benedicto XVI dijo: “Aquello que otorga cohesión y paz a una sociedad es el derecho”. Por eso, una sociedad que se niega a tener como fundamento el bien objetivo se transforma en una dictadura del vacío.

  San Agustín decía: “Un Estado sin justicia sería una banda de ladrones”. ¿Y dónde está la justicia que debe ser parte fundamental de un verdadero Estado de derecho? Donde se excluye a Dios, se introduce de un modo más o menos flagrante el principio de la banda de ladrones. La justicia es el fin y, al mismo tiempo, la medida intrínseca de cualquier política. El papel de la religión consiste en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos. Pero esto, precisamente, es lo que no quieren los enemigos de la religión cristiana que suceda. Por eso son los ataques constantes para querer borrar de cuajo todo indicio de cristianismo de nuestros pueblos. Y que más que atacar, saquear y destruir sus signos religiosos, sus imágenes y su enseñanza moral y trascendental del mensaje del evangelio. Y es que la verdad es el único escudo contra la tentación de un poder ilimitado. Pues el panorama que pintan nuestros tiempos actuales, para nuestra fe cristiana, parece que serán tiempos de persecución generalizada. No sólo por lo sucedido en Chile en estos días; sino también por lo que viene sucediendo en los EE. UU., con el movimiento ideológico del BLM, ANTIFA; por otro lado, está el movimiento feminista radical FEMEN, con sus acciones blasfemas de sacrilegio a templos católicos en varios países. Pero también hay que señalar que los medios de comunicación, el cine, y sobre todo la televisión con sus programas donde atacan los sentimientos religiosos cristianos y su doctrina. No son más que acciones que están sembrando el odio. ¿Esto se puede calificar como anticristianismo o anticatolicismo?

  En nuestro país RD, se vienen dando pasos acelerados contra nuestra identidad, valores, principios y cultura cristiana. Se vienen implementando, por un lado; y por otro, sometiendo proyectos de leyes que atentan claramente contra nuestra identidad y soberanía. No es de extrañarnos que surjan partidos políticos que asuman en su agenda estas medidas políticas, porque parece ser que, para los mismos, es más importante estar a tono con los promotores y defensores de estas ideas totalitarias que estar del lado sus pueblos, de su gente. ¿Pero, a qué precio? ¡Porque gratis no es!

El odio se está sembrando muy profundo, no ya en el corazón de la persona, sino que se está incubando en el tuétano de los huesos. Crece como un veneno que mata y destruye lo más bello, noble y verdadero de todo ser humano: el amor, la verdad y la belleza de saberse criatura divina e hijo del altísimo.

  La resistencia espiritual es el mejor servicio que podemos y debemos prestar los cristianos a la sociedad política. Decía el papa Francisco a los franciscanos de Siria: “Los mártires son la verdadera gloria de la Iglesia”. Y es que no existe nada como el martirio para mostrar la forma distintiva en que el cristiano participa en la historia de la salvación de la humanidad. El horizonte de los mártires es el Reino de Dios. Son la verdadera gloria se la Iglesia y son nuestra esperanza. Su testimonio es una exhortación para no perdernos en medio de la tempestad. La Iglesia no puede configurarse a nuestra imagen; más bien, aprendamos a recibir de parte de Dios lo que él nos quiera conceder; y lo que nos ha concedido es que, el que permanezca firme hasta el final, ese se salvará.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Los homosexuales son hijos de Dios e hijos de la Iglesia.

 

  La semana pasada, el papa Francisco, después de haber concluido una audiencia pública en el Vaticano, saludó a un pequeño grupo de asistentes, entre los cuales algunos de ellos se identificaron como LGTBIQ, y que estaban ahí acompañados por sus padres. El papa les dirigió a estos padres unas breves palabras en dónde les dijo que "Dios ama a sus hijos como son" y "la Iglesia ama a sus hijos como son porque son hijos de Dios". Cabe resaltar que estas palabras no se las dirigió el pontífice a estas personas en una audiencia privada, sino pública, como ya he dicho anteriormente.

