martes, 5 de mayo de 2026

María: la Mujer asociada al Redentor

 Por P. Robert A. Brisman P.

En los evangelios nos encontramos que Jesús en más de una ocasión se dirigió a María, no llamándola Madre, sino Mujer. Esta expresión en Jesús ha provocado cierta sospecha y especulaciones y muchos las han interpretado como si fuera una desconsideración, rebajándola y hasta sería una corrección de Jesús a María, su madre. Es como si él le estuviera llamando la atención por entrometerse en cosas que a ella no le competen. Y así le quita toda la importancia a ella en el plan salvífico de Dios. ¡Nada más falso y manipulador de parte de los enemigos de la Madre de Jesús!

  Para poder entender mejor y, más acorde con la revelación divina, tenemos que irnos al principio de las Sagradas Escrituras. María es la mujer que está asociada a la voluntad redentora de Dios Padre desde el principio hasta el final, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Al acercarnos a profundizar en esta expresión, nos adentramos en lo que podríamos llamar una de las expresiones más profundas y teológicas de todas las Sagradas Escrituras. Las Sagradas Escrituras, - la Biblia -, debemos leerla en relación o conexión con toda la Tradición eclesial, el Magisterio, los Padres Apostólicos, y no nada más de una manera literal, emocional y desconectada del lenguaje bíblico. Todas las palabras de Jesús, podemos decir que tienen un sentido pedagógico, de enseñanza; no son palabras dichas al azar, para salir del paso, no hay improvisación; son palabras con contenido sapiencial que debemos estar en consonancia con el Espíritu para poder entenderlas, aceptarlas y practicarlas.

  Jesús utilizó una pedagogía divina. Al llamar a su Madre “mujer”, fue precisamente para enseñar algo fundamental. En Caná de Galilea, es donde Jesús por primera vez se dirigió a María con la palabra “mujer”. Esta expresión no la podemos leer fuera del contexto en que fue dicha. Ya lo dice el dicho popular: “Un texto, sacado de contexto, se convierte en un pretexto”. Y muchos aquí es lo que hacen. Esta expresión en boca de Jesús a María, su Madre, no fue una reprimenda a ella. No podemos jamás pensar ni afirmar que Jesús tuviera una actitud tan negativa hacia su madre. Jesús, como todo niño educado en la enseñanza de la Torá, manifestaba un amor y respeto hacia sus padres, en cumplimiento del mandato divino de honrar a los padres. Y es que vemos aquí también la reacción de María que no se siente ofendida ni maltratada ni desconsiderada por parte de su Hijo. Ella solamente asiste, intercede por aquel joven matrimonio y dice una de las frases que quedará para la posteridad evangelizadora: “Hagan lo que él les diga”.

  Jesús no estaba marcando distancia de María. El accedió sin más a la súplica de su Madre, y así da inicio a su manifestación pública. Aquí lo que hubo fue una Revelación. Jesús no rebaja a María al llamarla “mujer”, sino que la estaba elevando. El papel de María va más allá de la maternidad biológica; surge de la voluntad divina de unirla a la Redención del género humano: “Pondré enemistad entre ti y la mujer…ella te aplastará la cabeza”. Por esto, el pueblo elegido, Israel, esperó durante siglos a la mujer asociada al Mesías. María es la mujer anunciada desde el Génesis, es la nueva Eva. La primera mujer, por su desobediencia entró el pecado al mundo; la segunda mujer, por su obediencia, vino la salvación al mundo. María es la cooperadora en la Redención: “Hágase en mí según tu palabra”. Esto no es casualidad, ni accidental. Es voluntad divina. Es teología pura.

  La Iglesia nunca ha orado como si Cristo estuviera sin su Madre. La liturgia, teología en acto, ni presenta a María como elemento decorativo del culto ni como figura paralela al Redentor, ni la relega por razón de prudencia ecuménica o por temor a exageraciones. La mira exactamente donde la ve el Evangelio: en la Encarnacion, en la cruz, en el cenáculo; junto al Hijo, nunca aislada, jamás a su nivel, siempre unida a Cristo, con él y bajo él, pero realmente presente como Madre que coopera en el misterio.

  Pues, en este mes de mayo, mes dedicado a la celebración de las madres, mes de María, dejémonos arropar por su amor maternal y espiritual, para que nuestra devoción a tan insigne Señora se fortalezca cada día más y seamos hijos e hijas transformados por su amor y misericordia espiritual.

viernes, 1 de mayo de 2026

Revuelo en el Vaticano: el Papa León XIV y una mujer disfrazada de arzobispo

 

Por P. Robert A. Brisman P.

 

  Según el diccionario de la RAE, la palabra revuelo significa: “agitación, confusión, alboroto o desorden entre personas o cosas, a menudo generado por una noticia impactante o un suceso”. Y es así. Pues esta semana ha causado un revuelo y escándalo el recibimiento que hicieran las autoridades del Vaticano a la señora Sarah Mullally, quien se desempeña o es la máxima autoridad de la iglesia católica anglicana ya que ostenta el grado de “arzobispa” de dicha Iglesia.

  Antes de seguir profundizando en este tema, es bueno saber que, la Iglesia católica, apostólica y romana, desde el Concilio Vaticano II, viene fomentando y aplicando lo que en uno de sus documentos llamado “Unitatis Redintegratio”, es el ecumenismo. En su Proemio leemos: “El restablecimiento de la unidad entre los cristianos es uno de los propósitos principales de este Concilio. La división de las iglesias que se presentan ante los hombres como la verdadera herencia de Cristo contradice a la voluntad de Dios y es motivo de escándalo para el mundo. En estos últimos tiempos, Dios ha dado a muchas personas y comunidades la gracia de un vivo deseo de la unión. Alegrándose de ello, este Concilio quiere proponer a todos los católicos los medios para responder a esta gracia divina”.

  Sabemos, por lo que leemos en el evangelio, que Cristo pidió al Padre celestial por la unidad de los suyos: “Que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno” (Jn 17,21-22). La Iglesia nos enseña que la unidad querida por Cristo para ella, - su familia santa -, es un don y una tarea al mismo tiempo. La unidad de la Iglesia no se construye de un día para otro, ni cae del cielo. Esta unidad es un don, un regalo de Dios que necesita de la colaboración de cada uno de nosotros. Esta es la tarea que nos corresponde asumir a todos los cristianos.

  Pero, también es cierto que esta unidad debemos buscarla y edificarla en el fundamento de la verdad revelada por Dios Padre en su Hijo Jesucristo. No es la unidad que se nos puede antojar a algunos o a ciertos grupos de acuerdo con nuestras propias ideas y pareceres. Volvamos a citar el documento del V-II sobre el ecumenismo: “En esta Iglesia una y única han surgido escisiones y divisiones, a consecuencia de las cuales algunas comunidades se separaron, a veces no sin culpa de los hombres, de la plena comunión de la Iglesia romana” (Unitatis Redintegratio n.3). La tentación del rechazo y la división siempre han existido al interno de la Iglesia. El mismo Jesús lo vivió con el grupo de los Doce y sus discípulos: “Al oír esto, muchos de sus discípulos dijeron: es dura esta enseñanza, ¿Quién puede escucharla?” (Jn 6,60). Por esto creemos que Jesús no le dio ninguna autoridad ni potestad a la naciente comunidad apostólica de alterar ni cambiar una sola letra del mensaje del evangelio: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto les he mandado” (Mt 28,19).

  La Iglesia de Cristo no está terminada; no se ha terminado de construir, de edificar. Se viene edificando en el tiempo. Cristo es el arquitecto y nosotros somos los obreros. Pero tenemos que aportar a su edificación según las indicaciones del arquitecto. Uno de esos aspectos es construir y edificar la unidad, que terminará cuando él regrese en su gloria.

Así llegamos al punto del ecumenismo. Esta palabra viene de la lengua griega antigua “Oikoumene”, que significa “tierra habitada o mundo habitado”. Desde la perspectiva católica, el “ecumenismo” es el movimiento surgido por gracia del Espíritu Santo, para reestablecer la unidad de todos los cristianos. Son muchos los encuentros que ha realizado la Iglesia Católica en el caminar para lograr edificar la unidad de la familia de Cristo. En 1960, el Papa Juan XXIII, funda el “Secretariado para la unión de los cristianos”. Y, como ya hemos señalado, tenemos el documento conciliar Unitatis Redintegratio, sobre la unidad de los cristianos, que presenta las bases doctrinales y las líneas de acción práctica del ecumenismo católico. Hay más documentos magisteriales sobre este tema.

  Dicho todo lo anterior, pues llegamos al punto central de este artículo: el recibimiento que ha sucedido en el Vaticano a la señora Sarah Mullally, “arzobispa de la Iglesia Anglicana”. Pues este hecho ha causado, como ya titulamos, un revuelo y escándalo en gran parte de los fieles católicos. Los medios de comunicación, que han resaltado esta noticia, algunos los han interpretado como un gesto de acercamiento y aceptación por parte de Roma a esta comunidad religiosa anglicana y su doctrina. Han circulado fotos y videos de algunos momentos en los que esta mujer ha interactuado con otras personalidades eclesiales vaticanas, como lo fue el gesto de bendición que ella hizo y donde se ve a un cardenal arzobispo inclinando su cabeza recibiendo dicha bendición.

Hay que aclarar que, aunque a esta mujer se dirigen como “arzobispa”, en realidad NO LO ES. Y no lo es porque, primero, la Iglesia anglicana, al separarse de la Iglesia de Roma, perdió la sucesión apostólica; otro elemento esencial es que, la mujer, por voluntad del mismo Cristo, no fue escogida para este ministerio sacerdotal. Y que quede claro: esto no quiere decir que la mujer sea menos que el hombre en la Iglesia. La mujer tiene su papel, su función, su lugar dentro de la Iglesia. Que no sea ministro sacerdotal no quiere decir que sea degradante para ella o discriminatorio. ¡Eso jamás! Aquí estamos hablando y señalando la voluntad y designio llevado a cabo por el mismo Jesús. La Virgen María, la madre de Jesús, no fue elegida ni incluida en este ministerio por Jesús. Y podemos afirmar que ella tenía mucha más dignidad que cualquier otro ser humano para serlo. Pero no fue así. A Jesús lo seguían otras mujeres y a ninguna de ellas las eligió para este ministerio; y tampoco leemos en el evangelio que ellas hicieran algún tipo de reclamo, o revuelta a Jesús por no incluirlas en este ministerio. Ellas sí realizaban otros ministerios en la comunidad creyente, también importantes.

