Por P.
Robert A. Brisman P.
Veamos
ahora el mensaje de la Virgen María en su aparición de Garabandal (1962). Dijo
la Virgen a los videntes: “No están esperando el castigo, porque están
desoyendo mi primer mensaje por la forma en que viven. Vendrá porque el mundo
no ha cambiado. Prepárense. Confiésense, porque el castigo llegará pronto si el
mundo no cambia”. El mensaje de esta aparición consta de tres partes: el aviso,
el milagro y el castigo.
1- El aviso vendrá directamente de Dios y será
visible para todo el mundo y desde cualquier lugar que la persona se
encuentre. Será como la revelación de
nuestros pecados y será vista y sentida por todos, creyentes y no creyentes,
independientemente de la religión a la que pertenezcan. Ocurrirá en el cielo y
nadie podrá evitar que ocurra. Se nos dice que los fieles preferirán estar
muertos antes de pasar por este aviso. Conchita, la vidente, añade: “No nos
matará. Será una corrección (iluminación) de nuestra conciencia. Causará un
gran temor y nos hará reflexionar en nuestro interior sobre las consecuencias
de nuestros pecados personales. Será como una advertencia del castigo que
vendrá. De este modo se ofrecerá al mundo un medio de purificación para
prepararse a la gracia extraordinaria del gran milagro”. Y a Jacinta, otra de
las videntes, le dijo la Virgen que, “el aviso llegará cuando la situación
estuviera en su peor momento”.
2- Sobre el milagro, Conchita dijo que “la Virgen
le ordenó no decir la fecha hasta 8 días antes. Se producirá un gran milagro en
Garabandal para que todos crean en las apariciones y sean obedientes al
mensaje. En cuanto al castigo, lo merecemos porque los pecados del mundo son
grandes; el milagro debe ser también grande, porque el mundo lo necesita. Se
producirá un jueves en la fiesta de un santo consagrado a la eucaristía, a las
8:30 de la tarde, y durará aproximadamente un cuarto de hora. También coincidirá
con un gran acontecimiento en la Iglesia. Los enfermos que acudan a Garabandal
ese día se curarán, los no creyentes se convertirán. Quedará un signo
permanente en los Pinos como prueba del tremendo amor de la Virgen por todos
sus hijos. El signo que quedará podrá ser visto, fotografiado y televisado,
pero no podrá ser tocado. Se verá claramente que no es de este mundo, sino de
Dios”.
3- Respecto al castigo, Conchita dijo: “No puedo
revelar qué tipo de castigo es, salvo que será resultado de la intervención
directa de Dios, lo que lo hace más terrible y temible que cualquier cosa que
podemos imaginar. Será menos doloroso para los bebés inocentes morir de forma
natural que para esos bebés morir a causa del castigo. Todos los católicos
deberán confesarse antes del castigo y los demás deberán arrepentirse de sus
pecados. Cuando lo vi sentí un gran temor, aunque al mismo tiempo veía a nuestra
Madre santísima. El castigo si viene, vendrá después del milagro. Dijo nuestra
Madre que la copa ya se está llenado”. ¿Qué copa? La copa de la ira de Dios.
También la Virgen en Garabandal dijo que ella está deteniendo el brazo
justiciero de Dios, pero que se está cansando debido a los muchos pecados de la
humanidad porque no quieren arrepentirse.
Recordemos que estos mensajes no están comunicados para provocar miedo
ni terror, sino para provocar en nosotros el arrepentimiento y la conversión.
Es también para la purificación de los verdaderos hijos e hijas de Dios; para
apartar las ovejas de los machos cabríos; a los fieles de los infieles; a los
verdaderos discípulos de Cristo de los falsos discípulos. Como diría el afamado
actor mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, en su película “Su Excelencia”: “Los
procedimientos de los colorados (comunistas) son desastrosos; y los de los
verdes (democráticos) tampoco son de los más bondadosos. Tan fácil que sería la
existencia si tan solo respetásemos el modo de vivir de cada uno. Como dijo un
grande de nuestro tiempo “el respeto al derecho ajeno es la paz”. El día que
pensemos y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en
máquinas, en autómatas. Ese es el grave error de los colorados, el querer
imponer a la fuerza sus ideas, su sistema político y económico. ¿Existen esas
libertades en sus propios países? Proclaman un sistema que habla de dignidad y
acto seguido atropellan lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad
de conciencia, eliminando o pretendiendo eliminar a Dios hasta por decreto. Los
verdes, también ustedes tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo. Ustedes
son soberbios. Hablan de paz, democracia y cosas muy bonitas, también pretenden
imponer su voluntad por la fuerza. Ustedes también han sucumbido ante el
materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando
solo en el negocio”.
Estos
tiempos difíciles están provocando miedo, pánico, terror y desesperación en una
gran parte de la humanidad. Estamos viviendo la gran tribulación. Cantemos con
el salmista (slm 46): “Pueblos todos batid palmas, aclamen a Dios con gritos
de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra.
Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones; Él nos escogió por
heredad suya… Dios es el rey del mundo…Dios se reina sobre las naciones, Dios
se sienta en su trono sagrado. De Dios son los grandes de la tierra, y Él es
excelso”.
Lo que
nos queda es seguir confiados y esperanzados en las palabras de Jesús que dijo “cuando
comiencen a suceder estas cosas, levanten la cabeza porque se aproxima su
liberación” (Lc 21,28). Y también las palabras de nuestra Madre del cielo
en Fátima: “No teman, porque al final mi corazón inmaculado triunfará”.
¡Dios les bendiga!
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