Como era de esperarse, estas palabras del papa al referirse de esta manera a estas personas, estos hijos de Dios y de la Iglesia; han causado revuelo y, por otro lado, malas interpretaciones. Una vez más se aprovecha para tergiversar el sentido de las palabras del papa y empezar a sacar conclusiones que van, sobre todo, contra la doctrina eclesial sobre este tema; y también se aprovecha para provocar confusión entre los católicos. Por otro lado, muchos católicos manifestaron por diferentes medios su malestar y escándalo de lo dicho por el papa. Esto es lo que quiero ayudar a aclarar en este escrito.

  Lo primero que tenemos que saber es que, el papa no ha dicho nada que vaya o esté en contra del evangelio ni la doctrina eclesial al respecto de este tema. Recordemos que Dios, en la Biblia, es muy claro cuando dice y hace la distinción entre "pecador y pecado": Dios ama al pecador, pero aborrece y rechaza el pecado. Es al pecador que hay que sanar y salvar de la enfermedad del pecado. Esta enseñanza, Cristo la ratificó y profundizó en el evangelio: "Vine a buscar, a sanar y a salvar al pecador; no son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos; no teman al que mata el cuerpo, pero no el alma. Teman más bien al que, mata el cuerpo y también el alma". Ya en otra ocasión, fue el mismo Jesucristo que dijo "No todo el que me diga Señor, Señor se salvará, sino el que escuche mis palabras y las ponga en práctica".

  En cuanto a la Doctrina de la Iglesia, tenemos lo que nos dice en el Catecismo en el capítulo sobre La Castidad y la Homosexualidad, en los números 2357, 2358 y 2359; donde nos deja claro lo que debemos de entender, distinguir y hacer con la persona homosexual y la homosexualidad. Pero, no solamente tenemos esta enseñanza de la Iglesia en el Catecismo. Existen también otros documentos del Magisterio Eclesial que nos hablan al respecto de estos aspectos de la persona humana y esta conducta. Así entonces tenemos los siguientes: 1- "Declaración acerca de ciertas Cuestiones de Ética Sexual" de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (1975); 2- "Carta a los Obispos de la Iglesia Católica Sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales" (1986); 3- "Siempre serán nuestros hijos: un Mensaje Pastoral a los padres con hijos homosexuales y Sugerencias para Agentes de Pastoral", del Secretariado para la Familia, Laicos, Mujeres y Juventud de la CEUSA (1987).

  San Agustín dijo: "La verdad debe ser dicha con amor; pero el amor nunca puede impedir que la verdad sea dicha". Como vemos, por los documentos citados, - en sus títulos, ya que, hacerlo en su contenido sería muy extenso, y que mejor es que el amigo lector se interese por leerlos -, lo que enseña la Iglesia Católica sobre la persona homosexual y la homosexualidad no se circunscribe nada más al Catecismo. Aquí el grave problema sigue siendo que católicos no conocen la verdadera enseñanza de nuestra Iglesia sobre las personas homosexuales y la homosexualidad; y cuando digo "católicos", me refiero también al desconocimiento que tienen muchos sacerdotes de estos documentos doctrinales y por eso es por lo que se manifiestan esas actitudes erróneas, de rechazo y hasta de juicio por ambas partes. Como muchos no conocen esta doctrina, pues se les hace fácil señalar, hacerse prejuicios y rechazar a estos hijos de Dios y de SU IGLESIA y, por lo tanto, nuestros hermanos en la fe, como ya lo dijo el Jesucristo: “Un sólo Padre tienen ustedes”; así que, todos los bautizados somos hermanos; aunque no todos vivamos como hijos de Dios ni como hermanos.