  Pues esta mujer no es arzobispa, aunque otros la llamen y se dirijan a ella con ese título. Esto no es discriminación ni machismo. Esto es doctrina, tradición y magisterio eclesial. ¿Podemos afirmar que el Papa León XIV, al recibirla en audiencia, la reconoce y acepta como tal? Pues creo que no. Aunque el hecho no deja de causar escándalo y malentendidos. Esta mujer, disfrazada de arzobispo, no puede presidir ninguna acción litúrgica sacerdotal: no puede bendecir, no puede presidir la eucaristía ni consagrar las especies eucarísticas, no puede conferir el ministerio ordenado, etc. Todo es invento del hombre, no de Dios.

  Concluimos diciendo y reafirmando que, el verdadero ecumenismo es el que se funda en la verdad de Cristo. El ministerio sacerdotal también se le conoce como “sacramento del orden”, pero ¿en orden a qué? Pues es el sacramento que está ordenado al servicio, no al poder. Y esto es lo que muchos, - hombres y mujeres -, ven y asumen con el sacerdocio ministerial. El sacerdote de Cristo es un servidor en y para la comunidad creyente, la Iglesia; actúa en persona de Cristo: cuando el sacerdote perdona los pecados, es Cristo mismo quien perdona a través de él. Es Cristo quien posee todo el ser del sacerdote en su acción litúrgica. Jesús dijo que los escándalos no se pueden evitar. Pero también dijo que ¡ay de aquellos que los provocan! Más le valdría que le amarrasen una piedra de molino al cuello y ser lanzado al fondo del mar (Mt 18,6; Mc 9,42). Nuestra jerarquía eclesiástica y pastores todos, debemos tener mucho cuidado en no seguir provocando escándalos a los más sencillos. Cuidado con hacer cosas buenas que parecen malas y viceversa. Esto tiene su costo.

 

Dios les bendiga.

martes, 14 de abril de 2026

Trump arremete contra el santo padre León XIV

 

Por P. Robert A. Brisman P.

 

  Es noticia mundial las recientes declaraciones o comentarios del presidente de los EE. UU. hacia la persona del santo padre León XIV, donde hace unas acusaciones sobre la actitud pacífica y cobarde del papa hacia los hechos y situaciones de crisis que vienen sucediendo en el mundo, pero no así con la acción de los EE. UU. hacia la guerra que está llevando a cabo contra Irán.

  Ya sabemos las palabras utilizadas por el presidente Trump hacia la persona del santo padre, y no creo necesario repetirlas aquí. Sabemos también las palabras, en respuesta, que el santo padre ha dicho al presidente.

  Sí es bueno resaltar que, el santo padre ha dejado claro que "no tiene miedo a la administración Trump", y que él no es político ni traza líneas políticas a los gobiernos; que más bien habla desde el evangelio, desde la verdad del evangelio y no va a callarse.

  Los sumos pontífices tienen una misión y mandato de Cristo muy particular ante el mundo, y es confirmar a sus hermanos en la fe; proclamar el evangelio de Jesucristo a todo el mundo, enseñándoles a cumplir todo cuanto Cristo nos enseñó. Jesús dijo a sus discípulos que, cuando entraran a una casa, desearan la paz, y si allí hay gente de paz, esa paz se quedará con ellos; y si hubiera gente que no quisiera la paz, pues ese deseo volvería a ellos. El santo padre, junto a todos los creyentes en Cristo, somos anunciadores, proclamadores y hacedores de la paz. No de la paz que da el mundo, sino de la paz que nos da Dios: la paz que es un don y una tarea. La paz que nace en el corazón de cada hombre y mujer que cree en Dios y de aquellos de buena voluntad. La paz de Dios es uno de los bienes o dones del Espíritu Santo y del Reino de Dios. No hay dudas de que el santo padre es un hombre de Dios que tiene paz y serenidad en su corazón, y lo notamos al momento de ser cuestionado por los periodistas y al de dar su respuesta que fue muy respetuosa al no ponerse al mismo nivel en el lenguaje de su atacante.

  El presidente norteamericano parece ser que ha querido darle un manejo político a la figura del santo padre. Lo acusa de débil y de cómplice de grupos de izquierdas e ideológicos que actúan en contra, sobre todo, de los EE. UU. El santo padre dijo que no le tiene miedo a su administración, pero esto hay que entenderlo de que lo enfrentará con el arma que tenemos los cristianos: la verdad del evangelio de Jesucristo: "y conocerán la verdad y la verdad los hará libres".

  Este choque me hace recordar el pasaje del evangelio donde se nos narran las palabras de Jesús hacia la persona de Herodes cuando lo llamó "zorro". Es la confrontación del poder político contra el poder espiritual; la confrontación de las armas bélicas contra el arma de la oración. Jesús no se dejó amedrentar por el poder político y continuó su misión evangelizadora. Pues lo mismo ha dejado manifestado el santo padre León XIV. No puede ocurrírsele a alguien que el papa apoye conflictos armados. Los sumos pontífices siempre han llamado y proclamado el buscar la paz a través del diálogo diplomático. Recordemos que los papas san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco fueron unos abanderados de la paz.

  El presidente Trump quiere la paz, pero lo hace a través de la fuerza bélica, mientras que el santo padre llama a la paz mediante el diálogo y la oración. Para Trump la paz en una meta, un punto de llegada; para el Santo padre la paz es el camino. Ya lo dijo Mahatma Gandhi: "No hay camino para la paz, sino que la paz es el camino". Recordemos que Trump, el año pasado, exigió que se le diera el premio Nobel de la paz. Pero, ahora se destapa atacando ferozmente y con odio al santo padre, que pide la paz. Algo está fallando en la visión de este presidente.

  Trump es presidente del país más poderoso militarmente y tiene sus intereses geopolíticos y económicos. En sí, esta guerra que está llevando a cabo no es tanto por implantar la paz, sino por lograr controlar el petróleo y el dominio global de la economía. El santo padre es pastor universal de la Iglesia Católica y busca la paz de la humanidad. La Iglesia siempre llama y llamará a la paz y a la reconciliación porque, es así como la humanidad sanará las heridas. La paz de Dios es una paz sanadora de las heridas y sufrimientos internos del hombre. La Iglesia llama a proteger la dignidad del ser humano.

  La Iglesia en estos momentos debe actuar con prudencia. Si no hay paz, serenidad y, sobre todo, silencio, no se puede pensar. Y sin pensar, tampoco se puede ser uno mismo. La virtud de la prudencia es buena para todo. Pero es especialmente necesaria cuando hay que gobernar. Pero, no debemos confundir la virtud de la prudencia con el miedo. La Iglesia debe ser prudente porque, como dice el dicho popular "hay quienes se están aprovechando para pescar en río revuelto". Es decir, este choque entre el presidente Trump y el santo padre León XIV, lo están aprovechando, sobre todo, los enemigos de Trump para atacarlo utilizando y manipulando la figura del santo padre, que de por sí no les interesa la Iglesia ni la fe cristiana. Ahí ya tenemos los pronunciamientos de varios líderes políticos del mundo solidarizándose con el santo padre. Pero esto no es más que un aprovechamiento político. Y en esto, la Iglesia institucional debe saber actuar con sabiduría para no caer en el juego ideológico.

  Por otro lado, como católicos, debemos estar unidos a nuestro pastor universal. No se trata de tomar las armas ni caer en la difamación, ni en los dimes y diretes, sino de aferrarnos a la verdad del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.  La unidad es nuestro fundamento como Iglesia, comunidad cristiana, y esa unidad nos viene dada de la única autoridad jerárquica, constituida por el mismo Jesucristo. Esta unidad se manifiesta en el conjunto de la Iglesia manifestada en torno al santo padre, sucesor del apóstol Pedro.

  Pues, ante este impase que ha ocasionado el presidente Trump hacia el santo padre León XIV, seamos y actuemos con prudencia para no dejarnos llevar a un punto que los demás utilicen para sus fines ideológicos y políticos. Sigamos pidiendo a Dios por la paz del mundo. Dejemos que el Espíritu Santo nos guíe para ser hacedores de la paz. Ya lo dijo el Señor: "Dichosos los que trabajen por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios".

martes, 24 de marzo de 2026

Sacrificio: ¿De quién? O ¿Para quién?

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  El domingo pasado, el presidente de la república dirigió un mensaje a la nación donde hizo referencia a la situación o crisis bélica que está enfrentando el Medio Oriente con la guerra entre Irán - Estados Unidos de América - Israel, y de cómo la misma está afectando la economía mundial, sobre todo con los precios del barril del petróleo. Sabemos que el Medio Oriente es la zona de mayor producción y exportación de petróleo mundial y lo que en esa zona ocurra en este sentido, pues los efectos en la economía mundial se sienten de inmediato.

  La República Dominicana no es productora de petróleo, sino que es dependiente de esos países para la obtención de este combustible y por eso los precios nuestros varían de acuerdo con los mercados internacionales del crudo o, también llamado el "oro negro". Sabemos de antemano que, con relación a los precios de los combustibles en nuestro país, los gobiernos del pasado y actual, nunca han sido sinceros ni han querido explicarle al país cómo aplican o calculan los precios de los combustibles. La excusa siempre ha sido “cuando sube, sube; y cuando baja, baja”. ¡Mentira!

  En momentos de crisis, ya sea nacional o internacional, al pueblo siempre le viene bien y quiere escuchar las palabras de sus líderes que puedan llevar sobre todo a la calma en medio de la tormenta. Pero, también es cierto que los líderes deben tener cuidado y tacto de las palabras que dirán y cómo las dirán, ya que, no se trata tampoco de provocar más nerviosismo del que se está viviendo en momentos de crisis.

  No es mi intención comentar aquí una por una las medidas anunciadas por el presidente, sino más bien hacer un señalamiento personal de lo que creo debemos hacer, - ciudadanos comunes, empresariado y autoridades -, para que podamos juntos transitar este tramo amargo y de incertidumbre que estamos viviendo en la actualidad.

Hoy el mundo está transitando otra gran crisis. Hace unos años atrás, específicamente en el 2020, la humanidad tuvimos que vivir la crisis sanitaria con el virus del COVID y fuimos testigos de las medidas que a nivel mundial se implementaron y de la crisis también que ésta provocó en gran parte de la población, y me refiero a lo psicológico, emocional y espiritual; otras crisis son la guerra de Rusia contra Ucrania y la guerra de Israel con Palestina. Pues ahora la humanidad está viviendo otra crisis, una crisis de guerra en donde los ataques son con armas de fuego, cohetes, drones, aviones de guerra, bombas, etc. No voy tampoco a hacer un análisis de esta guerra (porque no soy experto en el tema), si es justificada o no. Hay muchos expertos que han venido dando sus opiniones al respecto de la misma.