  Por otro lado, quiero señalar lo siguiente. Si es verdad que todos somos criaturas de Dios; por otro lado, no todos somos hijos de Dios. Es decir, ¿qué es lo que nos hace o convierte en hijos de Dios? El bautismo. El bautismo no sólo borra el pecado original, sino que también nos convierte en hijos de Dios. Pero esta filiación divina, - que es un don, un regalo de Dios para nosotros, y no un derecho, no es para que presumamos o nos llenemos la boca diciendo "soy bautizado", como si con eso ya tuviera mi vida de fe resuelta; la gracia bautismal es, sobre todo, para que "vivamos como hijos de Dios", con todo lo que esto significa: ser luz en medio de la oscuridad. Es decir, no se trata de brillar, sino de iluminar. El bautizado, iluminado por la luz de Cristo, da testimonio de esa luz y así la vida de los que están a su alrededor, viendo las buenas obras de los hijos de Dios y de SU IGLESIA, se ven iluminados por Cristo y dan gloria al Padre del cielo.

  Por esto mis hermanos, ¿por qué hay quienes se empeñan en seguir rechazando a estos bautizados, hijos de Dios y de SU IGLESIA? ¿Por qué se sigue señalando a la Iglesia de que estos hijos de Dios y suyos, ella los rechaza, cuando es todo lo contrario? No es la Iglesia la que los rechaza ni los aparta de Dios ni de ella; son más bien estos hijos suyos los que se apartan de Dios y de la Iglesia, porque en realidad no conocen su enseñanza, su amor, su comprensión, su compasión. Todos los bautizados estamos llamados a vivir la santidad; pero no la podemos vivir como se nos antoje; no la podemos vivir al mismo tiempo que arrastramos nuestro pecado; nuestro Padre Celestial nos reveló por medio de su Hijo amado, su predilecto, que debíamos escuchar su palabra y ponerla en práctica; y nuestra madre santísima nos lo recordó: "Hagan lo que él les diga".

  La Iglesia ama a los hijos de Dios, que también son sus hijos. Pero no ama su pecado, al igual que hace Dios. Todos tenemos nuestro lugar en la Iglesia de Cristo; pero nuestro pecado se queda afuera. Sí, Dios nos ama como somos, pero no ama lo que nosotros hacemos, - sobre todo lo que es contrario a su enseñanza y voluntad. No se trata de dejar al pecador en su pecado ni solidarizarnos en el pecado; nos solidarizamos con el pecador; se trata de llevarlo, conducirlo a su sincero arrepentimiento y su reconciliación con Dios. Ya lo dijo san Pablo "reconcíliense con Dios" (2Cor 5,20). Tenemos que dejarnos transformar por el amor de Dios; si no fuera así, pues nuestra fe y nuestra pertenencia a la Iglesia no dieran frutos. Cristo nos eligió y llamó para que demos frutos buenos y abundantes y esos frutos permanezcan.

  En conclusión, sí es cierto que el bautismo nos hace y convierte en hijos de Dios, y miembros de SU IGLESIA, su cuerpo místico, su nueva familia: “Todo el que escucha mis palabras y las cumple, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Todos los bautizados estamos llamados a vivir la castidad, aun dentro del matrimonio. Pero si seguimos entendiendo y asociando esta virtud sólo como una “prohibición”, ese es el problema: la virtud de la castidad no limita el ni reprime el amor, sino que lo purifica del egoísmo y lo eleva a su plena madurez. Por lo tanto, todo bautizado se convierte en coheredero de la promesa eterna. También es cierto que el Señor es el que tiene la última palabra en lo que a la salvación se refiere, como lo hizo con el ladrón arrepentido en los últimos momentos de su vida agonizando en la cruz. La Iglesia lo único que puede hacer es aquello mandado por su Señor: ir por todo el mundo anunciando el evangelio de Cristo, para que todo el que escuche ese mensaje, se arrepienta, se convierta y se reconcilie con el Señor; ¡se bautice y viva! Todos somos pecadores y necesitamos del perdón, de la misericordia, del amor de Dios para reconciliarnos con ÉL Y SU IGLESIA.

Dar razón de nuestra fe (2ª.)