  Volviendo al tema de este artículo, pues nuestro presidente dirigió su mensaje a la nación donde señaló parte de los efectos, sobre todo negativos que está provocando esta guerra en Medio Oriente, y cómo ya está afectando a nuestro país, concretamente en lo referente a la economía.

  En las dos últimas semanas, hemos experimentado un aumento muy significativo en el precio de los combustibles y las reacciones en contra no se han hecho esperar. Este aumento tiene un efecto en los precios de los alimentos, la energía eléctrica, el transporte, etc. Es decir, todo sube. El presidente señaló que el gobierno dispone de unos fondos para ayudar a paliar algunos efectos de estos aumentos. Dijo que el costo del gas licuado se congelará para ayudar a que ese combustible no golpeé fuertemente a los más necesitados. Por otro lado, hizo la salvedad o la advertencia de que las cosas subirán y que debemos estar preparados para ello; también motivó para que retome el trabajo en modo remoto.

  Cabe destacar de que, como sociedad debemos ser conscientes de que esta guerra y las consecuencias de estos costos no se podrán evitar. Esto nos lleva a que debemos de tomar más conciencia de la realidad y de qué acciones debemos asumir para que estos aumentos afecten lo menos posible a nuestros bolsillos.

  El presidente, en su mensaje, hizo un llamado a la sociedad al sacrificio. Pero, las preguntas son: ¿Sacrificio de quién o para quién? ¿Sacrificio del pueblo llano nada más? O ¿Sacrificio de todos en general: ¿pueblo llano, empresariado y autoridades? El presidente no hizo mención, ni siquiera por error, sobre los sacrificios que asumirá el gobierno central. Hubiese sido muy bueno que hubiera planteado en su mensaje qué sacrificios asumiría el gobierno que preside; hubiese sido una buena señal para la población y, a lo mejor hubiera tenido más impacto su mensaje, porque en momentos de crisis, enviar estas señales es clave para una sociedad que está algo nerviosa y alterada por esta crisis, sobre todo económica y también generaría cierta confianza.

  Debemos de tener en cuenta de que, nuestra sociedad dominicana no destaca sobre todo por ser una sociedad que asume sacrificios ni austeridad. Una de nuestras características sociales es desgraciadamente el despilfarro, el derroche. Muchas veces cuando se nos pide sacrificio y austeridad, sólo se le pide a los de abajo, pero a los de arriba, a las autoridades y la clase empresarial, se les deja vía libre. Tenemos una clase política que goza y disfruta de acceder a sus bonos de combustible ilimitado para consumirlos en sus vehículos de alta gama o de alto consumo; también gozan de sus exoneraciones para vehículos; los incentivos, subvenciones y exoneraciones empresariales que representan una fuerte suma de millones de pesos que el gobierno deja de percibir; viáticos para viajes, comidas en restaurantes caros y el gasto excesivo en publicidad, etc.

  Pues, el pueblo llano, - el de a pie -, siempre es el más sacrificado. El llamado al sacrificio y a la austeridad debe llegar también a las autoridades y la clase empresarial. Todos debemos asumir sacrificios. Al pueblo llano, a los de abajo, a lo mejor esta crisis económica debería llevarnos a utilizar el transporte público masivo para ir a algunos lugares; también inducirnos a utilizar más los taxis para economizar gastos de combustible particular; evitar comprar de algunas cosas o productos que no son necesarios, como las compras compulsivas por internet, etc. Estas acciones no serían permanentes, sino por un tiempo limitado hasta que la crisis bélica del Medio Oriente dé señales de terminar. Y que quede claro: con esto dicho no estoy diciendo ni insinuando que nos quedemos encerrados en nuestras casas, como en la pandemia.

  Estos tiempos, incluso, se puede decir que son proféticos. Ya en la palabra de Dios estas crisis están anunciadas; así como en las apariciones marianas. La humanidad sigue caminando como si nada; como si todas estas crisis fueran normales, de la vida cotidiana. Es una espiral de violencia que no termina y traen sus consecuencias para toda la humanidad. Estamos transitando en estos momentos por cañadas oscuras; estamos transitando por nuestro valle de lágrimas; no hay lugar ni espacio para el dialogo entre las partes involucradas. Esto es una lucha de poderes, hegemonía y, sobre todo, económica. Toda guerra es fundamentalmente por intereses económicos. Son las grandes potencias repartiéndose el “pastel” del mundo.

  Pues asumamos todos acciones preventivas ante la crisis mundial actual. Asumamos sacrificios todos en estos momentos. Nos abemos a ciencia cierta cuándo esta guerra terminará. No le pidamos a los demás, lo que nosotros no estamos dispuestos a poner en práctica. Como dijo el presidente en su mensaje, vamos a actuar con conciencia y eficiencia. Lo único que le falto añadir fue la palabra TODOS.

 Dios les bendiga.

martes, 17 de marzo de 2026

Luchemos contra la violencia para lograr una convivencia civilizada

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  Hace unos días atrás sucedió un hecho lamentable que ha consternado e indignado a la sociedad dominicana por el hecho en sí y uno de los actores principales del mismo por las actitudes que asumió. Me refiero al hecho lamentable del altercado ocurrido en el parqueo del aeropuerto internacional del Cibao en la provincia de Santiago de los Caballeros.

  Según lo narrado y visto en el video subido a las redes sociales por la protagonista del hecho, la joven llegó al aeropuerto antes mencionado y estacionó su vehículo en una zona restringida o prohibida porque iba a buscar a un familiar que llegaba del extranjero. Cuando regresó a su vehículo se encontró con la situación de que la autoridad de tránsito, - los agentes -, le habían colocado al vehículo un candado o cepo por haberlo estacionado en dicha zona restringida. Pues la joven se indignó por la acción de los agentes y comenzó a grabar un video con su celular donde deja claro su indignación e incomodidad y dirigiéndose a los agentes con palabras soeces, vulgares, plebes e irrespetuosas, arremete contra los agentes reclamando a lo que ella no tiene derecho. Es decir, reclamando una supuesta injustica y abuso por parte de los agentes al proceder a impedir que el vehículo fuera movido. Esta joven alega en el video que ella solo duro un minuto dentro del aeropuerto y que no había, - según su parecer -, justificación para la acción de los agentes. La situación se fue caldeando más y más y después llegaron al lugar de fiscalización para proceder a pagar la multa y una vez en el lugar, la joven, acompañada por otros familiares y amigos, se abalanza sobre el agente de la digeset que le impuso la sanción igualmente profiriendo improperios y la misma falta de respeto. Pero, esto no quedó ahí, sino que esta joven agredió físicamente con un bisturí al agente cortándolo en la cara y provocándole una herida que le fue suturada con unos diez o doce puntos. El agente, con su arma de reglamento, le golpeó en la frente y le abrió una herida. Los familiares y amigos que allí estaban también participaron en la trifulca. Cabe señalar que, en otros países, como los Estados Unidos de América, por ejemplo, esta joven hubiera sido sujeto con lo que se llama “fuerza letal”.

  Pues este fue el hecho, según lo narrado y visto en los videos subidos a las redes sociales, sobre todo, por la misma joven involucrada.

  Ahora vamos por partes. Tenemos que saber que en los países existen lo que se llaman zonas o áreas de máxima seguridad. Y los aeropuertos, en todos los países, son zonas de máxima seguridad por lo implican esos espacios para el desarrollo de las actividades de transporte, comercio y asistencia de personas. Esas zonas se extienden también a lo que es el perímetro, - calles y avenidas -, alrededor de los aeropuertos. Las zonas de restricción están bien señaladas para que nadie alegue ignorancia. A nadie se les está permitido estacionarse en las calles de acceso a los aeropuertos donde entran y salen las personas. Sólo se permite dejar o recoger personas con sus equipajes e inmediatamente ir a los parqueos a estacionar el vehículo.

  Se entiende que no se permita estacionar ningún vehículo particular, - excepto los de emergencia -, porque puede darse lo que se llama un atentado con un vehículo que esté, por ejemplo, equipado con explosivo u otras cosas peligrosas. Además, imaginemos que se pudieran estacionar vehículos en esos lugares, pues sería un inmenso caos que se armaría y, si sucediera una emergencia, no habría chance para que se pudiera ejecutar alguna acción que amerite una intervención rápida de prevención o emergencia.

Con este caso citado, los ciudadanos debemos saber y ser conscientes a estas alturas que, tenemos que cumplir y obedecer las leyes, normas y reglas de la convivencia social. Cuando alguien viola la ley debe ser aplicada la sanción debida. Lamentablemente, es característico de nuestra sociedad dominicana el que mucha gente no obedezca las leyes y, cuando es sancionado, pues la reacción es de violencia hacia la autoridad o entre los mismos ciudadanos civiles.

  En el caso de esta joven, desde el principio hasta el final, ella tuvo la culpa de lo sucedido, puesto que, ella no debió estacionar su vehículo en un lugar prohibido, sin importar el tiempo que durara en buscar a su familiar. Los agentes cumplieron con su deber de aplicar la sanción debida sin miramiento: se cometió una violación a la ley y ellos actuaron en consecuencia. Ante la actitud agresiva, - de palabras y acción de la joven -, los agentes mantuvieron una actitud correcta de no responder igual ni agresivamente hasta el momento en que ocurrió la agresión física de la joven. Lo único que ella tenía que hacer era haber reconocido su falta e ir a pagar la multa en cuestión para recuperar su vehículo. Pero no fue lo que hizo.

  Se sabe ya que la joven ha pedido perdón público a la sociedad y a los agentes del orden. Pero, tengamos en cuenta esto. Pedir perdón y otorgarlo es parte ya de la justicia. Pero esto no exenta de la acción de la justicia en los tribunales. Esta joven tiene que pagar el mal cometido de la agresión física al agente de tránsito. Debe ser sancionada por la agresión de intento de homicidio. Por otro lado, se ha oído que los padres de la joven han pedido o están accionando para que su hija sea exonerada de todo cargo y regrese a su casa como si nada hubiera pasado. Esto no puede suceder. Estos padres, más bien, lo que deben es permitir que su hija recapacite y entienda que ese tipo de conducta es incorrecta y conlleva sanciones en la justicia.