 

“En la exhortación apostólica Ecclesia in America afirmé que es necesario que los fieles pasen de una fe rutinaria, a una fe consciente, vivida personalmente. La renovación de la fe será siempre el mejor camino para conducir a todos a la verdad, que es Cristo” (n. 73). Por eso, es esencial desarrollar en sus Iglesias particulares una nueva apologética para su pueblo, a fin de que comprenda lo que enseña la Iglesia y así pueda dar razón de su esperanza. En un mundo en donde las personas están sometidas a la continua presión cultural e ideológica de los medios de comunicación social y a la actitud agresivamente anticatólica de muchas sectas, es esencial que los católicos conozcan lo que enseña la Iglesia, comprendan esa enseñanza y experimenten su fuerza liberadora. Sin esa comprensión faltará la energía espiritual necesaria para la vida cristiana y para la obra de la evangelización” (san Juan Pablo II: Discurso a los obispos de las Antillas, visita Ad Limina, 7 de mayo de 2002).

 

 ¿Para qué existe la Iglesia? El papa Pablo VI ya lo dijo: “La Iglesia existe para evangelizar”. Esto fue refrendado también por el papa Benedicto XVI, pero añadiéndole un elemento más aclaratorio: “La misión de la Iglesia es la evangelización; no la de gobernar a los pueblos, eso es función de la política y los políticos”. La misión de la Iglesia de Cristo es la de salvar las almas, conducir las almas hacia Dios. Pero para poder lograr esto, debe la Iglesia de ejercer una real y verdadera defensa de la sana doctrina, de exponer las verdades reveladas en el evangelio por Jesucristo; sin prebendas ni adaptarse al mundo y sus instituciones. Debe de hacerlo con claridad para que la verdad revelada en el evangelio pueda ser comprendida por los fieles y personas en general. La Iglesia no es dueña de la verdad revelada, sino más bien portadora de ella; y como tal debe de proponerla a los demás: enseñarles así a todos a cumplir todo cuanto Jesús nos enseñó. Esta verdad revelada por Jesucristo no tenemos que inventarla ni crearla, sino buscarla para encontrarla y llegar así a nuestra plenitud.

Vivimos en lo que el papa Francisco ha calificado como “La cultura del descarte”. El papa san Juan Pablo II ya la había calificado como “La cultura de la muerte”; y el papa Benedicto XVI, la calificó como “La dictadura del relativismo”. Pues en medio de este panorama sombrío es donde la Iglesia de Cristo tiene y debe de seguir proclamando, anunciando, proponiendo la verdad absoluta y universal del evangelio en un mundo asolado por diferentes crisis y profunda incertidumbre sobre la existencia o no de esta verdad. ¿Pero solo debe proponer la verdad con las palabras, las ideas? Pues no. Debe de hacerlo, sobre todo, con la fuerza de su testimonio auténtico. Por esto mismo, el Papa san Pablo VI identificó cuatro cualidades a tener en cuenta para lograr este cometido: claridad, afabilidad, confianza y prudencia.

  Es verdad que hablar de estas cosas no siempre es del todo fácil para que puedan ser entendidas y asimiladas por los oyentes en general, ni si quiera para los mismos católicos. Esto conlleva y exige un constante ejercicio de profundización, para explicar y no solo repetir. Por eso es necesaria esta nueva apologética, adecuada a los tiempos actuales. Una apologética que busque el reflexionar en las formas, pero que proclame sin errores ni cambios el contenido de la verdad revelada; porque la intención es siempre ganar almas para Dios y su Reino. Es una constante lucha espiritual contra las ideologías y criterios de este mundo; se trata de proponer el evangelio de la luz y la salvación en medio de este mundo que proclama, defiende e impone la oscuridad y perdición de las almas; no se trata de proponernos a nosotros mismos como salvadores, sino de reivindicar y promover el único Evangelio de salvación.