  Los excesos y los abusos, tanto de la autoridad como de los civiles, deben de ser castigados de manera ejemplar y justa para que este tipo de e conducta no sigan cometiéndose sin ningún tipo de consecuencia. Cuando la autoridad abusa del poder debe ser sancionada como estipula la justicia. Pues así mismo debe ser con los ciudadanos civiles.

  A raíz de este suceso lamentable, vuelve otra vez a salir a la palestra pública el debate sobre la situación del tránsito y el comportamiento de los conductores en nuestro país. Sabemos que nuestras calles son un pandemonio: por un lado, la autoridad no cumple con la aplicación de la ley como es debido; en muchos casos aplica la ley medalaganariamente, de manera selectiva, injusta, de momento, como parche; a veces da el mensaje de que tiene miedo de aplicar la ley a ciertos grupos y esto da pie a que éstos hagan lo que quieran. Así no progresamos, porque, cuando la ciudadanía ve estas acciones por parte de la autoridad, lo que sucede es que se aprovechan para hacer y deshacer en el tránsito. En otras ocasiones, es la misma autoridad que viola la ley de tránsito sin justificación alguna; cuantas veces vemos a muchos policías y militares circulando en las calles en sus motores, sin casco protector, sin placa, por los elevados y túneles, violando la luz roja de los semáforos, y nada pasa.

  Es tiempo ya de que la ley de tránsito de la República Dominicana sea reformada completamente. Se siguen poniendo parches y eso sólo dura un par de días porque la autoridad se cansa y la ciudadanía lo sabe. Esa reforma de la ley de tránsito tiene que establecer lo que yo llamo “medidas disuasivas”, para disuadir al conductor de que no viole la ley de tránsito y, si lo hace, será aplicada una sanción ejemplar.

  Pues, sin pretender ser un analista a profundidad de estos casos, más bien quise dejar mi opinión de lo que creo debe de ser la acción común de los ciudadanos frente a la autoridad, y de que debemos tomar conciencia de que tenemos que ir cambiando esa actitud de enfrentar a la autoridad porque nos da la gana, aun sin tener razón; no vamos a avanzar como una sociedad de verdadero derecho y sana convivencia. Hace mucho tiempo que nuestra sociedad viene caminando en un conato de violencia irracional motivado por muchas cosas que las personas están viviendo en su vida cotidiana. Pero, eso no es justificante para que vivamos en un constante enfrentamiento contra la autoridad y entre los mismos ciudadanos. Esto toma los ribetes a veces de que también es un problema de mal o enfermedad social que nos destruye como sociedad. Nos lleva a vivir como si fuéramos animales en la selva.

  Debemos recuperar, formarnos y fomentar permanentemente la actitud del diálogo, de la comunicación, de la convivencia, la educación, la amabilidad, la cortesía. Reconocer los fallos propios y aceptar las correcciones y, a veces, las sanciones que esto acarrea. Todos, - autoridades y ciudadanos comunes -, debemos asumir las acciones que nos corresponden para que la convivencia social sea lo que debe de ser. No pretendemos ser una sociedad perfecta, pero sí una sociedad donde nos guiamos por el respeto, el derecho y la auténtica justicia.

  La violencia no sólo es característica de nuestra sociedad. Es un problema de la humanidad, y desde tiempos bíblicos. La violencia es un cáncer social.

  Debemos recuperar los valores imprescindibles para una convivencia civilizada. Como sociedad, no podemos jamás acostumbramos a la violencia en ninguna de sus manifestaciones. El aprendizaje de la conduta empieza en los hogares, en las familias. Hay que seguir insistiendo en el fortalecimiento de los programas educativos.

 

Dios les bendiga.   

jueves, 26 de febrero de 2026

Independencia Nacional: Seamos una Nación Fuerte y Santa

 

Por P. Robert A. Brisman P.

 

  Estamos en las vísperas de celebrar un aniversario más de nuestra Independencia: 182 años exactamente. Al llegar a esta fecha no podemos dejar de mirar hacia atrás y ver el camino que hemos recorrido como nación libre, soberana e independiente; para seguir construyendo el presente con intención de forjar una nación edificada en la justicia y mirar al futuro para dejar a las venideras generaciones un país edificado en los valores y principios que dan vida y prosperidad.

  Debemos seguir construyendo el país que nuestros independentistas quisieron. La nación dominicana ha enfrentado muchas crisis en su pasado y presente, y de todas ha sabido salir adelante, no sin experimentar dolor y sufrimiento. Toda liberación política, económica, social, cultural y espiritual es un proceso de desarrollo interna y externa de toda sociedad y su gente. Es una lucha constante contra toda esclavitud de alma y cuerpo, como son la ignorancia, la miseria, el temor, el vicio y desde luego el pecado. Podemos afirmar que, el proceso de independencia y libertad de nuestra nación dominicana no ha terminado. Es una independencia y libertad que se vienen construyendo, edificando. Este proceso nos recuerda la enseñanza de Jesús: “El que escucha mis palabras y las pone práctica…edifica su casa sobre roca firme”. Esto es lo que viene sucediendo con nuestra nación. Pero esa edificación debe contar con cada dominicano y dominicana de buen corazón para que esta obra de Dios sea una realidad.

  La práctica de la libertad exige compromiso con la Patria. Nos debe de llevar a la vivencia de valores como son: la verdad, el amor, el respeto mutuo, el trabajo, la honradez, la caridad, la solidaridad, la fraternidad, la valentía, la constancia, etc., valores que deben ser inculcados desde la niñez. Estos valores no son solamente para ser contemplados, sino para ser vividos en nuestro diario comportamiento.

  Hay una enfermedad moral que abunda en la historia humana y de la cual nuestra nación dominicana no escapa, y es la traición. Tenemos traidores que han abierto las puertas de nuestra nación a nuestros enemigos, apostando por el caos, el desorden y el incumplimiento de nuestras leyes. Cuando Duarte fundó la Trinitaria y, consciente de este mal moral, la constituyó como organización dotada de un mecanismo protector, por eso la fuerza vindicativa del juramento trinitario: “Si tal hago, Dios me proteja, y de no ser así, que me lo tome en cuenta; y mis consorcios castiguen el perjurio y la traición si los vendo”.

  En el libro del profeta Joel 2,17, leemos: “Perdona a tu pueblo, Señor”.  Como nación que ha sido fundada en los valores y principio cristianos, le hemos fallado a Dios, lo hemos traicionado. Hemos desviado, - como hizo el rey Salomón -, nuestros corazones del camino de Dios: “Se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, diciéndole que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. Por haberte portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo” (1Re 11,9-11).

  Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, pero con tristeza que, nuestra nación dominicana vive una especie de posesión demoníaca. En la Biblia, la serpiente es un símbolo de la oscuridad, del reino satánico o demoníaco. En gran parte, la sociedad dominicana ha cerrado su corazón a Dios y se ha rendido a los dioses, se ha fabricado sus propios ídolos. Hay una especie de persecución contra Cristo y sus seguidores que buscan procurar el fin de la fe en Jesús y la exterminación de los suyos.

  Como nación, le hemos abierto las puertas a los espíritus demoníacos al apartarnos de Dios, de su palabra, de Jesús. ¿Qué buscan estos ídolos espirituales? Ejercer su dominio sobre nuestra nación. Los valores y principios cristianos que han forjado nuestra nación dominicana están siendo sustituidos o reemplazados por principios idólatras, como la imposición de políticas progresistas globalistas auspiciadas por organismos internacionales mediante el chantaje económico; la ideología de género, con el aborto y simulaciones matrimoniales de uniones homosexuales en la clase alta, para ir influenciando y mentalizando a la población a que asumamos una conducta que va en contra de nuestros valores y principios culturales y familiares, como algo normal; otro ídolo es el multiculturalismo, haciéndonos creer que, porque dos naciones compartimos una isla somos lo mismo; así quieren arruinar nuestro país como han hecho con otros. Los dominicanos somos los únicos que debemos decidir de manera soberana quién entra y quién no a nuestro país, y bajo qué condiciones, porque la migración, primeramente es un tema de política migratoria de los estados soberanos antes que un asunto de caridad y compasión, y porque una migración masiva y descontrolada, no es beneficiosa ni es signo de progreso ni de desarrollo; otros ídolos son la limitación de la libertad de expresión que se quiere legalizar; la imposición de derechos humanos sin fundamentos que se multiplican absurdamente hasta significar cualquier cosa; la manipulación mediática, la difamación y la vulgaridad en los medios y redes sociales de comunicación; la corrupción, la violación y profanación de nuestros símbolos patrios, etc. Nuestra cultura e identidad dominicana están sufriendo una especie de ataque constante que buscan su paganización. Necesitamos y debemos exigir de nuestras autoridades que cumplan y hagan cumplir la ley con determinación, sin abusos, sin privilegios, sin distinción; que entendamos todos, - autoridad y ciudadanos -, que la aplicación de la ley no se dialoga; que no expriman a los ciudadanos; que protejan sus derechos; que nos concienticen sobre nuestros deberes; que fortalezcan nuestras instituciones. Que, el tan cacareado crecimiento económico se traduzca en un verdadero desarrollo y bienestar social.

  Como nación fundada en los valores y principios cristianos, hemos de reconocer que, con el paso del tiempo nos hemos ido alejando de la palabra de Dios, de sus leyes y de sus caminos. George Washington, después de su toma de posesión, dirigió al pueblo estadounidense unas palabras proféticas y que nosotros podemos hacer nuestras: “Si Estados Unidos alguna vez se apartaba de Dios y de sus leyes eternas, sus bendiciones serían eliminadas”.

  Pero no todo está perdido. Todavía tenemos tiempo de volver nuestros pasos a Dios. Por eso, el salmista nos dice: “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad” (Slm 33,12). Tenemos que arrodillarnos, no ante los ídolos que son seres de polvo que no pueden salvar; sino arrodillarnos ante Dios, eso nos engrandece como nación libre y soberana. No vendamos nuestra alma, ni nuestra identidad por un plato de lentejas. Necesitamos fronteras seguras y bien vigiladas. Las fronteras abiertas no traen ningún beneficio, ni progreso, ni desarrollo a los pueblos. Todo lo contrario: traen desorden, pobreza, caos, violencia. No permitamos que vengan de fuera a dictarnos e imponernos lo que tenemos que hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Luchemos, como nación, por ser un bastión, un muro de contención ante estas agendas globalistas y genocidas, destructoras de las soberanías de los estados. Para ser un país que progresa no tenemos que renunciar a nuestros valores y principios. Seamos arquitectos de nuestro propio destino. Busquemos juntos caminos para vivir en paz en medio de este caos que vivimos. No permitamos que la soberbia sea la que nos marque el camino a seguir. Estamos frente a una guerra espiritual en nuestra nación: el vudú, el gaga, la brujería, el islam han hecho su entrada en nuestra casa porque le hemos abierto las puertas y hemos dejado que avancen porque hemos entendido mal la libertad de culto y libre asociación.