  Tiene que ser una apologética que nos interpele en lo más profundo de nuestra fe; una apologética que no se fundamente en un puro sentimentalismo ni espiritualismo sombrío que no fortalece el amor ni compromiso cristiano, y que más bien puede llevarnos a una separación de la verdad de Dios. Debe de ser una apologética que implique grandes exigencias en nuestra vida y prácticas cristianas que nos conduzca a la única verdad que libera, Cristo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8,32).

sábado, 19 de septiembre de 2020

La bandera gay en el despacho de la viceministra de la presidencia

 A raíz de la publicación y comentario de la viceministra administrativa de la presidencia, sra. Dilia Leticia Jorge Mera, de que por medio de su despacho en el palacio nacional,no se practicará la discriminación de nadie ni de ningún grupo y que todos tendrán un espacio de inclusión desde ese lugar gubernamental; al mismo tiempo, la funcionaria muestra en una foto las banderas de colectivo LGTBIQ+ y la bandera del colectivo transgénero pederasta (me imagino que tendrá conocimiento de eso); lo hace también usando el mal llamado "leguaje inclusivo". Quiero emitir mi opinión al respecto.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, cada persona en lo individual, - esto incluye los funcionarios públicos-, tiene todo el derecho de pensar y actuar de acuerdo a sus convicciones. Pero, por otro lado, no es correcto que la persona quiera insinuar ni llevar a los demás a que asuman sus ideas como propias. No es correcto que esta alta funcionaria del gobierno utilice su cargo público para promover esta ideología, carente por demás de asidero científico, como lo es la ideología de género. Por lo menos hasta el día de hoy, esa no es la línea del gobierno central, ni tampoco el presidente Abinader ha hablado ni dado señal, - desde que asumió la presidencia -, para que sus funcionarios asuman dicha línea ideológica. Es verdad, y no es un secreto, que en la campaña del 2016, cuando era candidato a la presidencia de la República, Abinader se manifestó públicamente en apoyo a la comunidad gay: "La clase política, la sociedad civil y religiosa del país debe actualizar y redefinir su participación en un sistema democrático globalizado, asumiendo como una realidad la inclusión de todos los segmentos de la población, entre ellos los gays, aunque no se comparta con el estilo de uno que otro determinado grupo, siempre debe primar el respeto de toda persona a la libre elección de su estilo de vida" (mensaje enviado por Luis Abinader mediante una delegación invitada al 8o. Foro LGTBIQ+ por los DDHH y Diversidad Sexual). Se pueden interpretar estas palabras del hoy presidente Abinader como una línea ideológica de su gobierno para su promoción e implementación? Usted, amigo lector, saque sus conclusiones.
Por otro lado, tenemos los pronunciamientos (no los cito por asunto de espacio),de varios altos funcionarios del gobierno, - sin olvidar los propios de la Primera Dama -, que han reafirmado los valores, principios y fundamentos de la RD, sin menoscabo ni desprecio ni discriminación de ningún grupo de la sociedad.
El uso de esas banderas de ideologías y feministas en el despacho de la viceministra, junto a la bandera nacional, se puede entender como una provocación y desatino por parte de ella, donde lo correcto es que su superior inmediato o máxima autoridad, le llame la atención. Permítaseme este ejemplo: yo como sacerdote, tengo en mi oficina las imágenes de Cristo y la Viregen, así como la bandera del Vaticano; y en el mismo lugar tengo la bandera del movimiento LGTBIQ+. Si dijera que aquí en mi parroquia "todes son bienvenides sin discriminación, y tendrán aquí su voz y serán escuchades" cualquiera me podrá señalar el que tenga mis ideas personales ideológicas, pero esa no es la línea de la institución religiosa. Es decir, no es correcto utilizar la institución para promover mis ideas personales; otra cosa será si fuera la línea institucional.
La viceministra, si quiere tener esas banderas en su escritorio, que las ponga en el escritorio de su casa, pero no en el que tiene en el palacio nacional. El Palacio Nacional no es una oficina privada. Es la sede del gobierno dominicano. La única bandera que debe de ondear en las instituciones públicas , es la que nos identifica y une a todos los dominicanos, no importa raza, color de piel, creencia religiosa, condición social ni económica, preferencia sexual, etc.
Por otro lado, hay quienes han objetado el que, en el despacho, sobre todo del presidente, así como en otros de funcionarios; esté presente la imagen de la Virgen María o la de Cristo. Dicen que esas tampoco deben de estar ya que es apoyar o promocionar "una ideología religiosa". A ver: es verdad que la religión puede y corre el riesgo de convertirse en ideología. Pero para que esto suceda, el cristiano ha de dar prioridad y encerrarse en sus propias ideas, condicionando su accionar cristiano. Por otro lado, la fe no es ideología; posee un sistema de ideas, pero sin reducirse a la ideología. Por la fe se muere; mientras que por la ideología se mata. Ya lo dijo el papa Bendicto XVI: "La religión es paz, no violencia". Las verdades de la fe iluminan la vida y ayudan a dar razón de nuestra esperanza; la persona de fe se pregunta por los acontecimientos de la vida. Por esto, la fe no es una meta, sino un camino que se recorre cada día. La fe tiene su raíz en el Dios de las verdades; la ideología en las verdades de Dios. La fe es un don, una conquista; la fe hace crecer siempre, conduce hacia adelante y abre el corazón a las señales del ser divino. La fe genera mártires; la ideología genera verdugos. La ideología es una obstinación. Los que defienden ideologías no dialogan; exigen tolerancia, pero ellos no están dispuestos a ser tolerantes. Para el cristiano, la verdad le hace libre; para el ideólogo, mientras más libre es, más verdadero será.
Por esto entonces, recordemos que la historia fundacional de la RD, sus valores, identidad, principios, etc., están fundamentados en el cristianismo católico, - aunque esta certeza no la acepten muchos -, no importa que haya alguien que no crea en ello. Por eso es que nuestra nación honra y venera la memoria e imágenes cristianas en las oficinas públicas , así como en los tribunales judiciales.
Debemos tener siempre un corazón abierto a Dios; que no sea perverso, duro, que no nos conduzca a la pusilanimidad, que no sea obstinado, que no nos lleve a la rebelión , a la ideología. Debemos tener un corazón según el Espíritu Santo.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Estado de Emergencia y Toque de Queda o Confinamiento