  El Dios en el que nosotros creemos, nos dice en el libro del Deuteronomio (30,15-18): “Hoy pongo ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que yo te ordeno hoy, amando al Señor, tu Dios, marchando por sus caminos y guardando sus mandamientos, leyes y normas, entonces vivirás y te multiplicarás: el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra que vas a tomar en posesión”.   Queridos hermanos, no cortemos nuestras raíces cristianas, porque si lo hiciéramos, a partir de ese día empezaremos a morir. Venzamos, con la gracia de Dios, nuestros pecados sociales de idolatría, de corrupción, de vulgaridad, de injusticia…porque Dios es compasivo y misericordioso, y quiere hacer de nosotros una nación fuerte y santa. Que nuestra Madre del cielo nos acompañe y que nos ayude a reconciliarnos con Dios, nuestro Creador y Padre.

jueves, 12 de febrero de 2026

El amigo fiel es refugio seguro

 

En el libro del Eclesiástico 6,14-16, se nos dice que “un amigo fiel es protección poderosa, quien lo encuentra, halla un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, es de incalculable valor. Un amigo fiel es medicina que salva, lo encontrarán los que temen al Señor”.

  Una amistad buena, sincera y duradera se fundamenta en la misma palabra de Dios, en la fe en él, en su gracia. Fue el mismo Señor Jesucristo que dijo “a ustedes ya no los llamo siervos, sino amigos; porque el siervo no sabe lo que hace su señor” (Jn 15,14-15); y también dijo “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”. Vemos aquí que el mismo Cristo, el Maestro, condicionó su amistad al cumplimiento fiel de su palabra, de su enseñanza; y por eso también dijo que todo el que enseñe a los demás a cumplir la más leve palabra del mensaje, será el más grande en el Reino de los cielos.

  Jesús quiso unirnos a su persona en su misión evangelizadora concediéndonos su amistad sincera. Les prometió a sus discípulos y, en ellos a nosotros, que nunca nos dejaría solos; como un fiel amigo estaría siempre con nosotros, a nuestro lado dándonos la fuerza y el valor que necesitaríamos para llevar a cabo la misión evangelizadora encomendada por él. Su amor y su amistad son nuestros compañeros en el camino misionero y nos guía en el camino de ser sus verdaderos y fieles testigos; nos hizo testigos de su amor, su amistad, su alegría y su bienaventuranza.

  Jesús llama amigos íntimos a quienes le siguen en fidelidad; nos ha invitado a participar de sus alegrías, en el banquete nupcial, que es imagen del banquete del Reino de los cielos. Jesús nos enseñó que quienes creen y siguen sus enseñanzas en fidelidad, ocuparían un lugar de predilección en su corazón. Con su gesto de amistad nos enseña a acoger a todos sin distinción; a no ser solamente amigo de los amigos, sino también de aquellos que hasta nos ven como sus enemigos. Recordemos que Jesús lloró por la muerte de su amigo Lázaro, ante la muerte de una persona amada. Como cristianos debemos estar siempre abiertos a los demás. Debemos también seguir aprendiendo y profundizando en la amistad verdadera y saber comunicar el amor de Dios que llevamos en el corazón.

  San Ambrosio dijo: “Si descubres algún defecto en el amigo corrígele en secreto. Las correcciones hacen bien y son de más provecho que una amistad muda”. La amistad sincera requiere que ayudemos al amigo a ser más perfecto, una amistad perseverante; y nuevamente el libro del Eclesiástico 22,31 nos dice que “no debemos avergonzarnos de defender al amigo”. No abandonarlo en el momento de las necesidades, no negarle nuestro afecto, mantener nuestra lealtad. Y es que, en la adversidad se prueban los amigos verdaderos, pues en la prosperidad todos parecen fieles (san Ambrosio).

  La caridad sobrenatural fortalece y enriquece la amistad. San Agustín dijo que “la verdadera amistad no se mide por intereses temporales, sino que se bebe por amor gratuito”. Y es que este amor gratuito viene del mismo Dios, de su amor gratuito, deseando su bienestar y su alegría. Y no olvidemos, a ejemplo del mismo Cristo, que el extremo del verdadero amor es aquel que está dispuesto a dar la vida por sus amigos. Cristo fue fiel a su amistad por nosotros hasta el extremo y nos enseña así a ser amigos de los amigos. 

  Pues queridos hermanos, celebremos la verdadera amistad y el amor sincero hoy y siempre. No vivamos nada más el aspecto comercial y banal de estos dones de Dios a nosotros. Sigamos pidiendo a nuestro Dios y Señor, que nos siga llenando de su gracia para fortalecer nuestra amistad que se fundamenta en su amor gratuito para una esperanza viva.

viernes, 8 de agosto de 2025

Nuestra Batalla Espiritual

 

El apóstol san Pablo, en sus cartas a los Efesios y segunda a los Corintios, nos habla de la batalla espiritual que está presente en nuestro caminar de fe. Nos advierte el apóstol que nuestra lucha no es contra la carne o la sangre, sino contra los principados, las potestades y las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires.

  Pues si es una batalla espiritual la que libramos de manera permanente, esta se da entre dos poderes espirituales: el poder espiritual del bien, representado por Jesús; y el poder espiritual del mal, representado por satanás. El terreno donde esta batalla se lleva a cabo, principalmente, es en el interior del hombre. Es decir, en su mente y su corazón. Pero, la postura del hombre ante esta batalla interior no es pacífica, sino activa. No se trata de que el hombre se haga el desentendido e indiferente con lo que sucede en su interior, sino que asuma una actitud activa para que, con la gracia de Dios, asuma la parte que le corresponde y así poder inclinar la balanza para el lado de Dios, y si no lo hace, pues la otra opción que le queda es la inclinación de la balanza para el lado de satanás.

  ¿Qué significa que esta batalla espiritual entre el bien y el mal, entre Cristo y satanás, se dé en el interior del hombre? En el libro del Génesis, en el segundo relato de la creación, el Señor dice que está cansado de la maldad del hombre porque ha visto que sus pensamientos son perversos y su corazón está inclinado al mal desde su juventud. Las acciones del hombre, - buenas o malas -, son consecuencia de los pensamientos y sentimientos que albergamos en nuestro interior. De ahí, pasan a nuestro exterior, a nuestras instituciones. Jesús dijo que, no es lo que entra al hombre lo que hace impuro, sino lo que sale de su boca. Pues esa lucha se libra en la mente y el corazón del hombre. O sea, es la constante lucha entre los pensamientos y sentimientos de Dios, sembrados en el interior del hombre; y los pensamientos y sentimientos, que satanás quiere sembrar al mismo tiempo en el corazón del hombre y que son contrarios a los de Dios.

  Por esto es por lo que el mismo Cristo inicia su predicación de la buena noticia invitando a la conversión. Pero, la conversión no es externa, sino más bien interna. Es conversión completa de la mente y el corazón del hombre. Que nos esforcemos todos en poner en práctica los pensamientos y sentimientos de Dios. La conversión no se da de afuera hacia dentro, sino al revés: de adentro hacia fuera. La conversión no tiene que ver con un cambio de iglesia. La conversión es un camino que tenemos que recorrer; un proceso personal y espiritual de cambio interior que termina con la muerte a este mundo.

  El pasaje del evangelio donde Jesús increpa al apóstol Pedro señalándole como satanás, no hay que entenderlo como si fuera que el Maestro lo llamara como tal. Sino más bien, fue que Jesús vio en la persona del apóstol el accionar de satanás al utilizarlo a él, - poniendo en su mente pensamientos contrarios a los de Dios -, para hacerlo desviar de su propósito evangelizador. Esto, de hecho, fue también una de las tantas tentaciones que Jesús tuvo que enfrentar en su ministerio evangelizador.

  Pues a nosotros también nos sucede igual. Si nos descuidamos en no poner en práctica la gracia de Dios que nos ha dado, corremos el riesgo de permitir que sea satanás el que domine en nuestro interior, sembrando pensamientos y sentimientos contarios a los de Dios. No tiremos jamás la toalla en nuestro caminar de fe y eclesial, poque esto es lo que quiere satanás. Recordemos que Cristo dijo que él venció al mundo y que nosotros también lo podremos vencer, pero con la única condición de que tenemos que ir hacia él, porque sin él, nada podremos hacer.

viernes, 4 de julio de 2025

¿Honramos a Dios con los labios o con el corazón?

 Por P. Robert A. Brisman P.

En el libro del profeta Isaías 29,13, leemos lo que se puede interpretar como una queja o lamento del Señor hacia el pueblo elegido: “El Señor ha dicho: puesto que este pueblo se me acerca con la boca, y me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de Mí…” Vemos que el Señor, a través del profeta, le expresa su descontento al ver que el pueblo se dedica a practicar una religión solamente de los labios hacia fuera. Es una religión que no conlleva una transformación interior; que se basa en un puro cumplimiento de preceptos y rituales sin consecuencia para la transformación del corazón; que no busca la conversión.

  Jesucristo, en el mensaje del evangelio, una de las observaciones y preocupaciones que hizo a sus oyentes y seguidores, fue precisamente la advertencia de que no se conformaran con practicar una religión basada sólo en un puro cumplimiento de normas y ritos externos, que no buscaban la transformación del corazón. En el evangelio de san Marcos 7,1-13, nos presenta una controversia entre Jesús y los fariseos, donde éstos le reprochan el que sus discípulos comen con las manos impuras, es decir, sin lavárselas. Y Jesús les responde diciéndoles que ellos les dan más importancia a los preceptos humanos que a los mandatos divinos. Y les cita al mismo tiempo el texto del profeta Isaías citado más arriba.

  En esta controversia, Jesús hace la advertencia a los fariseos de las consecuencias de la práctica puramente legal de la religión. Aquí Jesús no critica ni descalifica la religión per se, sino más bien que hace la advertencia del sinsentido que tiene practicar una religión basada en un puro cumplimiento de normas y ritualista, pero que no busca la conversión del corazón. Dice el Señor que lo que hace impuro al hombre no es lo que entra a él de fuera, sino lo que sale de su boca, porque lo que habla viene del corazón. Jesús hace la crítica con un sentido evangelizador. No ataca a las personas, sino las actitudes negativas e hirientes en las que las personas pueden caer, creyendo al mismo tiempo que cumplen con la voluntad de Dios.