 

  La Constitución de la República Dominicana, en su título XIII, que habla de los Estados de Excepción, en su artículo 262, especifica la modalidad del Estado de Emergencia. En el artículo 265 dice que esta modalidad podrá declararse cuando ocurran hechos que perturben o amenacen perturbar en forma grave e inminente el orden económico, social, medioambiental del país, o que constituyan calamidad pública. En el art. 266, que habla de las disposiciones regulatorias para establecerlo, en el inciso 4 no. 6, especifica entre los derechos que quedan suspendidos cuando se declara los Estados de Conmoción Interior y de Emergencia: la libertad de tránsito, dispuesta en el art. 46, así como las libertades de asociación y de reunión, establecidas en los arts. 47 y 48. De mi parte, yo no voy a hacer ningún comentario al respecto de estos números constitucionales, ya que, no soy abogado; esto más bien lo dejo a ellos ya que tienen el conocimiento y argumentos para su análisis. Yo solo me he concretado a mencionarlos para tener y dar como referencia al tema que sí me interesa tratar en este artículo, que no pretende ser un análisis exhaustivo, sino más bien una opinión que no necesariamente tiene que ser compartida por el lector, o también puede ser enriquecida con otras opiniones. 

  Como ya sabemos, desde el mes de marzo nuestro país ha venido transitando por este camino difícil que ha provocado a nivel mundial la ya conocida “pandemia” para unos; para otros es una “plandemia”; y hay otros que se han referido a la misma como “farsa”. Cada uno, de acuerdo con sus convicciones, la llama como mejor le parezca. Pero recordemos que nuestras autoridades, - que todavía estaban al frente de la cosa pública -, declararon el Estado de Emergencia, dando cumplimiento así a lo establecido por la Constitución. Para llevar a cabo este Estado de Emergencia, hay que implementar también una serie de medidas que ayuden a lograr el objetivo trazado o buscado para el cuidado de la población general, en este caso específico, el de la salud pública. Al mismo tiempo, se ha denunciado por varios gobiernos, entre ellos el de Bielorrusia, que esto del Estado de Emergencia imponiendo el confinamiento a la población, no ha sido más que una treta o exigencia del Fondo Monetario Internacional que, para otorgar ayuda económica a los países, pone como exigencia estas medidas. Estos gobernantes pues se han negado ceder en estas exigencias de FMI. Por otro lado, tenemos que hay países que nunca establecieron ni impusieron a su población el Estado de emergencia ni confinamiento; otros gobiernos lo asumieron de manera opcional.

  Pues una de estas medidas que implementó el gobierno central en nuestro país fue el referente al “toque de queda”. Esto, lógicamente, conllevó a que se viera afectado el aparato productivo-económico nacional, porque la población se le impuso el confinamiento en sus hogares. Este toque de queda nunca, - y hasta el día de hoy -, no se ha podido implementar de manera absoluta ya que la situación, sobre todo económica de la población no lo permite. Es cierto que ha habido voces de personas de diferentes estratos sociales que han pedido que se establezca el toque de queda de manera absoluta, es decir, de 24 horas para que así la ya mencionada curva o aplanamiento del virus llegue. Pero, siendo honestos y sinceros, aplicar de manera absoluta el toque de queda sería una opción que considero draconiana, y que provocaría una situación social que a mi entender sería incontrolable, inmanejable y desastrosa, tanto para las autoridades como para la misma sociedad. La realidad es que nuestra población en general no soportaría un confinamiento o toque de queda de 24 horas ya que, la mayoría no cuenta con los recursos económicos suficientes para abastecer, sobre todo, su alimentación por tantos días sin salir a trabajar. Aquí hay un gran porcentaje de la población que tiene que salir todos los días a buscar su sustento y no es verdad que se quedarán de brazos cruzados en sus casas viendo cómo los suyos gritan por el hambre, y el gobierno central no tiene los recursos suficientes para abastecer de lo esencial a toda la población. Aunque esta sea una opción, no es factible implementarla de esa manera. Y es que, una población hambrienta, cuando se decida tirarse a las calles, no hay nada que la detenga, ni siquiera las balas, porque romperán todo lo que encuentren a su paso; ejemplos los tenemos en lo que han vivido y están viviendo otros países.

  En lo que concierne al toque de queda, este se implementó como un medio para ayudar, disque, a la reducción de los contagios. Pero resulta que los contagios siguen; no importa el distanciamiento social (que también este, según los expertos, no ha sido aplicado de manera correcta por sus consecuencias sico-social), las normas de higiene, la manera de saludarnos (con los codos y puño), mascarillas. El toque de queda o confinamiento que ha sido implementando en muchos otros países, lo cierto es que no ha logrado su objetivo buscado; de ahí que ya en muchos de estos países, sus ciudadanos se han cansado y otros se  están cansando de seguir cumpliendo con una medida que no ha logrado nada bueno, sino más bien, lo que ha logrado o provocado es que se agraven otras situaciones de la salud de la población en otros aspectos psicológicos y sociales, como la ansiedad, - tanto en personas que ya la padecen y la tenían controlada, así como en otras que la habían superado -, la animosidad, el estrés, incertidumbre, miedo al futuro, estrés postraumático (que suele ser muy severo), los suicidios, las enfermedades del corazón, la diabetes, y otras más. Muchos han tenido que vivir la frustrante situación de ni siquiera poder darle cristiana sepultura a sus familiares y amigos que han muerto, ya sea por el virus u otra causa, no han podido hacer un duelo reparador. ¡Y qué no decir con respecto a las crisis en el ámbito espiritual! Y es que tenemos que ser sinceros. Desde el principio hasta el día de hoy, las medidas que asumió el gobierno saliente, como las que ha continuado el gobierno actual, se asumieron más con tinte político y económico (para el gobierno, sobre todo), tomando como pretexto la salud pública. Recordemos que, en nuestro caso, este proceso nos agarró en medio de un proceso electoral y esto influyó para, decirlo de una manera popular, que el gobierno no apretara demasiado la tuerca a la población por el costo político que le podría causar en las elecciones presidenciales. Nos fueron llevando poco a poco hasta el día de las elecciones; muchas protestas por parte de los legisladores; pero al final, el partido oficialista perdió las elecciones y de inmediato cambió la actitud de todos. A partir del día después de las elecciones, la solicitud de duración del Estado de Emergencia dio un gran giro: se extendieron más los días, las medidas y no hubo protestas por ninguna otra autoridad. Pareciera que fue una especie de venganza contra la población.