  La religión es necesaria. De hecho, Jesús no la abolió ni tampoco dio pie para que cada uno siguiera o hiciera su religión como se le antoje o mejor entienda o a la carta. Jesús era un fiel cumplidor de los preceptos religiosos de su tiempo, pero la practicó en su real y verdadero sentido. En esto también fue Maestro.

  La palabra fariseo quiere decir “separado”. Una cosa son los fariseos, es decir, las personas; y otra cosa es el fariseísmo, es decir, las actitudes de las personas. Jesús y el evangelio no atacan a las personas, sino las actitudes de las personas. Son nuestras malas actitudes o acciones que van en contra de la voluntad de Dios, las que tenemos que cambiar de acuerdo con su palabra. Una cosa es el pecador y otra cosa es el pecado. Dios ama al pecador, pero rechaza el pecado; Jesús vino a salvar al pecador del pecado. El pecado mata el alma, la condena eternamente.

  Esto tiene relación con la conversión. Los fariseos querían y buscaban la transformación fuera de ellos. Pero se olvidaban de que esa transformación hay que buscarla y encontrarla dentro, en el corazón, ya que, es el lugar donde el Padre y el Hijo quieren habitar: “Mira que estoy a la puerta, tocando, si me abres, mi Padre y Yo vendremos y haremos en ti nuestra morada”.

  El fariseísmo, que también se entiende como “hipocresía”, sigue estando presente entre nosotros en la actualidad. Y son de las actitudes que tenemos que seguir combatiendo para que, con la gracia de Dios, podamos vencerla y transformar nuestro corazón y nuestra mente, con su amor misericordioso. Tenemos que aprender a practicar una religión verdadera y esta es la que nos ayuda a transformar el corazón y la mente. Practicar una vida de fe y espiritualidad que iluminen y limpien nuestro corazón y que nos conduzca siempre en un continuo camino de conversión de mente y corazón, para tener los sentimientos y pensamientos de Cristo.


miércoles, 14 de mayo de 2025

Papa León XIV a los periodistas: informar la verdad y custodiar la libertad de expresión y prensa.

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  El pasado lunes, el santo padre León XIV tuvo su encuentro con la prensa en el aula magna San Pablo del Vaticano. Fue su primer discurso a los medios de comunicación que estuvieron, desde días anteriores cubriendo todo lo concerniente al Cónclave, donde fue elegido como Sumo Pontífice.

  Desde su entrada al aula magna, fue recibido de pie y con un fuerte y largo aplauso de los presentes. Inmediatamente terminado el aplauso, continuó con sus palabras al auditorio.

  Comenzó su alocución citando las palabras del señor en su discurso de las bienaventuranzas o sermón de la montaña, cuando proclamó “bienaventurados los que trabajan por la paz” (Mt 5,9). Vemos aquí, una vez más lo que ya habíamos señalado de este Pontífice, el cuál podría ser la identidad de este pontificado que inicia. Llamó nuevamente a la paz. Este será el Papa de la paz. Relató la labor que vienen haciendo gran parte de los periodistas a este respecto y las consecuencias que esto les ha traído: muchos han sido encarcelados y otros asesinados.

  Motivó a que el periodismo se realice con un sentido de búsqueda de la paz. La paz es una realidad que todos queremos y nos corresponde a todos buscarla, fomentarla, proponerla y defenderla. La paz es un compromiso universal, de todos y para todos. “Hacerlo así es propiciar un periodismo y una comunicación diferente”. Que no sea un periodismo manipulador, que no use palabras agresivas; que sea un periodismo que busque la verdad del amor.

  Recordó el Santo Padre que la paz comienza por cada uno de nosotros. Por esto, la paz que el señor nos da es un don, un regalo. Es la paz que nace y transforma nuestro interior, nuestro corazón, y de ahí, pasa a nuestras actividades, a nuestras instituciones.

  El Santo Padre volvió a insistir en el fin de la guerra: “Decir no a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra".

  Como pastor universal de la Iglesia, resaltó una vez más la solidaridad de la Iglesia con los periodistas, sobre todo aquellos que han sido encarcelados por informar la verdad. Pero esta solidaridad está fundamentada en el diálogo sincero, honesto y verdadero. Y, al mismo tiempo, pidió, - como un grito -, su inmediata liberación. Así la Iglesia se mantiene en la "defensa y promoción de la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres". Este pensamiento viene muy bien ante esta ola de manipulación y engaño que arropa a la humanidad en estos tiempos. La mentira disfrazada de verdad. Un mundo en el que, intencionalmente, nos ocultan la verdad y nos cuentan la mentira.

  Otro punto importante en su alocución a los periodistas fue su posición en cuanto a "la defensa y promoción de la libertad de expresión y prensa". Esto es importante ya que, envía una señal clara de que, en este sucesor del apóstol San Pedro, la prensa y los periodistas tendrán a un defensor y aliado. También estas palabras del Santo Padre nos caen como anillo al dedo en momentos en que se viene imponiendo en muchos países, - como en nuestra República Dominicana, - y que los medios locales no han resaltado -, con el proyecto de ley, sin consenso, para regular los medios de comunicación, sobre todo las redes sociales -, la coacción a este derecho constitucional de los pueblos. Se viene imponiendo la llamada "ley mordaza" para controlar las opiniones, sobre todo en las redes sociales.

  Y es que una prensa matrimoniada con el poder político se convierte en una especie de prostituta de ese poder. Deja de ser y ejercer el llamado "cuarto poder", para promocionar solo imágenes que no son más que ilusiones mediáticas. De hecho, desde el anuncio de su elección al pontificado, muchos y grandes medios periodísticos se han cebado contra el Santo Padre acusándolo y señalándolo con falsedades. No le han permitido ni siquiera que inicie bien su pontificado porque quieren ya predisponerlo ante los cristianos. Como ejemplo de esto, sucedió el que se le haya señalado, cuando estaba saludando a los presentes, el que evadió, según los medios, saludar a unas personas de la comunidad LGTBIQ. Pero se nota de que fue manipulada esa acción.

  Por otro lado, llamó a los periodistas a enfrentar uno de los desafíos más importantes para promover una comunicación capaz de sacarnos de la Torre de Babel, en la que a veces nos encontramos. Es decir, una comunicación de confusión del lenguaje sin amor, a menudo ideológico o partidista.

  El Santo Padre León XIV compartió otras ideas con los periodistas allí reunidos. Pero, nos quedamos con estas que hemos compartido ya que, nos siguen dando señales claras de la línea de su pontificado. Seguimos esperando la misa del próximo domingo 18, donde dará inicio formal a su pontificado y esperaremos con ansias su homilía. Lo que sí es cierto es que este Pontífice está hablando de una manera clara y sin ambigüedades. Pedimos a Dios que lo siga iluminando y que la intercesión de nuestra Madre del cielo, lo proteja.

domingo, 11 de mayo de 2025

Interpretando los gestos y palabras del Papa León XIV en su primer mensaje a la Iglesia y el mundo.

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  Queridos hermanos, seguimos llenos de gozo y felicidad por el nuevo Pontífice que el Señor Jesús, por inspiración del Espíritu Santo, nos ha dado a su Iglesia. Podemos decir de manera jocosa que, estamos en nuestra luna de miel. Siguen siendo días de expectativas, incertidumbres, especulaciones, acusaciones, señalamientos, juicios, etc., con respecto a la persona del recién electo sucesor del apóstol san Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. Los comentarios no han cesado y se sigue diciendo de todo sobre este sucesor 267 del primero de los apóstoles. Una vez más recordamos que debemos tener mucho cuidado con esos comentarios, porque muchos de ellos, - quizá la mayoría -, son malintencionados. Los enemigos de la Iglesia de Cristo y del cristianismo no han perdido tiempo para enfilar sus cañones y reiniciar el ataque. Podemos decir que tuvieron unos días de tregua esperando a ver lo que sucediera o saliera del recién concluido Cónclave para la elección del Romano Pontífice. Lo cierto es que con el elegido al ministerio petrino, se provocó mucha desilusión y frustración con los pronósticos que los medios, - sobre todo seculares -, hicieron de los llamados “papables”. Se cumplió, una vez más el dicho: “el que entró papa salió cardenal, y el que entró cardenal, salió papa”.

  Pero, a parte de lo anterior mencionado, quiero enfocarme en hacer algunos señalamientos acerca de por dónde creo que el Papa León XIV llevará su ministerio petrino y que se traduce en el camino por dónde llevará a la Iglesia, al rebaño de Cristo. Voy a hacerlo sobre todo partiendo de su mensaje que dirigió desde el balcón de la Basílica de san Pedro a todos los allí reunidos y al mundo, después de su elección.

  Lo primero que debemos notar es que, salió al balcón vistiendo las prendas litúrgicas pontificales tradicionales. También va a vivir en el Palacio Apostólico. Me llamó la atención que inició invocando y llamando a la paz: “La paz esté con ustedes. Quiero que este saludo de paz llegue hasta sus corazones, a todas las familias, a todos los pueblos, a toda la tierra…, la paz esté con ustedes. Esta es la paz del resucitado: una paz desarmada y una paz desarmante y también perseverante; que proviene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente”. Creo que este Pontífice podría ser llamado el Papa de la paz, hacedor y constructor de la paz. Y quiero aquí hacer una notación sin que se me malinterprete. El Papa León XIV es de nacionalidad norteamericana y creo que será un punto clave en su ministerio petrino el trabajo que pudiera realizar, junto al presidente de los Estados Unidos, en la búsqueda de la paz en los diferentes conflictos bélicos actuales más sonados: Rusia-Ucrania; India-Pakistán; Israel-Franja de Gaza; China-Taiwán.

  Otra señal que descubro en este Pontífice nuestro es que ha centrado su ministerio en la persona de Cristo; será un pontificado Cristocéntrico, y “llamó a que seamos verdaderos discípulos de Cristo, ya que él nos precede; el mundo necesita de su luz; la humanidad necesita de él como el puente para alcanzar de Dios su amor. Ayúdennos también ustedes a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, poniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz”.