  De las medidas tomadas por las autoridades nuestras, la que más está provocando sin sabores, desacuerdos, protestas y otras cosas más, es precisamente el toque de queda. Hay que preguntarnos con sinceridad: ¿ha logrado el toque de queda el objetivo buscado? Se ha dicho que es para ayudar a frenar o bajar los contagios del virus, pero ¿se ha logrado? Hay que sincerizar esta medida; es decir, ver y analizar sinceramente su eficacia; se ha implementado un horario específico que inicia, de lunes a viernes de 7pm a 5am; y los fines de semana de 5pm a 5am. Se ha establecido diferentes horarios para algunas provincias: ¿ha sido acertada? ¿Es la RD un país tan extenso territorialmente que sea necesario establecer diferentes horarios en las provincias? ¿Se ha pensado lo frustrante y desequilibrante que es para la población que, si una persona tiene que viajar a una provincia, tiene que preguntar o preguntarse a qué hora inicia el toque de queda en la misma? El toque de queda ha aumentado el tema del soborno o macuteo: se tiene conocimiento de que las autoridades le piden dinero a las personas que se topan fuera del horario normal para no llevarlos al cuartel; otra situación que se está dando es que hay personas comprando combustibles en galones para después vendérselo a los automovilistas más caro; el toque de queda no se aplica de manera igualitaria a toda la población. Se ha dicho que podría más bien focalizarse, pero lo cierto es que las autoridades no tienen ni cuentan con la logística para poder aplicarlo de esta manera, y ellas lo saben. El toque de queda ha venido a provocar el que se disparen otras enfermedades, agravando más la situación actual de la salud pública.

  Por otro lado, se habla de una posible segunda ola del virus, (que ya se tienen reportes de algunos países), si no se llega a la curva o aplanamiento de este; a este respecto, ya muchos científicos y expertos en virología y epidemiologia han advertido que estos vaticinios no tienen ningún fundamento científico ya que la expansión o rebrote de un virus no se puede predecir jamás de esa manera. No dudo de que hay quienes anhelan de que así suceda, ya que los recursos económicos, - sobre todo -, fluirán con más rapidez. El tema de los test ayuda a esto: una práctica que ya ha sido denunciada como inefectiva por todas las inexactitudes que arroja. Otro tema que tiene a la población en expectativa es la llegada de la o las vacunas, con todo lo que tiene que ver en lo referente a que se están saltando las normas para su creación, como lo es el proceso de experimentación que, según los científicos, tarda entre 6 a 10 años. Es como que nos han vendido a la población la solución de la cura, pero al mismo tiempo parece que no la quieren demasiado pronto, quieren que el miedo, el pánico, el terror, la angustia, la ansiedad, las depresiones, etc., continúen. Pero lo que no comenta, con relación a las vacunas, es lo que hay detrás en cuanto a la inversión billonaria que ya están haciendo las grandes farmacéuticas y el costo que vendrá después para los gobiernos y población en general; vacunas que ya están incluso, siendo falsificadas. En fin, todo esto parece que se trata de control, dinero y poder.

  Así que, esperemos a ver si cuando concluya la fecha límite de este toque de queda, a final de este mes, las autoridades toman en consideración estos y otros factores que puedan servir para lograr una mejor eficacia de esta medida. Tienen que cuestionarse si la misma ha logrado su objetivo; si decidieran seguir aplicándola, lo más conveniente y prudente es que la unifiquen: que sea un mismo horario para todos los días y a nivel nacional.