  Resaltó también en su mensaje “la unidad que debe de haber en la Iglesia, como un caminar juntos, buscando siempre la paz, la justicia; trabajando siempre como hombres y mujeres fieles a Jesucristo sin miedo para proclamar el evangelio y para ser misioneros”. Aquí resalto el llamado que hizo para que la Iglesia sea misionera que, de hecho, esa es su esencia, es la única misión, esa es su naturaleza, para eso existe: para evangelizar y llevar las almas al cielo (san Pablo VI).

  No podemos dejar pasar el hecho de haber especificado su filiación religiosa, cuando mencionó una frase emblemática de su padre fundador san Agustín: “Para ustedes soy obispo, pero con ustedes soy cristiano”. Este santo es imagen de la custodia, defensa y proclamación de la sana y verdadera doctrina evangélica, y también es conocido como el “doctor de la gracia”. El santo Padre León XIV no tiene la salvación asegurada, sino que también está en el camino para salvarse con el resto de los creyentes, de la Iglesia.

  Volvió a resaltar la unidad en el caminar juntos hacia la patria que Dios nos ha preparado. “Llamó a su Iglesia particular, como Obispo de la diócesis de Roma, a ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre abierta a recibir con los brazos abiertos a todos aquellos que tienen necesidad de recibir nuestra caridad y presencia de diálogo y de amor”.

  Pues este es uno de los desafíos a tener cuenta: buscar, construir y edificar la unidad de la Iglesia de Cristo, dando así cumplimiento al deseo de Jesús en su oración al Padre: “Padre, que así como tú y yo somos uno, que éstos también sean uno, como tú en mí y yo en ti” (Jn 20,21-23).

  León XIV es un hombre políglota. Habla perfectamente varios idiomas: su natal inglés, español, italiano, francés y portugués. En su primer mensaje dirigió unas breves palabras en español, sobre todo, saludando a su antigua diócesis de Chiclayo en el Perú. Llamó también a seguir siendo una Iglesia sinodal. Una Iglesia que camina y busca la paz, que busca siempre la caridad, una Iglesia que busca siempre estar cerca de quienes sufren.

Ha sido muy significativo también el que haya mencionado y encomendado su ministerio a la Virgen María, que camina siempre con nosotros y está cerca de nosotros, ayudándonos con su intercesión y su amor. Por esto terminó su mensaje, invitando a rezar juntos el Ave María. Nos da la impresión de que será un pontificado mariano.

  Si su pontificado estará marcado por el pilar de la unidad, esto nos tiene que llevar a pensar en cómo, - y será uno de sus grandes retos -, enfrentará la crisis doctrinal que está avanzando en la Iglesia católica alemana. Recordemos que los obispos alemanes, no bien había sucedido la muerte del Papa Francisco, aprobaron el reglamento para bendecir a las parejas homosexuales. Y esto lacera precisamente la unidad de la Iglesia. Su primer predecesor homónimo, el Papa san León Magno, es llamado el “doctor de la unidad”: defensor de la unidad de la Iglesia, tanto en el campo doctrinal como disciplinar (Papa san Juan XXIII, Enc. Aeterna Dei Spientia).

  Pues este es el Romano Pontífice, el sucesor del apóstol san Pedro, que nuestro Señor Jesucristo quiso darnos a su Iglesia en estos tiempos convulsos. Es un hombre y sacerdote de una gran experiencia de vida espiritual, pastoral, doctrinal y eclesial. Es un hombre de los polos, de los extremos, es decir, norteamericano de nacimiento y pastor en el sur del continente. El nombre elegido por él no ha sido casualidad, sino que, tiene que ver con el legado que dejó su predecesor homónimo, León XIII: el Papa que, - entre muchas cosas -, introdujo a la Iglesia en la cuestión social, que condenó el socialismo-comunismo, defendió la propiedad privada y a los obreros, condenó la masonería dentro y fuera de la Iglesia, retomó la doctrina tomista dentro de la Iglesia para contrarrestar la ideología progresista y del relativismo moral, y que tuvo una visión de la batalla de la Iglesia contra satanás y compuso una oración al arcángel san Miguel para proteger a la Iglesia, para que fuera rezada al final de cada misa. Además, bíblicamente hablando, en Amós 3,8, se nos muestra la autoridad divina manifestada a través de la fortaleza del rugido del león; y en el Apocalipsis 5,5, Cristo mismo es denominado “el león de la tribu de Juda”, título que refleja su realeza y su victoria definitiva sobre el mal. Ya san Isidoro de Sevilla, en sus “Etimologías”, explica que el león es llamado rey porque sus rugidos hacen temblar a todas las bestias. Y esto es lo que la Iglesia hoy necesita: un pastor que haga temblar con su voz a aquellos que amenazan la fe y la moral cristianas. Y es que el santo padre León XIV, tendrá que enfrentar poderes imperiales e ideologías totalitarias, que han penetrado la Iglesia de Cristo e intentan destruirla desde dentro.

  No es bueno ni justo hacer juicios ni señalamientos de su persona ni de su pontificado, puesto que, apenas ha sido elegido al mismo. No es lo mismo ser un subordinado que pasar a ser y tener el puesto de máxima autoridad en la Iglesia universal. Debemos dejar que inicie su ministerio petrino para darnos cuenta de cuál o cuáles serán las líneas que seguirá en su pontificado. Él tendrá que impregnar de su impronta, como todo Pontífice, su ministerio petrino. Había temor e incertidumbre de que el nuevo Pontífice fuera de mentalidad ideológica liberal, progresista, conservadora, tradicionalista, radical, etc. Lo que nos toca es orar por él, por su ministerio petrino para que sea un buen pastor. El pastor no es nada sin su rebaño, como tampoco el rebaño es nada sin su pastor.

  No caigamos ni nos dejemos llevar por los prejuicios. Nos toca orar con fe, humildad, perseverancia, confianza y devoción. Somos la Iglesia de Cristo, su pueblo santo. Somos Iglesia misionera, evangelizadora y evangelizada. Debemos ser luz para este mundo que camina en tinieblas y en la mentira. Estamos viviendo una gran crisis de fe, de la pérdida de lo sagrado y del hombre en su naturaleza. Somos buscadores de la verdad de Dios, para ser real y verdaderamente libres. Somos y debemos ser Iglesia de la paz. Pero no de esa paz que nos ofrece el mundo, sino la paz que nos da Dios: la paz que es un don, un regalo de Dios.

  Seamos, junto a nuestro santo padre León XIV, leones de la fe, dispuestos a defender la verdad sin componendas y sin miedo, pero con caridad, firmes en los principios y misericordiosos con las personas.

viernes, 9 de mayo de 2025

León XIV: ¿el papa que quiere el mundo o el papa que necesita la Iglesia de Cristo?

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  En el libro del profeta Jeremías 3,15, Dios le dice al rey Saul por medio del profeta: “Les daré pastores según mi corazón, que los apacienten con saber e inteligencia”. Estas palabras del Señor no las podemos entender en un sentido meramente político. Es verdad que el pontífice realiza un ejercicio político ya que es el jefe del estado del Vaticano. Pero, no olvidemos sobre todo que la dimensión primaria y fundamental del Pontífice es la de “confirmar a sus hermanos en la fe”, según el mandato del mismo Jesucristo al apóstol Pedro (Lc 22,32). Es decir que, la esencia del ministerio petrino es fundamentalmente espiritual.

  Ahora, cuando el elegido de Dios rechaza hacer la voluntad del Señor, este es rechazado a causa de su desobediencia, pues se olvida de Dios para dar cauce a sus propias ideas y voluntad. Por esto, en el primer libro de Samuel 13,14, el Señor Dios dice a Saul: “El Señor se ha buscado un hombre según su corazón y le ha constituido guía de su pueblo porque tú no has guardado lo que el Señor te había ordenado”. ¿Qué significa la expresión “un hombre según su corazón”, según el corazón del Señor? Pues es un hombre, en este caso un pontífice, - sucesor del apóstol Pedro -, que dé prioridad en su misión a lo que le dice Dios, y no a sus corazonadas ni ideas propias ni antojadizas, aquellas que dan paso a la desobediencia, que fue lo que hizo Saul.

  Ya el apóstol Pablo, al hablar del Rey David y su elección departe de Dios, resalta la unión indisoluble entre el corazón recto según y conforme a Dios: “Cuando lo depuso, les suscitó como rey a David, a quien acreditó diciendo: encontré a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, que hará en todo mi voluntad”. Pues vemos aquí muy claro cuál debe ser el accionar del romano pontífice: velar y esforzarse por hacer y buscar en todo la voluntad de Dios, y no buscar el reconocimiento del mundo ni sus pompas. O sea, debe ser fiel a Cristo y a su Iglesia. San Bernardo dijo: “que el prudente nos gobierne, que el sabio nos enseñe y que el santo, rece por nosotros”. Santo padre León XIV, que has sido elegido al ministerio petrino, tienes que ser una fuente de alegría, porque tendrás la encomienda de entregar la vida divina y conducir a las almas al cielo, que es la alegría perfecta.

  El sucesor del apóstol Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, no debe de buscar la gloria humana, poder, honores ni placeres terrenales. El ministerio petrino no es un privilegio ni una exclusividad; sino más bien un servicio, una elección divina, un don de Dios a su Iglesia y para su Iglesia. Ser Vicario de Cristo en la tierra, obliga a hacerse el más pequeño, el servidor de todos, respetar a todos y, sobre todo, obliga a estar dispuesto a subir con Jesús a la cruz. Este es el trono al que debemos de aspirar. Al hacerlo de esta manera, se encamina y nos encamina a resplandecer en santidad; a transfigurarnos en otros cristos. Ya decía san Juan Crisóstomo: “El alma del sacerdote ha de ser más pura que los rayos del sol para que el Espíritu Santo no lo deje nunca solo, para que pueda decir: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”.

  Santo padre León XIV, sucesor del apóstol Pedro y Vicario de Cristo, debes irradiar esa santidad que resplandezca en tu vida y ministerio, para que seas el guía y pastor universal que necesita la Iglesia de Cristo y que no te amoldes a los criterios del mundo. Debes de ser y guiarnos en la fidelidad a Cristo y a su evangelio, sin adaptarte, ni adaptar ni diluir el mensaje de salvación que debes custodiar y proclamar según la voluntad del Maestro de Nazaret.

  Encomendemos el ministerio apostólico de nuestro santo padre León XIV, a la gracia de nuestro Señor; que, a través de su personal correspondencia, prevea los momentos y la santificación suya y de cada uno. Que sea ese canal por el cual siga llegando la gracia del Señor, manifestada a través de la acción del Espíritu Santo. Que, a ejemplo de Cristo, sea amigo de los discípulos del Maestro; que sepa dedicar todo el tiempo que le sea necesario para el diálogo sincero, para alimentar al rebaño; que nos guíe a la amistad con el Amigo. Y que tenga presente que ha sido elegido para guiar la Iglesia de Cristo al martirio, si fuera necesario; y para la salvación del mundo.  Que nuestra Madre del cielo le acompañe en este nuevo servicio que hace a la Iglesia para que, en fidelidad al Señor, siga confirmando a sus hermanos en la fe.

martes, 29 de abril de 2025

Un Cónclave en tiempos de Tribulación

 

Por P. Robert A. Brisman P.

  En el evangelio de san Mateo 16,18, leemos: “Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Esta es la promesa del mismo Jesucristo con relación al primado del apóstol Pedro y la permanencia de su Iglesia.

  En estos días, en la Iglesia Católica nos encontramos transitando un camino de trascendencia, - si cabe el término -, por lo que nos ha tocado vivir. Estamos, primeramente, en el novenario por el eterno descanso del alma del santo padre Francisco, a quien el Señor decidió llamarlo a su presencia. Ciertamente que su muerte nos sorprendió a todos. Sabíamos de su delicado estado de salud física. Pero, no nos imaginamos que sucediera tan de repente su partida. Todos lo recordamos en su última aparición pública en la Plaza de san Pedro, durante la misa de resurrección cuando dio su breve mensaje y su bendición para la ciudad y el mundo; y al día siguiente, temprano por la mañana, se nos informaba de su muerte repentina. Debemos, como cristianos de fe, elevar nuestras oraciones por su eterno descanso y que nuestro Señor le perdone sus pecados y le otorgue el premio de la vida eterna.

  Terminado el novenario por el eterno descanso del alma del papa Francisco, pues entraremos en la segunda parte de este proceso, y es el inicio del Cónclave para elegir al nuevo Pontífice, que será el sucesor 267 del apóstol san Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. La palabra “papa” viene del latín papas, padre, y se emplea desde hace mucho tiempo para designar al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.  Los papas no son sucesores de Cristo. ¿Qué significa que el papa sea llamado sucesor del apóstol san Pedro? Que ha heredado la autoridad de san Pedro, que fue el príncipe de los apóstoles y primera cabeza de la Iglesia Universal, por voluntad de Jesucristo. ¿Qué significa que el papa sea llamado Vicario de Cristo? Significa que ha sido establecido para representar a Cristo en la tierra, para actuar en su nombre y para llevarlo a las naciones de manera especial en razón del lugar que ocupa. Se le llama Romano Pontífice, porque Pedro estableció su sede en Roma, donde murió en el 64-68 d/C. El término Pontífice (del latín pontifex), originalmente significaba “constructor de puentes”, entendido espiritualmente en el sentido de que el Papa debía servir de conexión entre la presencia invisible de Cristo y su cuerpo visible, la Iglesia. Y los poderes espirituales los recibe directamente de Cristo, quien los entrega a un Papa electo al aceptar el cargo o elección” (Mons. Athanasius Schneider).

  Según el canon 332 del Código de Derecho Canónico, en el obispo de la Iglesia romana permanece una función que el Señor encomendó singularmente a Pedro, primero entre los apóstoles, y que se transmitió a sus sucesores. Conforme al mismo canon ese obispo es cabeza del Colegio Episcopal, Vicario de Cristo y pastor de la Iglesia Universal en la tierra. De estos tres títulos, el primero hace referencia a que el Papa preside el cuerpo sucesor el Colegio Apostólico en la función de gobernar y enseñar a los fieles cristianos; el segundo, a que teológicamente ejerce su potestad en nombre del Señor; y el tercero, a que tiene poder primacial sobre todos los miembros del pueblo de Dios.

  La naturaleza de la Iglesia es jerárquica. Es decir, la autoridad en ella se ejerce de manera vertical, no horizontal. La Iglesia no es una institución democrática, como tampoco es un parlamento. Cito al Papa Benedicto XVI: “La Iglesia de Cristo no es un partido, no es una asociación, no es un club: su estructura profunda e inamovible no es democrática, sino sacramental y, por lo tanto, jerárquica; porque la jerarquía fundada sobre la sucesión apostólica es condición indispensable para alcanzar la fuerza y la realidad del sacramento, la autoridad no se basa en los votos de la mayoría; se basa en la autoridad del mismo Cristo, que ha querido compartirla con los hombres que fueran sus representantes, hasta su retorno definitivo” (Informes sobre la fe).

  En los evangelios vemos que Jesús, al elegir al grupo de los Doce, no hizo ni convocó una especie de votación para ver quiénes eran los más votados entre sus seguidores. Tampoco, al elegir al apóstol Pedro como cabeza de la comunidad creyente, no convocó a una votación. Cristo eligió y nombró directamente con su autoridad, a sus discípulos más cercanos y quién sería la cabeza de ésta. Pues en esta tradición ha venido caminando la Iglesia de Cristo. Vuelvo y repito: esa es su naturaleza y no puede ser cambiada.

  Volvamos al Cónclave. Ya está anunciado al público que iniciará el día 7 de mayo en horas de la tarde. Estarán los Cardenales electoreres listos para ello. Según las normas del Cónclave, con sus modificaciones establecidas por los pontífices san Juan Pablo II y Benedicto XVI, para la elección del Romano Pontífice es necesario dos tercios de los votos y, una vez cumplida, el elegido tendrá que aceptar o no su elección. De aceptarla, inmediatamente se le preguntará con qué nombre quiere ser llamado, y a partir de su aceptación, ya ostenta la autoridad universal en la Iglesia.

  Tengamos en cuenta de que el Cónclave es para elegir al Romano Pontífice, sucesor del apóstol san Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. No es para elegir al presidente del estado del Vaticano.

  Los cardenales, que son los que tienen la responsabilidad de la elección del Romano Pontífice y ayudar colegialmente al Papa, sobre todo en los consistorios eran llamados los “príncipes de la Iglesia”, haciendo referencia precisamente a esta característica. El cardenalato no es parte del sacramento del Orden sacerdotal, sino que es más bien, una “dignidad o título honorífico” que el Papa otorga a un ministro eclesiástico en la Iglesia. Puede recibirlo un presbítero: “Para ser promovidos a cardenales, el Romano Pontífice elige libremente entre aquellos varones que hayan recibido al menos el presbiterado y que destaquen notablemente por su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de asuntos; pero los que aún no son obispos deben recibir la consagración episcopal” (c 351, 1).

  En la Iglesia hay algunos casos de estos. El más reciente es el del sacerdote franciscano capuchino Rainiero Cantalamessa, quien era el predicador de la casa pontificia, revestido de la dignidad cardenalicia por al papa Francisco, y no es obispo por una dispensa que le otorgó el mismo Pontífice.

  Con respecto al Cónclave, pues ya hemos venido escuchando de todo. Todos opinan, aun sin tener el mínimo fundamento de cómo funciona esta elección. Ya los mismos enemigos de la Iglesia y del cristianismo han “elegido” al Papa que ellos quieren. Se ha dicho que el Papa que vendrá ya está elegido y que el Cónclave solo será un medio para cumplir con el requisito. Otros están esperando y quieren un Papa que ponga la Iglesia de patas arriba cambiando la doctrina: quieren un Papa que elimine el celibato sacerdotal, que apruebe la ordenación sacerdotal de las mujeres, que apruebe las uniones del mismo sexo como sacramento, así como el aborto, etc. En definitiva, quieren a un Papa que arrodille a la Iglesia al mundo, que sea su esclava, una Iglesia moderna y progresista. Estos grupos quieren a un Papa que actúe como el “dueño” de la Iglesia de Cristo. No les pasa por la cabeza de que el papa NO ES el dueño de la Iglesia, sino más bien el custodio, defensor y anunciador del evangelio de Cristo y tiene que mantener la unidad de la Iglesia, como Cristo lo mandó al apóstol Pedro.

  Nosotros debemos pedir a Cristo que le dé a la Iglesia, no el Papa que quiere el mundo, sino el Papa que necesita su Iglesia: un Pontífice que defienda la integridad de la fe católica en medio de tanta confusión de este relativismo moral que ataca a la institución natural del matrimonio y la familia, así como la sexualidad. La moral no debe adaptarse a las preferencias personales. La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo; no es el cuerpo místico del Papa. Es la Iglesia de Cristo y no la iglesia de cada Papa. Como tampoco es válido ni correcto decir que la diócesis es del obispo fulano, o la parroquia es la parroquia del cura fulano. Nosotros pasamos y la Iglesia de Cristo permanece. Citando nuevamente al papa Benedicto XVI, al hablar de la comunión de los santos: “La comunión de los santos, significa también tener en común las cosas santas, es decir, la gracia de los sacramentos que brotan de Cristo muerto y resucitado. Es este vínculo misterioso y realísimo, es esta unión en la vida, lo que hace que la Iglesia no sea nuestra Iglesia, de modo que podamos disponer de ella a nuestro antojo; es, por el contrario, su Iglesia”.

  Necesitamos y tenemos el compromiso, como cristianos, de orar y pedir para que el próximo sucesor del apóstol san Pedro sea un sacerdote santo y que nos guíe en la santidad, en la fidelidad doctrinal del evangelio y la unidad querida por el mismo Cristo para su Iglesia: “Padre, que todos sean uno, como tú y yo somos uno”. La Iglesia se sigue construyendo, edificando en este mundo. Y debe seguir haciéndolo sobre la roca firme que es Cristo y su palabra. Una vez más hay que decir que la Iglesia no tiene que ser moderna, sino fiel a Cristo y a su evangelio. La Iglesia no está para complacer peticiones personales ni grupales adaptando la doctrina a sus gustos. Esta es la Iglesia que es camino de salvación.

  Concluyo este artículo citando la oración dirigida por la comunidad de los creyentes al Señor, en el libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 24-30: “Señor, tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, el que, por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David tu siervo, dijiste: ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos han tramado empresas vanas? Se han alzado los reyes de la tierra, y los príncipes se han aliado contra el Señor y contra su Cristo. Pues bien, en esta ciudad, Herodes y Poncio Pilato, con las naciones y los pueblos de Israel, se aliaron contra tu santo Hijo Jesús, al que ungiste, para llevar a cabo cuanto tu mano y tu designio habían previsto que ocurriera. Ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus servidores que puedan proclamar tu palabra con libertad; y extiende la mano para que se realicen curaciones, milagros y prodigios por el nombre de tu santo Hijo Jesús”. Amén.